La tradición de la traición
Que se debe someter todo pensamiento a la Verdad, claro, pero en este caso ya está sometido a la verdad de la vista.
07 DE JUNIO DE 2026 · 19:45
Escribo en la noche del jueves, y hasta vergüenza me da lo poco que les puedo poner. Me lo han puesto todo hecho en lo del corpus. Ves alguna procesión, y ya tienes la tradición en vivo.
Puedes ver en vivo la muerte de la verdad y la creación artificial de la vida falsificada. Nuestro Pablo ya lo dijo, fábulas, mercaderías… Y todo eso a plena luz del día.
¿Qué argumentos se les pueden presentar a los presentes en esas procesiones? Aléjate de ellos, nos dice nuestro Pablo. Porque si se cree en eso, pues ya no hay argumento posible contra esa ceguera.
Que se debe someter todo pensamiento a la Verdad, claro, pero en este caso ya está sometido a la verdad de la vista.
Quien vea ahí a cristo, el hijo de dios (en minúscula que se debe guardar un respeto y no tomar el nombre de Dios en vano), con toda su gloria en la calle sacada de esa manera, traído a ese sitio de esa manera… pues que se queden con ese cristo y con sus doctrinas. Con su tradición.
Todo un signo de la situación, a plena luz del día, a vista de todos, es la esperpéntica Tarasca. Y a nadie le da un tarascazo al ver esos gigantes deformes, de procesión antes de la custodia, pero en el mismo ritual, que anteceden al bicharraco de la Tarasca, mezcla de varios, con su cola de alacrán, o algo así. Famosa la de Toledo y Granada, con sus famosos corpus.
Madrid tiene la suya, importante porque la inicia quien ha iniciado el camino a los altares, Isabel la católica. Con custodia peculiar por ser financiada por la gente, de ahí que sea civil. Cuando el papa, van a sacar el corpus, dicen, mira que si también sacan la Tarasca.
Eso del corpus, que se funda por orden papal en 1264, siempre ha venido acompañado de otra tarascada, la de la presencia de autoridades civiles.
Eso es la tradición, te dicen. Que ya la mostró, y de qué manera, quien tanto mostró: Felipe II, con prosternación sumisa de su corona, o sombrero, ante el inquisidor en Valladolid, jurando en público, ¡miserable!, obediencia y protección al santo tribunal.
Mientras se quemaba en regocijo público, lo mismo que el corpus, a otra España que no era del cuerpo sagrado. ¡Miserables, vuestra tradición es una traición permanente!
Se engaña a los que quieren ser engañados, el colmo, que lo dice nuestro profeta. Y esa es la gloria y el esplendor de España.
Con un modelo así, ¿cómo esperar que desde la esfera política surja un modelo de honestidad y verdad? Lo que te dicen de todos los sectores políticos, también la izquierda (que en Andalucia afirman, no todos, pero bastantes, que si te metes con el Rocío o la semana santa eres un antiandaluz, pues eso es tradición, valor popular), es que quien va dentro de la custodia, al que llaman el señor, ya se sabe, te llega, sale a tu encuentro, lo puedes ver, porque el poder político, siervo del eclesiástico, lo permite. Pues un aplauso para los dos.
Llegará el día, y ya viene, cuando echarán de sus manos esas cosas, esas tradiciones, como cosa inmunda, que lo dice nuestro profeta.
Entonces verán, porque eso demuestra que lo han visto ya, al verdadero Señor, el que murió y resucitó y reina, hasta que todos sus enemigos sean puestos a sus pies, y luego Él mismo entregará su reino al Padre, para que todos seamos uno.
¿Te imaginas que en ese momento lo que entregue sea al papado con su autoridad suprema, a su jerarquía infalible, con sus santos, su purgatorio, que vete tú a saber si todavía tendría gente dentro, o una fiesta de corpus con su tarasca?
Quien vea en la custodia a Cristo, no ha visto a Cristo, sigue ciego, y guiando a ciegos. Y con esos se abrazan otras iglesias hermanas. ¡Una tarasca!
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