¿Por qué? o ¿para qué?
El verdadero consuelo es que Dios todopoderoso y todo amor, nos envió a su hijo Jesús para guiarnos hacia Él.
12 DE JUNIO DE 2026 · 17:00
Esta es la frase, muy extendida, con fines consoladores con la que se alecciona a los cristianos para que no pierdan la fe.
Cuando ocurre algo negativo, una enfermedad, una muerte, un accidente, problemas en el trabajo, dificultades familiares, sea lo que sea, se nos enseña que no hay que preguntarse ¿por qué me está pasando?, sino ¿para qué me está pasando?
No obstante creo que las dos preguntas llevan a culpar a Dios de la desgracia humana. Parece que lo importante, ante la falta de respuesta ante el mal, es convencernos del castigo divino, enviado por un dios caprichoso y castigador que se ensaña y se divierte a nuestra costa.
El ser humano necesita encajar lo que le ocurre y busca una explicación. Reconoce su propia forma de actuar y equivocadamente aplica a Dios sus mismas facultades.
Pero no es así. No creo en el fin que se le da a estas preguntas, ni en por qué, ni en el para qué.
Es cierto que cada cual puede aliviar su realidad como bien quiera, pero tengamos claro que el verdadero consuelo es que Dios todopoderoso y todo amor, nos envió a su hijo Jesús para guiarnos hacia él y no es quien manda el mal, todo lo contrario, no seamos incoherentes, si Dios salva, no maldice. Dos ejemplos como muestra de esperanza que nos mantienen como creyentes:
El Señor está cerca para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza. Salmo 34:18.
Yo sé muy bien que Dios está de mi parte. Salmo 56,9
La vida es dura y, aunque no siempre, mucho de lo que sucede es por no cuidarnos, por no cuidar a los demás, por ir destruyendo el planeta. Es duro ser conscientes de que un día vamos a morir.
Sin embargo, no nos queda otra que aceptar lo que nos viene, usarlo de buena manera con el prójimo y con nosotros mismos, sabiendo que el Señor está presente y sufre con nuestros males.
Para sobrellevar las adversidades es urgente la fe en un mundo que sea mejor que este.
Leamos el siguiente texto:
En una de las ilustraciones de El Peregrino puede verse a un anciano que con un rastrillo en la mano y la mirada fija en la tierra, va amontonando desperdicios, mientras que por encima de su cabeza se vislumbra la figura de un ángel ofreciéndole una corona. Es la historia de una vida. ¡De tantas vidas humanas!
Tan ocupados estamos con nuestro rastrillo y nuestros desperdicios, que no tenemos tiempo de mirar hacia arriba y ver la corona que Dios nos ofrece. Y esto, tantas veces, después de años de "cristianismo". ¡Mira hacia arriba!, nos dice Cristo. No esté tu fe en lo que la "polilla y el orín corrompe", ni en lo que "los ladrones miran y hurtan". Levanta tu vista hacia Dios, en fe y en esperanza, y tu vida se enriquecerá con los tesoros eternos de lo alto.
Para vivir la vida en su plenitud no hay que conformarse con lo de abajo; hay que mirar hacia arriba y vivir nuestra vida "escondida con Cristo en Dios". Enrique Capó. Tomado del libro Reflexiones para un nuevo siglo (mensajes para todo el año). Sebastián Rodríguez Gómez.
Tened fe en Dios. Marcos 11:22
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Tus ojos abiertos - ¿Por qué? o ¿para qué?