“Los pueblos que pierden la memoria pierden su identidad”

El periodista Paco Niebla relata la vida y el asesinato en Vigo de su abuela Ángela durante la Guerra Civil, que era conocida en el barrio como “la protestante”.

ESPAÑA · 26 DE AGOSTO DE 2026 · 17:00

Detalle de la foto de Ángela Iglesias en el libro ‘La protestante: ojos azules, corazón rojo’, de Paco Niebla.,
Detalle de la foto de Ángela Iglesias en el libro ‘La protestante: ojos azules, corazón rojo’, de Paco Niebla.

Paco Niebla llevaba más de veinte años queriendo contar la historia de su abuela. Ángela Iglesias Rebollar fue ejecutada en el monte de la Guía de Vigo en mayo de 1937, junto a su marido, embarazada de siete meses. Era republicana, feminista y protestante, y en el barrio de Teis la conocían simplemente como “la protestante”. Su familia nunca habló de ello.

Fue una fotografía y las lágrimas inesperadas de su padre —un gallego, dice, “de estos valientes”— lo que puso en marcha la investigación. Niebla, que vive en Barcelona, pasó años viajando a Galicia, consultando archivos civiles y militares, y hablando con vecinos que conservaban en la memoria lo que la familia había enterrado. El resultado es La protestante: ojos azules, corazón rojo, publicado por el Instituto de Estudios Vigueses, un libro que novela la vida de su abuela y también ahonda en el proceso de investigación de los hechos que ocurrieron hace casi 90 años.

Hablamos con el autor sobre el proceso de investigación, el papel de la comunidad protestante en la resistencia al franquismo y la importancia de no perder la memoria histórica.

 

P. ¿Cómo empieza todo? ¿Cuándo decides ponerte a investigar la historia de tus abuelos?

R. En 2002, cuando mi padre cumplió 70 años, le regalamos un cuadro con una foto de él en brazos de su abuelo. Se emocionó tanto que se puso a llorar, y nunca habíamos visto llorar a mi padre. Le preguntamos qué le pasaba y dijo: “Me gustaría llevar flores a la tumba de mis padres”. Era la primera vez que lo decía en voz alta. Ahí vimos que tenía una herida dentro que nunca nos había explicado. Era la época en que empezaban a surgir los grupos de memoria histórica, contactamos con algunos en Vigo y a partir de ahí empezó la investigación.

 

“Los vecinos de Teis lo recordaban todo, pero mi familia lo había silenciado”

P. ¿Fue difícil encontrar información?

R. La mayor complicación fue hacerlo a 1.200 kilómetros de distancia. Vivo en Barcelona, así que tenía que combinar mucho trabajo por internet y teléfono con dos o tres viajes al año a Vigo y a Camposancos, donde nació mi abuela.

Lo más importante fue hablar con personas que llegaron a conocer a mis abuelos. Curiosamente, los vecinos del barrio de Teis lo recordaban todo, mientras que mi propia familia lo había silenciado o lo tenía arrinconado en la memoria para no sufrir más.

 

P. ¿Cuál dirías que fue el momento clave de la investigación?

R. El historiador Joan Carles Abad, del Instituto de Estudios Vigueses, me puso sobre la pista de un sumario en el archivo militar de Ferrol. Usé mi condición de periodista para solicitar acceso y me lo concedieron. Un verano fui allí con mi padre —todavía vivía— y encontramos las declaraciones de los trece falangistas y dos guardias civiles que participaron en el asalto a la casa de mis abuelos. Relataban cómo sucedió y decían que los mataron en el monte de la Guía porque “intentaron huir”. Luego contrasté esa versión oficial con los testimonios de los vecinos, que lo habían visto todo, y ahí saqué las conclusiones de cómo ocurrió realmente.

 

P. Tu abuela estaba vinculada a la comunidad protestante. ¿Cómo llegó a ella y hasta qué punto fue importante esa vinculación en su vida?

R. Ángela nació en Camposancos en 1911 en el seno de una familia muy católica, pero su padre era bastante liberal y ella aprendió a leer y a escribir. Al crecer vio que la jerarquía eclesiástica, sobre todo durante la dictadura de Primo de Rivera, apoyaba al régimen, al rey y a los ricos, y no estaba por la labor de los pobres. En Camposancos había una comunidad protestante importante, y ella tenía amigas en el colegio que eran hijas de familias de esa comunidad. Al conocerlas de cerca vio que eran muy buena gente, que hacían obras altruistas, que se dedicaban a la labor social, que estaban con los obreros y les ayudaban cuando había huelgas. Poco a poco se fue acercando al protestantismo.

