Cruzando de tu mano
Cuando miro hacia atrás, veo tu mano amarrando con fuerza mi ser débil a tu lado, y recuerdo tantas cosas, que solo puedo decir que viví sostenida por tu mano.
28 DE DICIEMBRE DE 2025 · 21:10
Acaba un año más Señor, y quiero atravesarlo recordando
cada momento vivido tal y como tú lo has deseado,
difícil, precioso o encantado; mirando brillo de estrellas en la noche,
derramando lágrimas de gozo, inmersas en tu amor enamorado.
Cuando miro hacia atrás, veo tu mano amarrando con fuerza mi ser débil a tu lado,
y recuerdo tantas cosas, que solo puedo decir que viví sostenida por tu mano.
En las luchas, tristezas y fracasos; siempre agarrada fuerte entre tus palmas.
Señor de mi vida y mi existencia que tu sangre por mí has derramado.
Y pienso en lo que vendrá y en lo pasado, y en todo puedo decir
que eres, que has sido y que serás.
Y te siento muy cerca en esta noche en la que los cristales lloran y repiquetea el alma,
viviendo tu presencia en lo que espero y tu voz en melodía blanca.
Señor de mis anhelos y mi alma, una vez más cruzo el umbral,
pero solo lo cruzaré contigo: sé bien que nunca me abandonarás.
Dulzura en mis tristezas, alegría redoblada en mi cantar,
sonrisa sobre mí en amor profundo, callada voz ante mis penas y pesar.
Y una vez más te entrego el alma, la vida, mis dones y canción:
porque eres el Dios de mis amores, la fuerza en mi flaqueza,
la esperanza profunda de mi alma y el candor profundo de mi corazón.
Eres la estrella en mis noches más oscuras y la aurora bella de mi gran pasión.
Y cruzo agarrada de tu mano sin saber lo que espera ni lo que vendrá,
sabiendo que estoy segura entre tus brazos, sabiendo que tu amor me sostendrá,
sabiendo que vienes a buscarme, sabiendo que entre todo guardarás,
sabiendo que eres Señor de mi existencia y pase lo que pase, tú estarás.
Y vuelvo a cruzar después de tantas veces, siempre contigo hasta el final;
y seguirás siendo mi Dios en noche oscura, seguirás siendo mi guía y mi cantar,
seguirás siendo el mayor de mis amores, seguirás siendo mi Dios del corazón:
porque solo te puedo agradecer Señor del alma y Dios de amor.
Y cruzo sostenida por tu mano, y cruzo asida a tu pasión,
Dios de mi vida y esperanza, y solo tú Señor del corazón.
Y me vuelvo a entregar en cuerpo y alma,
Padre bendito y amor de mis amores, Señor de mi dulzura y mi canción.
“Coronas el año con una copiosa cosecha; hasta los senderos más pisoteados desbordan de abundancia. Salmo 65: 11
Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Follas novas - Cruzando de tu mano