Mi refugio no es un zulo
Bajo tu protección mis heridas sanan; arropada por tu gracia, vuelve el brío a mi desanimada alma y crece de nuevo la desteñida esperanza.
22 DE JUNIO DE 2026 · 17:05
A la sombra de tus alas acampo, deteniéndome en la tibieza de tu abrazo.
En mi intento por huir de los sinsabores del pasado, encuentro en ti un lugar donde atemperar mis miedos, un cobijo al que acudir cuando las finas gotas de lluvia se convierten en aguacero, calando mi piel hasta llegar a mis huesos.
La tierra entreabre sus brazos para darme asilo, pero sus terruños rotos, desmenuzados por la lluvia, crean un agujero que anhela atraparme: un zulo desnudo de vida y portador de oscuridad.
Deseo deshacerme de mí misma, del inexpugnable trato amargo, de esa sombra constante de pesar remoto.
Tú eres mi refugio, ese precioso lugar donde habitar segura, sintiendo el roce de tus palabras acariciando mi oído y templando mi corazón.
Bajo tu protección mis heridas sanan; arropada por tu gracia, vuelve el brío a mi desanimada alma y crece de nuevo la desteñida esperanza.
Miro atrás y veo el sendero recorrido, las huellas de mis pasos en la arena del camino.
Veo con claridad que mi refugio no es un frío zulo, que mi escondedero está lleno de luz y no es un lúgubre lugar donde vivir atemorizada, en manos de un secuestrador.
Tú mimas mi vida y no permites que la fiereza del viento despeine mi fe.
Calmas mis ansias y haces que, con valentía, salga de mí misma y ponga rumbo a tus extendidos brazos.
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