Ciclo de vida del grupo (4)

El Señor no llamó a todos para ser maestros o pastores, pero sí que la gran comisión es para cada creyente.

29 DE SEPTIEMBRE DE 2019 · 10:00

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Habiendo expuesto ya las etapas 1, 2 y 3, ahora vamos a entrar en la cuarta, a la que denominamos Evangelismo

Etapa 4. Evangelismo

Aquí es cuando los miembros deberán implicarse en el ministerio dentro del grupo.

El período de duración de esta fase es de aproximadamente 3 meses, y su objetivo es: Caminar en dirección a los incrédulos.

El problema más frecuente de esta fase es la falta de compromiso por parte de las personas: la falta de tiempo, la falta de amigos no creyentes, la dificultad en saber evangelizar, etc., serán disculpas comunes en esta fase.

Y, si bien es cierto que no todas las personas tienen el don de evangelista, sí que todos tenemos el llamado a ser evangelizadores.

En el grupo, siempre habrá personas que tengan más facilidad para establecer contactos y para invitarlos.

Pero eso no debe servir de excusa para que el resto de personas no manifiesten un principio de amor tan importante como el que significa sentir el dolor de la perdición de las personas próximas.

El Señor no llamó a todos para ser maestros o pastores, pero sí que la gran comisión es para cada creyente.

Por lo tanto, si Él, que es quien mejor nos conoce, nos encomendó la palabra de la reconciliación (2 Corintios 5:19-20), podemos tener la seguridad de que tenemos todo lo necesario para ello.

Los creyentes estamos en este mundo para transmitir el mensaje de la salvación a los demás. Si el Señor no nos ha llevado con Él, es porque todavía tenemos una misión que cumplir en este mundo; y esa misión tiene nombres y apellidos; los de las personas para las cuales nosotros debemos ser luz y guía.

Todos los miembros del grupo deben tener esto muy presente y consagrar sus vidas al cumplimiento de la misión.

Consejo importante: El líder debe guiar al grupo para alcanzar a los perdidos. Hay que hacer mucho énfasis en las relaciones personales y en que todo el grupo conozca a las personas por las que se orará, etc. Se pueden realizar actividades evangelísticas diferentes, tales como visitar hospitales. Pero lo ideal es promover encuentros en los que se pueda invitar a las personas no cristianas del entorno de los integrantes del grupo. Debe surgir en todos los creyentes un anhelo espiritual de alcanzar a los perdidos.

Como siempre, queremos recordar que lo que presentamos es un modelo de grupos de hogar. No es el único, y quizá tampoco sea el idóneo para todas las iglesias en cualquier situación. Sin embargo, es un modelo aplicado por muchas comunidades en todo el mundo con unos resultados excelentes.

Estas informaciones así como materiales de apoyo y otras herramientas, están disponibles en www.diakonos.es. Para más información, pueden entrar en contacto con proyecto@diakonos.es.)

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