No a la violencia

Este 25 de noviembre es el día en contra de la violencia de género. Esta definición incluye la violencia dirigida contra la mujer porque es mujer o que le afecta en forma desproporcionada.

23 DE NOVIEMBRE DE 2017 · 16:10

Ilustración: Mundo Gamy,
Ilustración: Mundo Gamy

Este 25 de noviembre es el día en contra de la violencia de género. Esta definición incluye la violencia basada en el sexo, es decir, la violencia dirigida contra la mujer porque es mujer o que le afecta en forma desproporcionada. Incluye actos que infligen daños o sufrimientos de índole física, mental o sexual, amenazas de cometer esos actos, coacción y otras formas de privación de la libertad.

El Estado desde hace años lleva mejorando coberturas jurídicas para las víctimas de violencia y han estado trabajando en mejorar el acceso a la denuncia. Algunos de los derechos de la mujer víctima de violencia de genero: Podemos leerlo en la Guía de derechos de las mujeres víctimas de género ene ámbito laboral tienes derecho de preservar tu puesto de trabajo, ayudas de  traslado a otro lugar, ayudas legales para el permiso de residencia en caso de que estés de forma irregular, etc.

Pero desgraciadamente 44 mujeres murieron este año. Y sólo un 15% pidió ser protegida. Comprenden desde >16 años hasta >85 años. El 61,4% de los agresores eran sus parejas. 23 menores huérfanos por culpa de la violencia. Y como dice la campaña publicitaria del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, todos somos responsables y estamos implicados. Es deber de todos de construir una sociedad libre de discriminación y violencia. 

Los agresores (11 de ellos se suicidaron y 8 lo intentaron), eran de nuestra sociedad y lamentablemente todos podemos caer en el mismo engaño de creernos superiores, de sentirnos en necesidad de dominar, humillar, manipular y agredir. Por este mismo motivo, las mismas características de la violencia de género son las de violencia doméstica, racismo, homofobia y todas las demás expresiones de rechazo y discriminación independientemente del color de la piel y género. El problema está cuando no comprendemos el valor y respeto que merece cada vida humana, sea mujer o hombre. 

Jesús dijo: “Cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo” y de tratar a las personas como nos gustaría ser tratados. Estas dos frases se basan en lo que nuestra sociedad necesita: amor y respeto a nosotros mismos, a nuestro propia dignidad y a nuestro cuerpo. Y como consecuencia el amor y el respeto a los demás. 

Si realmente queremos trabajar de manera efectiva en bajar a cero estas cifras necesitamos ser mas intencionales. No dar golpes al viento. Sino atacar esos pensamientos enfermizos que se apoderan del corazón. Necesitamos urgentemente educación emocional.  Enseñar que la necesidad de depender de alguien no es correcto. Y seamos honestos, nuestra sociedad ha jugado mucho tiempo evitando llamar incorrecto y correcto a esos pequeños detalles, pero necesitamos poner una clara linea divisoria entre una relación tóxica y enfermiza que te pone en riesgo tu integridad como persona y una relación saludable basada en el respeto y apoyo e igualdad.

Estamos cansados de la educación negativa: sabemos que es lo que se supone que no deberías aceptar pero aún así las cifras señalan de que no es tan fácil darte cuenta que estás en una relación que puede costarte la vida. Empecemos a enseñar en positivo. A amar con libertad, a apoyar, defender, cuidar, atender y confiar.

Enseñar a los niños como desenvolverse, cómo interactuar y comunicar sus emociones para ser hombres libres de prejuicios machistas. Enseñar a las chicas a tener una autoestima fuerte y un carácter emocionalmente estable, a descubrir todas sus capacidades y competencias, comprender que ser mujer es un privilegio como para el hombre ser hombre. No caer en los mismos fallos de una supuesta supremacía femenina.

Que Dios sane nuestras heridas y sólo así las heridas de nuestra sociedad serán sanadas. Y no se trata de un cambio político o económico, es un cambio en nuestro corazón. Que sea nuestro compromiso dar nuestra mejor versión para poner una pausa al contador de víctimas. 

Nos los debemos a nosotros mismos, y las generaciones que nos siguen. No a la violencia. Sí a la igualdad.

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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Mundo Gamy - No a la violencia