La revolución del catolicismo contemporáneo español

Una revolución no deseada por la jerarquía del Vaticano y la CEE, a pesar de la creciente descatolización de la sociedad.

06 DE JUNIO DE 2026 · 23:00

Los Reyes dan la bienvenida al Papa León XIV en su visita a España. Foto: Casa Real,
Los Reyes dan la bienvenida al Papa León XIV en su visita a España. Foto: Casa Real

Los españoles, según los análisis sociológicos que se vienen publicando, casi mensualmente, señalan que, siguen dándole la espalda a una serie de doctrinas y mandatos eclesiásticos con los cuales, en el periodo desde 1939 hasta el 1978, les eran impuestos y de obligado cumplimiento la dictadura de Francisco Franco, que tenía un concordato con la Iglesia católica sus doctrinas y mandatos sociales. Por ejemplo, para toda solicitud de carácter oficial (oposiciones al funcionariado y del ejército, correos, profesores de universidad y colegios) era obligatorio presentar la fe de bautismo, o el libro de familia si eran casados, y declararse católico romano (El Corte Inglés, en sus Estatutos de los años 1979, exigía que, para ser un empleado del negocio, había que ser católico romano). Había que cumplir con llevar a la pila del bautismo a cada hijo, había que hacer que cada hijo hiciera la primera comunión, y, otra cosa era el contar con el sacerdote de la parroquia más cercana, para que la persona, en sus últimos respiros de vida recibiera la extremaunción.

Todo esto y más, los españoles han hemos venido abandonando, nos hemos despojado de una religión que nos perseguía desde la cuna hasta el cementerio. Nos hemos ido librando de un miedo paralizante que, comenzó con la presencia de la Inquisición del siglo XVI.

La religiosidad de los españoles que, por más de 50 años (desde 1978 al presente 2026), han venido poco a poco dándole la espalda; tiene en nuestros días un auge de abandono, que las estadísticas señalan de continuo, como algo imparable.

“Las series históricas del CIS dan una idea de cómo ha evolucionado el perfil de la España católica. En 2011, según este organismo, el 71,7% de los españoles se consideraban católicos. En 2026 ese porcentaje se ha desplomado al 53%. Pero si buscamos una foto fija, el mejor retrato lo ofrece el Barómetro sobre Religión y Creencias en España (BREC), un estudio que considera también a los millones de personas que viven en el país sin tener en cuenta su nacionalidad.

El más reciente, de 2025, dibuja un país dividido: el 49% de las personas que residen en España dice tener creencias religiosas (el 46% se declara católico), mientras que un 51% no las tiene”.

El mismo Vaticano se muestra muy preocupado por el creciente aumento de las iglesias cristianas evangélicas en toda España. En el papado de Juan Pablo II, la preocupación estaba centrada en Hispanoamérica y en Brasil; había que parar la hemorragia y deserción de los ciudadanos y de las autoridades políticas que se estaba mostrando. Pero la realidad, después de 47 años es que la Iglesia católica en ese continente, ya no es la autoridad espiritual y religiosa que había venido siendo desde el 1492 con la Conquista de ese continente.

La Teología de la Liberación ha sido el brazo político religioso usado para impedir el abandono de la iglesia; los teólogos de esa estrategia querían que los latinos optaran por una visión política para levantarse y liderar en sus vidas y en sus gobiernos, pero optaron por unirse a los pentecostales, porque de estos obtenían respuesta. no solo a sus necesidades materiales, sino a las espirituales y pastorales. La Iglesia católica les había defraudad completamente en tales necesidades; ellos los Jesuitas, seguían bien a la Iglesia católica del lado de los terratenientes y muy centrados en adquirir propiedades descomunales de territorio y de inmuebles. Y, no menos importe era el impacto inmoral de la mucha pederastia, cometida con las niñas y niños latinoamericanos en los colegios y otras instituciones. Los casos de Bolivia, Chile, Brasil y México han contribuido a un desprecio y abandono creciente del catolicismo en cada país del continente.

En la península Ibérica (España y Portugal) está dándose la misma estrategia papal de viajes. Pero la situación apunta a una nueva repetición de lo que ocurrió en el continente americano. A España ya han venido tres papas y estamos en vísperas de un cuarto. El resultado seguramente va a ser el mismo si tenemos en cuanta el creciente abandono de la fe católica y el creciente aumento de las iglesias protestantes el resultado.

