Puertas y portones

Practiquemos la paciencia por mucho que nos cueste y esperemos en él. Vivamos  con libertad sin que nadie logre herirnos con sus falsos testimonios.

30 DE ABRIL DE 2021 · 10:15

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Foto de Julia Kosolapova en Unsplash CC.

“Escribe también al ángel de la iglesia de Filadelfia: ‘Esto dice el que es santo y verdadero, el que tiene la llave del rey David, el que cuando abre nadie puede cerrar y cuando cierra nadie puede abrir: Yo sé todo lo que haces. Mira, ante ti he puesto una puerta abierta que nadie puede cerrar, y aunque tienes poca fuerza, has hecho caso a mi palabra y no me has negado. Yo haré que los de la sinagoga de Satanás, esos mentirosos que dicen ser judíos y no lo son vayan a arrodillarse a tus pies, para que sepan que yo te he amado. Has cumplido mi mandamiento de ser constante, y por eso te protegeré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para poner a prueba a todos los habitantes de la tierra. Vengo pronto. Conserva lo que tienes, para que nadie te arrebate tu premio. A los vencedores les daré que sean columnas del templo de mi Dios, y nunca más saldrán de allí; y en ellos escribiré el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén que viene del cielo, de mi Dios; y también escribiré en ellos mi nombre nuevo. ¡Quien tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias!’

Apocalipsis 3:7-13

 

Este mensaje dirigido a la iglesia de Filadelfia, es válido para todos los que obran con sinceridad y justicia, para todo creyente verdadero que confía en el Señor, para los que son constantes, para los que odian la mentira y por este motivo se les cierran las puertas en la cara, son rechazados sin poder formar parte de situaciones específicas, o se les prohíbe entrar en lugares que sólo están abiertos a los mentirosos.

Y es que mientras algunos bloquean las puertas a sus hermanos, les hacen la vida imposible y levantan contra ellos toda clase de infamias, el Señor les abre, les protege tras sus propios portones de los que sólo él tiene las llaves. 

Practiquemos la paciencia por mucho que nos cueste y esperemos en él. Vivamos  con libertad sin que nadie logre herirnos con sus falsos testimonios. Esperemos solo en Dios sin distraernos. Cuando nos critiquen injustamente, el Señor verá nuestra intención y reconocerá nuestra dignidad. Nos hará entrar donde él quiere que estemos y nadie podrá impedirlo. Él nos conoce tan bien como una madre conoce a los hijos que ha parido. Sabe nuestro deseo de permanecer en sus caminos. Él, que es santo y verdadero, que realza al justo que se ha quedado sin fuerzas y pone de manifiesto las mentiras de los embusteros, pondrá a la luz la verdad de los que le sirven.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Tus ojos abiertos - Puertas y portones