Pasando de los poderosos
Sin la gracia de Dios no somos nada. Cuando recibimos su gracia lo tenemos todo.
24 DE AGOSTO DE 2026 · 15:55
«Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes». (1 Pedro 5:5)
Todos recordamos muchas de las cosas que sucedieron en la vida de Pedro, y sobre todo, cuando aseguró, lleno de orgullo, que jamás abandonaría al Señor… para negarle un poco más tarde. Muchas veces caemos en esa tentación, somos demasiado orgullosos, incluso amando al Señor.
Creemos en nuestros sistemas, en nuestras doctrinas, pensamos que Dios tiene que hacer las cosas tal y como nosotros decimos y no nos damos cuenta de que, de esa manera, estamos despreciando su gracia.
Jesús vivió de una manera radicalmente diferente: nunca se preocupó de lo que los potentados o los poderosos decían, ni buscó a la gente que lo tenía todo, sino que estuvo al lado de los humildes, de los despreciados, de los pecadores, de aquellos que no se creían nada.
Así tiene que ser nuestro corazón, debe saber que sin la gracia de Dios no somos nada, pero cuando recibimos su gracia lo tenemos todo. Por eso necesitamos aprender de Él y ser humildes de corazón.
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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Con otro ritmo - Pasando de los poderosos