Calamares de montaña
...El mundo de entonces pereció anegado en agua...
07 DE JUNIO DE 2026 · 09:00
Y no, no es un chiste. ¿Pensabas que no iba en serio? Pues te equivocas: En su momento, hubo calamares en las cimas de todos los picos más elevados del planeta:
“Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre” (Génesis 7:18-21).

Sí, estimados lectores. Estamos hablando del Diluvio, la única ocasión en que existieron los calamares de montaña. Dicho suceso histórico se ve reflejado en numerosos registros históricos recogidos en la Biblia: Génesis capítulos 6-9, Isaías 54:9, Ezequiel 14:14, Mateo 24:36-39, Lucas 17:26-27, Hebreos 11:7, 1ª Pedro 3:20-21, 2ª Pedro 2:5, 2ª Pedro 3:3-7.
Como Dios prometió no volver a destruir la Tierra por agua (Génesis 9:11-17), no vemos calamares de montaña actualmente. No los vemos por la paciencia y misericordia de Dios, pero no demos esa paciencia y misericordia por sentado. Gracias a Dios que actualmente vemos arco iris en el cielo en vez de calamares de montaña pero que no se nos olvide:
“Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2ª Pedro 3:5-7).

Si eres consciente de la que se avecina, prepárate y ondea la bandera blanca ante Dios. Es la forma de obtener la victoria sobre el desenlace inevitable de la historia. Cristo padeció ya el castigo que merecen los impíos para que pudieran escapar del Juicio. Todavía estás a tiempo pero la cuenta atrás continúa y se te está acabando el tiempo para acudir al Salvador en términos amistosos:
“sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:24-25).
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