No fue una protestante muy radical, en sus propias palabras, pero sí militó como protestante. Se casó por la iglesia católica —probablemente por presión familiar o porque en aquella época no había otra opción legal— pero no bautizó a sus hijos según el rito católico. En el barrio de Teis todo el mundo la conocía como “la protestante”.

Durante la investigación pude contactar con tres de sus amigas de infancia que fueron con las que se inició en el protestantismo, y que seguían vivas. Estuve también en contacto con las iglesias evangélicas de Vigo, pero en sus archivos no encontraron nada sobre ella. Aun así, el hecho de que en el barrio la recordaran con ese apodo lo dice todo. Y Carlos Rovira, experto en el protestantismo que ha leído el libro, me dijo que le había encantado, aunque lamentaba no haber encontrado más material sobre su militancia protestante concreta. Es una de las lagunas que la represión y el silencio familiar dejaron: mucho se perdió para siempre.

“Los pueblos que pierden la memoria pierden su identidad”

Paco Niebla, en una presentación del libro.

 

“Los protestantes ayudaron a tejer la red de resistencia cívica tras el golpe”

P. ¿Qué papel jugó esa comunidad cuando llegó el golpe de Estado del 36?

R. Fue una de las que más contribuyó a la red de resistencia cívica que se formó en los primeros días en Vigo para salvar a la gente que estaba siendo buscada para matarla: alcaldes, socialistas, sindicalistas de CNT y UGT. La comunidad protestante les ayudó muchísimo. Y para los franquistas, que triunfaron desde el primer día en la ciudad, mi abuela tenía todos los números para ser represaliada: ideas de izquierda, ideas feministas y militancia protestante.

 

P. ¿Por qué elegiste el formato de novela para contarlo?

R. Quería escribirlo de la manera más fácil posible, que llegara incluso a las personas que no les gusta leer, que llegara a los jóvenes. Por eso lo escribí en formato novela. Lo único que he hecho ha sido ponerle diálogos a los personajes, meterme en su vida. Ha sido como reencontrarme con ellos. Las conversaciones más íntimas que reproduzco en el libro las sentía como si yo hubiera estado presente. Es como si hubiera conocido a mis abuelos sin haberlos visto nunca físicamente.

El libro está dividido en tres partes: la primera es la novela, la historia de mis abuelos, en la que recogí cosas que descubrí de la infancia de mi abuela que desconocía incluso la familia. Hay una segunda parte que es el epílogo, donde explico qué ha sucedido con todos los personajes que aparecen en el libro. Y una tercera en la que explico en primera persona cómo ha ido la investigación año a año. Esto es lo que más les ha gustado a mis amigos periodistas.

 

P. ¿Qué supuso para tu familia que finalmente se reconociera públicamente su historia?

R. Mucho. En 2008 la asociación de vecinos de Teis colocó un monolito en el monte de la Guía donde los asesinaron. En 2009 el Ayuntamiento de Vigo puso el nombre de Ángela Iglesias Rebollar a una calle del barrio. Mi padre pudo asistir a los dos actos antes de morir en 2010. Después de haberle prometido en 2002 que íbamos a buscar la verdad, verle allí fue muy especial. Yo creo que mi padre se fue contento al cielo.

“Los pueblos que pierden la memoria pierden su identidad”

El monolito se encuentra en Teis con esta leyenda: “En memoria de los hombres y mujeres de Teis asesinados y represaliados durante la dictadura fascista (1936-1975) por la defensa de la democracia y los intereses populares. En este lugar fueron asesinados Ángela Iglesias Rebollar y José Niebla García 11-04-1937. Teis, 27 de diciembre de 2008”. Foto: Wikipedia

 

P. ¿Por qué es importante no olvidar estas historias?

R. Los pueblos que pierden la memoria pierden su identidad. Pero además, en este caso hay algo que todavía no se ha hecho bien: nunca se ha explicado realmente la guerra desde los ojos de una mujer. Las mujeres fueron víctimas muy grandes, y sus nombres apenas se conocen. Conocemos generales y políticos, pero no a todas las mujeres que sufrieron y que tuvieron un papel relevante en la resistencia. Mi llamamiento a los jóvenes es que pregunten a sus abuelos. Cuando se mueren los protagonistas, se entierran también sus recuerdos. Solo hace 90 años que señalaron a mis abuelos. No puede olvidarse.

 

La protestante: ojos azules, corazón rojo, de Paco Niebla, está publicado por el Instituto de Estudios Vigueses (ISBN: 978-84-19066-21-3). 275 páginas, tapa blanda.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Libros - “Los pueblos que pierden la memoria pierden su identidad”