“Ser voluntario me ha servido para ver la situación de otros y la mía de privilegio”

Después de 13 años colaborando como voluntario con Alianza Evangélica Española, Alberto Crespo reivindica la cooperación. “Me ha servido para ver cuál era la situación real de niños en Colombia y Perú, por ejemplo, y mi situación de privilegio”.

Redacción PD , Jonatán Soriano

BARCELONA · 24 DE SEPTIEMBRE DE 2019 · 07:30

Alberto Crespo, voluntario de Alianza Evangélica Española. / Jonatán Soriano,
Alberto Crespo, voluntario de Alianza Evangélica Española. / Jonatán Soriano

Tras prejubilarse, Alberto Crespo comenzó a colaborar con Alianza Solidaria, la comisión social de Alianza Evangélica Española. “Ser voluntario de una obra de esta magnitud, donde se atiende a personas en otros países con tremenda rapidez cuando se producen catástrofes naturales, implica una repercusión directa a nivel personal en forma de gratificación”, señala. 

 

Crespo comenzó a colaborar después de jubilarse con Alianza Solidaria, el departamento de la Alianza Evangélica Española que desarrolla proyectos de cooperación solidaria en diferentes países del mundo. / Jonatán Soriano

En un contexto donde la recesión ha elevado el impacto y las consecuencias de la acción voluntaria, este cooperante no se cansa de animar a otras personas a sumarse al equipo. “En nuestra sociedad hay un componente grande de materialización de todo lo que tenemos en la mano, pero el mandato bíblico dice que es mejor dar que recibir”, dice.

 

Pregunta: Hace años que colaboras con Alianza como voluntario. ¿Cómo empezó esta experiencia y qué ha supuesto para ti?

Respuesta: Mi experiencia comenzó prácticamente hace quince años, y fue por la necesidad que veíamos en mi familia de apadrinar a un niño. Yo escribí a la Alianza Evangélica Española, pues sabía que tenía un programa de apadrinamiento de niños, y como veía que tardaban en responder a mi mensaje, después de dos meses llamé por teléfono para preguntar si había pasado algo. Y la respuesta fue clara y sencilla; no tenían tiempo de responder a los correos que llegaban por la falta de efectivos humanos. Ante esta situación, y al tener tiempo, me ofrecí para ayudar, sobre todo en el tema de correspondencia. Y así comenzó. El secretario general de entonces, Jaume Llenas, me entrevistó y me preguntó si podía colaborar en algo más aparte de la correspondencia. Yo estaba recién prejubilado, con 52 años, y disponía de un tiempo para poder dedicarlo a esta obra tan espléndida y que ha significado tanto para mí. 

 

P: ¿Qué hace importante al voluntariado en nuestro contexto?

R: En nuestra sociedad hay un componente grande de materialización de todo lo que tenemos en la mano, pero el mandato bíblico dice que es mejor dar que recibir. Así, dentro de las capacidades que cada uno tiene, entiendo que podemos dar en la obra de Dios lo que Él ampliamente nos ha dado, pero además, después, eso tiene una repercusión beneficiosa para la persona que ejerce ese voluntariado y ese trabajo de cara a los demás sin importarle recibir alguna compensación del tipo que sea. Se trata de una compensación moral, espiritual y, sobre todo, sabiendo que se está ayudando a las personas más desfavorecidas. 

 

En un contexto donde la recesión ha elevado el impacto y las consecuencias de la acción voluntaria, este cooperante no se cansa de animar a otras personas a sumarse al equipo. / J. Soriano

P: Pero ser voluntario requiere, sobre todo, de tiempo, lo cual no es fácil de encontrar en una sociedad que va corriendo a todas partes. ¿Cuáles son los retos actuales que afronta el voluntariado?

R: Evidentemente, requiere tiempo, disponibilidad y poder disponer de recursos que permitan ser voluntario sin tener una necesidad básica pendiente de cubrir. Por otra parte, uno de los principales retos actuales sería el amor al prójimo, pero también la visión de dónde están y de cuáles son las necesidades, y el conocimiento de qué es lo que se puede aportar de una forma más efectiva, para llevar a buen puerto lo que se hace, y eficiente, para hacerlo con los menores recursos posibles, dentro de la labor como voluntario.

