El corazón superficial
En lo secreto es donde Dios nos confirma que somos sus hijos e hijas en Cristo Jesús, por el Espíritu Santo.
29 DE AGOSTO DE 2026 · 19:30
Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. (Mateo 13:20-21 Reina-Valera 60)
No todo lo que germina permanece. Recuerdo el sentimiento de profunda tristeza y desolación que tuvimos mi esposa y yo cuando murió nuestro bebé antes de nacer. Aquella vida que ya comenzaba se interrumpió demasiado pronto, pues algo no estaba bien desde los mismos comienzos. El Señor Jesús describe el caso de una vida espiritual que resulta ser algo parecido a una muerte prematura, en sus etapas muy iniciales.
El problema es la falta de raíces. Sobre los pedregales que delimitaban el campo de sembradío, ahí se juntaba algo de tierra; poco, pero suficiente para que la semilla germinara. Pero al venir el calor del sol, sin contar con buenas raíces que le ayuden a soportar las horas de sequía, las plantitas se secaban. Jesús dice que hay personas que son así. Superficiales. No tienen raíces.
Se concentran en aquello que se ve públicamente, el tallo y las hojas. Pero no ponen atención a la importancia de lo que se trabaja en lo secreto. Según Jesús, es en lo secreto donde se desarrolla la oración, el ayuno y la misericordia generosa. Son las disciplinas espirituales que proveen raíces fuertes para soportar la aflicción y la persecución. Dios, por su gracia, nos da raíces.
El corazón superficial piensa que es suficiente con guardar las apariencias. Se entusiasma con las grandes reuniones de muchos cristianos, pero no puede aguantar una conversación crítica de ataques a la fe. En la vida del reino, es fundamental tener raíces fuertes. Es lo que se cultiva discretamente, en lo secreto. Es el trabajo de caminar lado a lado con Cristo en lo secreto del corazón.
En lo secreto es donde Dios nos confirma que somos sus hijos e hijas en Cristo Jesús, por el Espíritu Santo. Es la convicción profunda de saber quiénes somos en el mundo y quiénes somos para Dios. Jesús no promete una vida sin aflicciones ni persecuciones por causa de la Palabra. El Señor Jesús asume que esas persecuciones vendrán. Nadie debe disponerse a seguir a Cristo si no quiere pasar por aflicciones y persecuciones. Estas son parte del paquete.
Las raíces no se pueden detectar a simple vista. Están por debajo de la superficie. Las aflicciones y persecuciones por causa de la Palabra resultan ser el instrumento por medio del cual se distingue quiénes tienen raíces y quiénes no. ¿Podremos aguantar este tiempo de sequía?
Dios de gracia, ayúdanos a desarrollar raíces. En medio de tanta superficialidad, que nuestra oración, ayuno y misericordia generosa y secreta puedan rendir buenos frutos. Amén.
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Enrolado por la gracia - El corazón superficial