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10 consejos para escuchar una predicación

Cómo sacar más provecho de la predicación de la Palabra.

BRISA FRESCA AUTOR Will Graham TRADUCTOR Antonio Espino 11 DE FEBRERO DE 2017 23:20 h

Si la predicación de la Palabra de Dios es la parte más importante del culto evangélico, entonces aprender a escuchar el sermón adquiere una importancia vital.



En este breve artículo, pretendo compartir diez consejos para escuchar la predicación en el Día del Señor a fin de sacar el máximo provecho de los mensajes que el Señor nos trae. ¡Confío en que os bendecirá a todos!



1.- Ora durante la semana



En tus oraciones diarias, pide al Señor que bendiga el mensaje del pastor. Ora para que tu congregación sea edificada en la enseñanza sana de la Palabra. Si le das tanta prioridad a la Palabra en tus oraciones en casa, sin duda estarás pendiente de cada palabra del mensaje una vez que llegues a la casa del Señor el domingo.



2.- Prepara tu alma



Levántate temprano en el Día del Señor para preparar tu alma y orar para que el Señor hable a la congregación. Fija tu corazón en el Evangelio, las principales doctrinas de la Palabra y el amor de Cristo por los pecadores; y no permitas que nadie o nada amortigüe tu alegría espiritual.



Una vez que llegues a la iglesia, tómate un tiempo para orar antes de que comience la reunión. Mantén tu alma en perfecta paz ante la presencia del Señor.



3.- Llega a la iglesia temprano



No vayas a la carrera a la iglesia. No hay nada peor que llegar a la casa del Señor cinco minutos tarde porque no saliste de tu casa a tiempo. En vez de planear que llegas a la iglesia un minuto antes de las once, ¿por qué no llegar allí quince o veinte minutos antes para leer la Palabra y buscar al Señor? Si vas apresuradamente de su casa a la iglesia, ten la seguridad de que estarás enfadado y molesto cuando llegues allí y no serás capaz de aprovechar al máximo el mensaje.



Escuchar una predicación es una actividad solemne y santa. Tienes que asegurarte de que tus facultades estén en sintonía para recibir la Palabra.



4.- Acuéstate temprano el sábado por la noche



Si sabes que vas a escuchar la Palabra el domingo, asegúrate de conseguir un buen descanso el sábado por la noche. Vete a la cama temprano. Si tienes un sueño reparador, estarás mucho mejor preparado para enfrentar el día siguiente. Así que a las diez u once, apaga el móvil, cierra el ordenador portátil y ¡a la cama!



5.- Siéntate en las primeras filas



Siempre es una buena idea tratar de buscar un asiento en la parte delantera. Personalmente hablando, hacerlo siempre me ha ayudado mucho. Me doy cuenta de que cuando estoy sentado en la parte de atrás me resulta más fácil distraerme con la gente que está delante de mí. Pero si estás sentado en los primeros bancos, es más difícil que alguien le moleste. Como norma general, tendrás que llegar temprano para sentarse en el frente; pero el esfuerzo extra valdrá la pena.



6.- Apaga el móvil



En algunas iglesias que he estado, tienen un letrero colocado en la puerta de entrada que prohíbe el uso de móviles en el templo y creo que es una gran idea. Estoy seguro de que habrás escuchado algún tono de llamada durante el sermón.



Otro problema es que si uno tiene su móvil activado, siempre está la tentación de conectarte y así ya no estarás adorando a Dios porque no estarás prestando atención al mensaje. En cualquier caso, una persona que no es capaz de pasar una sola hora sin mirar su teléfono móvil está atada. Eso sería una señal preocupante.



7.- Coge un bolígrafo y un cuaderno



Una gran manera de interactuar con el mensaje es conde un bolígrafo y un cuaderno. Lo bueno de anotar el esquema y los comentarios de un predicador es que durante toda la semana puedes refrescar tu mente con el contenido del mensaje. ¡De esa manera recibes doble o triple bendición!



También vale la pena revisar los versículos bíblicos que se citan en el mensaje una vez que llegues a casa. Si tomas notas durante el sermón, definitivamente obtendrás mucho más de él.