 

P: Se dice que el voluntariado ocupa una franja de actividad que deberían estar realizando las instituciones, pero no lo hacen. 

R: Es cierto. La cuestión de la crisis económica es reciente. Pienso que aún no se ha salido de ella, e incluso podríamos volver a la recesión. En esta situación, lo más fácil para las instituciones es recortar recursos en las partidas que, de alguna manera, generan una repercusión menos negativa para quien hace el recorte a corto plazo. Por ejemplo, la ley de dependencia, sanidad o educación. Factores que deberían ser de ámbito general pero en los que, al estar tan redistribuidos, quizás no se contempla una repercusión negativa inmediata. En esa franja es donde, quizás, puede entrar el voluntariado. 

 

Según Crespo, uno de los principales retos actuales del voluntariado sería el amor al prójimo. / J. Soriano

P: Centrándonos en Alianza Solidaria y los proyectos integrales que desarrolla en diferentes países, ¿cómo valoras la aportación del voluntariado en la entidad y sus proyectos?

R: Alianza Solidaria es pionera en muchos sentidos. Al entrar como voluntario me di cuenta de que con proyectos como Moisés, en Colombia, o Turmanyé, en Perú, y otros, la entidad estaba intentando llegar a los más desfavorecidos bajo la perspectiva no solamente de alimentación, sino aportando también educación y fundamento y valores cristianos. Yo apoyaba también el apadrinamiento de niños a través de entidades seculares y observé que era muy diferente en este sentido. El haber colaborado como voluntario en este apartado me ha servido para enriquecerme espiritualmente, leyendo y gestionando todas las cartas que escribían los niños colombianos y peruanos. Me ha servido para ver cuál era la situación real de esos menores y mi situación de privilegio. Y eso me ha motivado más a cooperar para que mi trabajo pudiera permitir que lo que ellos escribían pudiera ser correspondido rápidamente con los padrinos con los que tenían relación. 

 

Cuando comenzó su voluntariado en la Alianza, dice Alberto, descubrió que la entidad estaba intentando llegar a los más desfavorecidos bajo la perspectiva no solamente de alimentación, sino aportando también educación y fundamento y valores cristianos. / J. Soriano

P: ¿De qué manera animarías a otras personas a sumarse al voluntariado?

R: Ser voluntario de una obra de esta magnitud, donde se atiende a personas en otros países con tremenda rapidez cuando se producen catástrofes naturales, como ha sucedido con Haití o los refugiados en Líbano, implica una repercusión directa a nivel personal en forma de gratificación porque se está aportando la capacidad propia. He trabajado como directivo de una gran empresa y he realizado muchos cursos a lo largo de mi actividad laboral, lo cual ha servido, sin saberlo, para poder llegar a aportar esa formación al final de mi actividad laboral en esta organización que se dedica a los demás. Llamo, en principio a prejubilados y jubilados, que tienen tiempo libre y capacidades, a que se incorporen en el trabajo en Alianza Solidaria porque la falta de recursos es grande y cada vez más el campo de acción mayor. Pero también animo a las personas jóvenes que tienen conocimientos recientes adquiridos y disponibilidad y tiempo. La gratificación personal es grande y también de cara a una relación con Dios, por el desequilibrio tan grande que se está viendo en diferentes zonas del planeta. 

 

Alberto trabajando en las oficinas de la Alianza Evangélica Española, en Barcelona. / J. Soriano

Una parte fundamental del desarrollo de los proyectos que impulsa y con los que colabora Alianza Solidaria se produce gracias al esfuerzo de voluntarios como Alberto. Se puede consultar más información sobre cómo empezar a colaborar en alguno de sus proyectos visitando la página web, escribiendo a voluntario@alianzasolidaria.org o llamando al 934 208 072

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