Los españoles, aunque resulte increíble, siguen actuando para con el apego emocional (no el intelectual y filosófico), semejante a la respuesta típica a las adicciones. Es decir, que, aunque no quieren saber de Dios ni su Palabra la Biblia, para su vida personal diaria, sin embargo, están practicando un ateísmo religioso para con las instituciones, pero a la vez siguen estando dispuestos a vivir cada año el involucramiento en las fiestas patronales de cada una de sus ciudades; no creen en Dios ni en el Jesucristo vivo, pero están pendientes del Santo del día. Se unen a las cofradías, pero declaran que son ateos y que su participación es una respuesta cultural autóctona, con la cual se sienten en la necesidad o el deseo de no perder. Lo incoherente es demencial porque, dicen que no creen en Jesucristo, pero lo llevan a hombros paseándolo por las calles de su ciudad.

La “vuelta” de la religiosidad de muchos españoles, no presenta elementos de carácter bíblico: arrepentimiento del pecado, propósito de enmienda, compromiso con predicar el evangelio a quienes viven en pecado y no conocen a Jesucristo como el salvador de sus vidas y, tampoco un compromiso con una vida de creciente santidad y fidelidad a Cristo y a las doctrinas de los Apóstoles expuestas en el Nuevo Testamento.

¿Entonces cuáles son los contenidos reales de esa vuelta de algunos españoles a la religión? Leemos que los propios obispos y cardenales españoles, están señalando que en gran medida lo que está ocurriendo está más ligado a una respuesta emocional, eufórica que, a una aceptación y relación con la estructura eclesial: liturgia, confesión auricular, presencia en las misas y sujeción a los pastores de cada Diócesis.

La alegría de los encuentros (con los eventos de Hakuna, Trigo 13 y otros movimientos) en lugares no canónicos los jóvenes no ven que es posible tenerla, en las parroquias, las catedrales y otros lugares de celebración de las misas. Los jóvenes encuentran un escenario completamente obsoleto, aburrido y descolorido el que la jerarquía continúa realizando dentro de los templos; por eso prefieren los estadios y no las catedrales.

Es evidente que “las aguas de la religiosidad, dentro del catolicismo se están agitando, especialmente en la juventud, sin embargo, para los que dirigen la Iglesia católica, lo que está ocurriendo no es un verdadero avivamiento. Así lo ven los que gobiernan, en España esta iglesia: “aunque algunos perciben signos de un cierto despertar religioso, especialmente entre algunos jóvenes, parece prematuro hablar de un verdadero ‘revival religioso’”.

¡Ojo! ¡este fenómeno se está mostrando en las iglesias evangélicas, aunque en menor proporción!

La mayoría de los españoles vive un “sin Dios” en cada área de su vida; lo religioso lo tiene asumido como un recuerdo y apego a los símbolos identitarios, de los cuales parece que son incapaces de abandonar, porque sienten que al hacerlo están cometiendo una deslealtad a su identidad como español y porque sin ese apego, se han creído que se sitúan en un abandono de orfandad como españoles. Esto quiere decir que esa mayoría siente que dejarían de ser auténticos: catalanes, andaluces, asturianos, vascos, extremeños, valencianos, aragoneses, etc., etc. La lealtad a la Iglesia católica está por encima de su ateísmo, agnosticismo, increencia ¡¡Es a este comportamiento, al que yo defino como adicción social a lo religioso!!

Aunque tenga trabajo y estabilidad económica el desasosiego que le está produciendo el constante sentir que la vida se le antoja vulnerable produce que el vacío persista incluso después de haber disfrutado de un buen tiempo de vacaciones.

Entonces está creyendo que, con una vuelta a la religiosidad, va a encontrar aquello que le está faltando; aquello que por décadas ha venido denostando, poniendo a un lado; ahora está considerándola como la puerta de salida a sus crisis de vacío existencial que, le asalta, aunque esté de vacaciones.

¿Está encarnando la cantante pop Rosalía, la necesidad de una revolución, o de una renovación de la Iglesia católica, en cuanto al lugar que deberían las mujeres tener en la fe católica y en sus instituciones? Para algunos pocos dentro de la jerarquía, esta posibilidad sería deseable y los sectores más progresistas la esperan, aunque saben que tal “breva” no caerá fácilmente.

La Reforma protestante del siglo XVI, facilitó un gran salto para las mujeres dentro de la esfera espiritual y religiosa de esa Reforma (hay trabajos académicos muy documentados que lo demuestran). Desde ese momento, se empezaron a ver a mujeres escribir sobre cuestiones de fe, se las podía ver estudiando la Biblia, lo mismo que los hombres y hasta predicando en algunas ocasiones. Fueron dándose no solo a la crianza de hijos, sino a la docencia en las cuestiones teológicas, bíblicas y misiológicas.

