Panteismo y panenteismo

Desde hace mucho tiempo vengo observando la curiosidad que suscitan las religiones orientales, y no dejo de preguntarme cuál será la razón de ello.

19 DE MARZO DE 2011 · 23:00

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Así, con paciencia y revolviendo mis apuntes y libros de la época de estudiante de Teología en Barcelona, me vienen a la mente dos conceptos parecidos y a la vez contingentes con el pensamiento cristiano. Se trata del panteísmo (todo es Dios) y el panenteísmo (todo está en Dios). En principio, creo que muchos de los amables lectores conocen los principios panteístas y sus consecuencias, como la teoría de la metempsicosis platónica, o de la culminación en el “eterno retorno” nihilista, pero no estoy seguro de que el término panenteísmo, sea tan conocido. Este concepto fue introducido en España por Julián Sáenz del Río, al traducir la obra del pensador Karl Christian Friedrich Krause y los expertos en la lengua germana dicen que además de traducir hizo una interpretación personal en muchas páginas, por lo que algunos tenemos que recurrir a la versión inglesa más fiable. Entrando en materia, el panenteísmo pudiera ser aceptado a nivel superficial, ya que asumir por un cristiano que todo se sustenta en Dios, que todo está en Dios y que por Él todo fue creado, no debiera generar mayores problemas. Sin embargo la construcción de esta filosofía suscitada por el abandono de lo peor de la teoría panteísta, sostiene que la existencia y naturaleza actual de Dios está cambiando en la actualidad, a pesar de que Él es potencialmente inmutable en lo que puede llegar a ser. El panenteísmo (del griego pan-en teísmo) (todo está en Dios) se contrapone a la Biblia porque niega la naturaleza trascendente de Dios. Al afirmar que Dios cambia, ya que se identifica la creación con materia creada y transformada de la propia esencia de Dios, no admite que pueda existir un milagro por parte del mismo Dios, negando asimismo la encarnación de Cristo y la necesidad de su sacrificio de expiación. Niega como consecuencia, las doctrinas de la reconciliación, redención, santificación, además de poner en tela de juicio toda la escatología. Si bien hay que reconocer que el panenteísmo intenta superar en parte los problemas del panteísmo, como es el de conocer a Dios personalmente, no obstante debemos estar atentos a que abre una puerta a los panteístas más liberales, con el fin de reconciliarlos con la teoría deísta y en su intento (aunque Dios sea considerado como algo más que el universo y la materia que podemos captar por los sentidos) puedo afirmar sin reservas, que llega a ser una variante, eso sí, interesante en cuanto a su estructura filosófica, del conocido panteísmo. ¿Y cuál fue la utilidad de esta diversidad filosófica entre nosotros?. En la Institución Libre de la Enseñanza creada en 1876, era necesario asentar el concepto de Dios, para ser aceptados en una sociedad nominalmente creyente. Para ello, el concepto panenteísta estuvo presente en su modelo educativo, y aunque era laico, fue aceptado con mucha fuerza y éxito. La ILE, fue referente de las teorias Kraussistas, o panenteístas, que iban a revolucionar positivamente el panorama educativo en toda la península. La culminación sería el patronato de las misiones pedagógicas durante la república que luchó por aplacar el abundante analfabetismo de la época. Sin embargo, a día de hoy, muchos siguen defendiendo el modelo educativo ideal con la religión, sea cual fuere. Tenemos tan instaurado en nuestras mentes que los valores cívicos manan de los preceptos, normas y dogmas religiosos, y que todo lo laico venga de donde venga, supone un error. Quizás sea hora de analizar los resultados globales, de sopesar los éxitos y los desatinos del pasado, y al mismo tiempo, releer el Sermón del Monte en el libro de Mateo. Entre otras cosas Jesús decía a los judíos, en cierto sentido, que dejaran de judaizar y comenzaran a amar a los demás. Toda una lección magistral de convivencia del Dios trascendente, que cientos de años más tarde intentarían negar, panteísmo y panenteísmo.

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