8.- Disciplina tu mente



No dejes que tu mente se distraiga. Mantente enfocado en el mensaje en cada momento. ¡Es la Palabra del Dios viviente! No hay nada más importante en el mundo que lo que se proclama desde el púlpito.



Así que si oyes que la puerta de la iglesia se abre detrás de ti, no te vuelvas para ver quién es. Si oyes a alguien levantarse de su asiento, mantente firme en el predicador. Una vez más, ¡no dejes que nada te distraiga! ¡Olvídate de todo lo demás! ¡Disciplina su mente! ¡Recibe la Palabra!



9.- Habla con la gente acerca de la Palabra predicada



Una disciplina saludable es la de hablar sobre la Palabra una vez que el mensaje ha terminado. Esto se puede hacer cuando te diriges a casa en el coche. ¿Por qué no preguntarle a algún hermano o hermana en el Señor acerca de lo que más le ha bendecido o desafiado acerca del mensaje? O una vez que llegues a casa, pregunta a tu familia acerca de las cosas que el Señor puso en sus corazones cuando la Palabra era predicada.



10.- Repasa el mensaje



Por último, asegúrate de repasar el mensaje durante la semana. Si tienes tu cuaderno, podrás repasar el mensaje en tu tiempo devocional y así orar la Palabra con un sentido más profundo en el corazón. Podrías incluso copiar el mensaje en tu ordenador portátil y tener un archivo entero lleno de predicaciones.



Meditar en el mensaje ayudará a anclar las grandes doctrinas de la Palabra en tu alma y estimulará tu crecimiento en la piedad. No te olvides de buscar formas de aplicar el sermón a tu vida durante el resto de la semana.



Conclusión



Son diez simples y sencillos pasos. Pero si los pones en práctica, pronto verás cuánto más puedes aprender de la predicación de la Palabra. Entonces, ¿por qué no empezar con la lista de diez consejos este sábado? ¡Estoy seguro de que serán una gran bendición para tu vida espiritual!


 

 


13
COMENTARIOS

    Si quieres comentar o

 

Angel
17/02/2017
10:24 h
13
 
Algunos hablan como si la predicación en la iglesia no fuese necesaria y como si la iglesia sólo tuviera ese medio de edificación que es la predicación de la Palabra llevada a cabo por un predicador, y querrían suprimirla de allí. A lo mejor no saben que esa es solo una forma que, sin tener que suprimirla, se complementa con otras como los grupo pequeños, la lectura y estudio bíblico personal, etc. etc.
 

EZEQUIEL JOB
16/02/2017
20:31 h
12
 
En clase intentamos hacer lo que dice La Biblia para las reuniones: Que TODOS podemos profetizar (proclamar, anunciar), si algo fuese revelado a alguien sentado, calle el que dirige, y que los demás juzguen (verifiquen en la escritura), para que todos aprendan(1Cor14:29-31). Muy pocos hablan, creen que para hablar de las escrituras deben "estudiar", ser "teólogos", se conforman con "escuchar" aunque al otro día no se acuerden, sacralizar demasiado la predicación en una sola persona,no está bien
 

jorgevaron
16/02/2017
18:13 h
11
 
Óscar Margenet (4) ,buena práctica la de su grupo, Porque lo "normal" es que uno hable y los demás escuchen. Cuerpos compuestos de una boca y 500 orejas. ¿ Así cómo puede crecer el cuerpo de Cristo ? Por eso el crecimiento espiritual se ve en los grupos pequeños, que nó en las mega-iglesias. Como era al comienzo y como le agradaba a nuestro Señor y Dios.
 

EZEQUIEL JOB
16/02/2017
13:59 h
10
 
Buenos consejos de Will, pero creo se debería dar mas prioridad a la lectura personal de La Biblia. En tiempos de los apóstoles la gran mayoría no sabían leer, y no había escrituras suficientes como ahora, asi que solo podian "oir" la palabra, ahora ya no es así, todos sabemos leer y tenemos acceso a una Biblia, para cumplir lo que dijo el Señor Jesús:"Jua 5:39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;"
 