En nuestro tiempo todo apunta a esa misma necesidad dentro de las mujeres católicas. Sí es cierto que hay mujeres en estructuras del catolicismo, pero no las hay en los seminarios enseñando la teología. Siguen siendo “sirvientas” de los papas, cardenales, obispos y curas. Esa es la realidad en la experiencia común y generalizada de las creyentes católicas.

Después de los cinco siglos de historia y práctica del catolicismo emanado del Concilio de Trento, donde las mujeres fueron apartadas aún más de lo que ya estaban; lo que con Rosalía está viniendo, es un nuevo impulso para las mujeres católicas, para que sean proactivas en lo que a la fe dentro del espectro católico se refiere. Es como decir que, el tiempo de ser las “chachas” de la Iglesia católica ha concluido, y que ahora de forma creciente, se tiene que contar con ellas para el desarrollo bíblico, teológico e institucional. Porque de lo contrario, ellas podrían ser para la Iglesia católica contemporánea, lo que supuso Lutero para esa iglesia en el siglo XVI, un enfrentamiento y una ruptura.

Las “Teresas de Jesús” contemporáneas, en la era tecnológica y de la IA, están haciéndose ver de forma creciente dentro del sector femenino católico. Lo más reciente que ha sucedido en el Vaticano es, el nombramiento de la periodista mexicana Montserrat Alvarado, actual directora de EWTN que será la primera laica en dirigir en solitario un dicasterio y asumirá el control del conglomerado mediático de la Santa Sede.

Desde nuestro punto de vista, no es una reforma bíblica la que se está produciéndose con los vientos de Rosalía, pero es una espiritualidad religiosamente hablando. Por supuesto, algo mejor que la tendencia orientalista en la que miles de mujeres católicas han caído, nos referimos a dejar el catolicismo para abrazar el budismo donde hasta los conventos y escuelas dirigidas por monjas han asumido (un ejemplo lo tenemos en colegios de Carmona, Sevilla) y las filosofías de la meditación trascendental, como superiores a la meditación cristiana en los contenidos de los Evangelios y otras porciones bíblicas.

Una espiritualidad actual de las mujeres católicas que, las ha ido alejando de las faldas institucionales y teológicas de los hombres del Vaticano; unas faldas espirituales y sociales que ellas no quieren ponerse, ni seguir luciendo; porque ellas saben bien, cuales les quedan mejor en su corazón y fe.

Por tanto, la reforma femenina que se está forjando dentro de la Iglesia será para la Iglesia católica del siglo XXI, más determinante para que se deshaga la hegemonía inaceptable masculina.

Los cambios que se van acercando están relacionados con el hecho de que, las mujeres de gran sentir religioso y espiritual (sería absolutamente necesario que fuera escritural), no están buscando tener a hombres como maestros tutores lo cual fue la práctica de la Edad Media tardía. Sino que preferían a mujeres mentoras espirituales, para mujeres y jóvenes y niños. Empujaban a que haya directoras espirituales, maestras y doctoras de Biblia y teología en los seminarios. Ya hace más de una década que se vienen presentando ejemplos de mujeres con esas características, tutores monjas y laicas capacitadas bíblica y teológicamente para hacer ese trabajo.

Son ellas las que están “dinamitando” las cerraduras masculinas dentro del “castillo vaticano”; las que no les han dejado ser y actuar dentro como hermanas con capacidades para hacer la obra de la Iglesia cristiana.

Las mujeres españolas que hay dentro de la Iglesia católica, pelean de forma creciente por un trato y oportunidad de servicios a Jesucristo. El Señor se rodeó de colaboradoras en sus tres años de ministerio; los Apóstoles hicieron eso mismo.

Las mujeres no deben sucumbir a los manejos ideológicos de los partidos políticos, ni los de derecha ni los de izquierda; no será fácil esa pelea con la Conferencia Episcopal de España; pero murallas más gruesas y altas han caído.

Lo que decimos para el sector femenino de dentro de la Iglesia católica, lo trasladamos a la Iglesia evangélica, para que consideremos cual es nuestro proceder para con las hermanas de nuestras congregaciones. Es el deseo del Señor que, alcancemos el mundo con su Evangelio del Reino y no lo podemos lograr solo con la participación de los hombres.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - La misión urgente - La revolución del catolicismo contemporáneo español