La Iglesia de Inglaterra “creó una cultura donde el abuso sexual podía ser ocultado”

Un informe denuncia que “la Iglesia falló en la protección de los niños y los jóvenes”. Desde la institución piden disculpas por “la vergonzosa manera” con la que han actuado.

Redacción PD

Evangelical Focus · LONDRES · 14 DE OCTUBRE DE 2020 · 10:20

Una imagen del interior de la catedral de Canterbury. / <a target="_blank" href="https://unsplash.com/@jjjordan">JJ Jordan</a>, Unsplash CC,
Una imagen del interior de la catedral de Canterbury. / JJ Jordan, Unsplash CC

El último informe de la Investigación Independiente sobre Abuso Sexual Infantil en Reino Unido (IICSA, por sus siglas en inglés), se ha enfocado en la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia de Gales y está elaborado a partir de la investigación de audiencias públicas realizadas en julio de 2019. 

El informe explica que “las condenas de abuso sexual infantil por parte de personas que eran clérigos o que estaban en puestos de confianza asociados con las instituciones se remontan a la década de 1940”. “El número total de condenados asociados a la Iglesia desde 1940 hasta 2018 es de 390”, subraya la investigación.

“En 2018 se informó a la Iglesia de 449 alertas por abuso sexual infantil reciente, de las cuales más de la mitad estaban relacionadas con personal de la propia institución. Una cantidad significativa de los últimos delitos registrados implica la descarga o posesión de imágenes indecentes de niños”, añaden.

“La Iglesia de Inglaterra falló en la protección de los niños y los jóvenes de los depredadores sexuales”

Según IICSA, “la Iglesia de Inglaterra no protegió a los niños y jóvenes de los depredadores sexuales entre ellos [...] Al descuidar el bienestar de los niños, ha estado en conflicto directo con su propio propósito moral subyacente; cuidar y amar a los inocentes y vulnerables”.

“En ocasiones se ignoró la seguridad del personal y se pasaron por alto sus consejos, a favor de proteger la reputación del clero y de la Iglesia”, señala el documento. El informe también denuncia que “la Iglesia de Inglaterra no se tomó el abuso en serio, creando una cultura en la que los abusadores podían ocultarse”. “Los presuntos perpetradores recibieron más apoyo que las víctimas, que a menudo enfrentaban barreras que no podían superar para denunciar los hechos”.

“Han habido mejoras, pero todavía queda mucho por hacer”

Además, “la Iglesia no ha respondido a las víctimas y supervivientes de abuso sexual infantil con simpatía y compasión, acompañadas de un apoyo práctico y apropiado”. “Esto a menudo se ha sumado al trauma”, se remarca en el informe.

“La Iglesia de Inglaterra ha luchado por desarrollar un modelo de protección eficaz dentro de su estructura organizativa. Hay una falta de desafío en la toma de decisiones”, señala el documento, que también apunta a ejemplos de clérigos ordenados a pesar de tener un historial de delitos sexuales contra menores.

A pesar de estas acusaciones, IICSA también reconoce que “desde la publicación de la Visita del Arzobispo a la Diócesis de Chichester en 2013, se ha mejorado mucho en términos de gobernanza, capacitación, auditoría, personal, políticas y procedimientos”.

“Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Los líderes superiores han demostrado su determinación de hacer los cambios necesarios para mantener seguros a los niños, pero, para ser eficaz, esta determinación debe traducirse en acciones en toda la Iglesia de Inglaterra”, advierte.

Fallos de la Iglesia de Gales

Con respecto a la Iglesia en Gales, “simplemente no había suficiente personal para llevar a cabo el volumen de trabajo que se les exigía”. “Se descubrió que el mantenimiento de registros era casi inexistente y de poca utilidad para tratar de comprender los problemas de seguridad del pasado”, dice el informe.

Además, “ha habido muy poca provisión sistemática para las víctimas y supervivientes de abuso sexual infantil”. “No ha habido un acceso sistemático al asesoramiento, la terapia y otras formas de ayuda”, añade.

Recomendaciones para proteger y apoyar a las víctimas

El informe presenta ocho recomendaciones para la Iglesia de Inglaterra y Gales, que “deberían publicar sus respuestas a estas recomendaciones, incluido el calendario correspondiente, dentro de los seis meses siguientes a la publicación de este informe”.

Entre las recomendaciones, IICSA pide a ambas iglesias que “introduzcan una política para toda la Iglesia sobre la financiación y la provisión de apoyo a las víctimas y supervivientes de abuso sexual infantil relacionado con el clero”, y que “compartan información sobre el clero que se mueve entre las dos instituciones”.

Además, la Iglesia de Inglaterra “debería mejorar la forma en que responde a las quejas de seguridad, ya sean relacionadas con acusaciones de abuso o por incumplimiento o respuesta a las políticas de protección de la Iglesia”.

“Debería crear el papel de un oficial de seguridad diocesano para reemplazar al asesor de seguridad diocesano”, agrega el informe. Mientras tanto, “la Iglesia de Gales debería introducir políticas de mantenimiento de registros relacionadas con la protección, las quejas y la denuncia de irregularidades, y la auditoría externa independiente de sus políticas y procedimientos de protección”.

“Si se van a realizar cambios reales y duraderos, es vital que la Iglesia mejore la forma en que responde a las acusaciones de las víctimas y los supervivientes, y que brinde el apoyo adecuado a esas víctimas a largo plazo”, ha reiterado la presidenta de la investigación, Alexis Jay.

La Iglesia de Inglaterra “lamenta realmente la vergonzosa manera en la que ha actuado”

La Iglesia de Inglaterra publicó una carta abierta antes de la publicación del informe de IICSA asegurando que “lamentan verdaderamente la forma vergonzosa en que ha actuado la Iglesia” y manifestando su “compromiso de escuchar, aprender y actuar en respuesta a las recomendaciones”.

“No podemos y no pondremos excusas, y de nuevo podemos ofrecer nuestras más sinceras y sentidas disculpas a aquellos que han sido abusados, sus familias, amigos y colegas”, han expresado los arzobispos de Canterbury y York, Justin Welby y Stephen Cottrell.

Además, Jonathan Gibbs, el obispo principal de seguridad de la Iglesia, y Melissa Caslake, directora nacional de seguridad de la Iglesia, han emitido una declaración conjunta, “lamentando de todo corazón que en algunas áreas, como el apoyo más importante a las víctimas y los supervivientes, el progreso haya sido demasiado lento”.

“Si bien las disculpas nunca eliminarán los efectos del abuso en las víctimas y los supervivientes, hoy queremos expresar nuestra vergüenza por los hechos que han hecho necesarias esas disculpas”, han añadido.

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