JRRiudoms
15/02/2017
20:40 h
8
 
#6 Jostein: ¡Muy cierto! Sobre este tema, en un culto el predicador contó una historia: Había una vez un señor que, sentado junto a su mujer, se quedó dormido durante la predica. El hombre dormido hacía cabezadas y empezó a roncar. El predicador, enojado, le dijo a la esposa que lo despertara, a lo que la mujer le respondió: "Despiértelo usted, que ha sido quien lo ha dormido". Atentamente
 

Noemí
15/02/2017
13:59 h
7
 
Hola Will! Me ha gustado mucho tu artículo. Si todos pusiéramos en práctica estos sencillos consejos creo que otro gallo cantaría. Y estoy de acuerdo con Ángel y Benjamín. A veces, los mensajes no son como deberían ser. Entonces, pongámonos en marcha y practiquemos el consejo nº 1: orar mucho por quien vaya a predicar. Y después el nº9: comentar con el predicador el sermón a la luz de la Palabra (sin discutir). Qué bueno lo que hacéis en la iglesia Óscar! Debe ser muy enriquecedor. Bendiciones!
 
Respondiendo a Noemí

Óscar Margenet Nadal
15/02/2017
22:32 h
9
 
A post #7: estimada Noemí, efectivamente es muy enriquecedor porque los tímidos aprenden a intervenir, los locuaces a medir sus aportes, el predicador puede completar lo que le quedó en el tintero, y -sobre todo- traemos el Mensaje a tierra: a las situaciones diarias que dan lugar a prácticos testimonios de fe de cada hermana y hermano presentes. De todo corazón recomiendo esta iniciativa pastoral, donde ella sea posible. Un fraternal abrazo.
 

Jostein
15/02/2017
12:58 h
6
 
Consejo para los predicadores: no prediques durante 60´, que dormir a la gente es pecado
 

benjamin
14/02/2017
15:58 h
5
 
Yo añadiría otro consejo, necesario en estos tiempos: Discernir lo que se está escuchando. En cada prédica procuro extraer lo mejor (lo verdadero, digno, justo, puro, amable, honorable...), pero con algunos predicadores cuesta muchísimo "hallar oro", porque a veces parece más bien que uno escucha una charla motivacional o son mensaje raros, extraños a lo que es el evangelio (e.g. "acelerar la madurez", "hacer negocios a la manera de Dios", "ADN espiritual"....)
 

Óscar Margenet Nadal
13/02/2017
17:57 h
4
 
Querido Will, te comento que en nuestra amada congregación todos los asistentes al culto dominicial matutino están invitados para conversar sobre la Palabra compartida desde el púlpito. Mientras los niños y más jovencitos reciben aparte la enseñanza bíblica, formamos una rueda en la que comentamos, preguntamos, agregamos, damos un testimonio personal. Así, todos nos enriquecemos junto al predicador, aprendemos a analizar como iglesia y no regresamos a casa con dudas. ¡Bendiciones hermano!
 

Óscar Margenet Nadal
13/02/2017
17:40 h
3
 
¡Muy práctica tu guía, Will! Aplicándola, y dando por sentado que la prédica sea 100% bíblica, seríamos bendecidos y de bendición. Como pequeña contribución te comento haber comprobado que en lugares de culto que abandonaron el diseño 'linear imperial' (púlpito al frente, lado menor de la planta rectangular), y adoptaron otro colocando el púlpito de forma equidistante a todas las filas (como en las sinagogas) disminuyeron las discusiones por ocupar los primeros lugares. Un abrazo fraternal.
 

Angel
13/02/2017
11:53 h
2
 
Por lo dicho anteriormente, se sigue que lo que se proclama desde los púlpitos, a veces no es más importante que lo que se proclama desde algunas plataformas del mundo. Y esto también es para vergüenza nuestra. Esto debería dar mucho para pensar.
 

Angel
13/02/2017
11:50 h
1
 
Querido Will: Dices esto: "Mantente enfocado en el mensaje en cada momento. ¡Es la Palabra del Dios viviente! No hay nada más importante en el mundo que lo que se proclama desde el púlpito". Pero las quejas por doquier son que hoy día no se suelen dar mensajes que capten la atención de los oyentes; ni por su contenido teológico, ni por la aplicación práctica consecuente. La consecuencia lógica: los sermones hoy día no suelen dar para tanto como tú señalas; para vergüenza nuestra lo digo, claro.
 



 
 
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