PUBLICIDAD
 
miercoles, 14 de noviembre de 2018   inicia sesión o regístrate
 
Protestante Digital

 
PUBLICIDAD
 
SÍGUENOS EN
  • Twitter
  • Facebook
  • Google +
  • Instagram
  • YouTube
  • Rss
 

  • Donar a Protestante Digital
  •  
    PUBLICIDAD
     
     



    2
     

    Cambiar el mundo

    Muchas de nuestras peticiones de cambio del mundo no son sino una coartada para esquivar el fracaso a la hora de cambiarnos a nosotros mismos.

    DESDE EL CORAZóN AUTOR Roberto Velert 07 DE JULIO DE 2018 14:00 h

    Érase una vez una Emisora de Radio, que en sus 24 horas sobre 24, 365 días al año, de forma ininterrumpida, con más de 36 años, no paraba de proclamar por las ondas, que es necesario un cambio de la marcha del país, más que una regeneración política, es necesario una regeneración espiritual, moral, social y hasta cultural. Los colaboradores, proclamaban y proclamaban valores absolutos y principios bíblicos y gente escuchaba más por novedad que por interés. Y los locutores ponían toda su alma en las voces, anunciando la necesidad que nuestro mundo tiene de Dios. Pero, según pasaban los días, los meses, los años, los que una vez se entusiasmaron con tal proclamación y servicio, empezaron a desentenderse e incluso a sentir que no veían que hubieran muchas personas dispuestas a escuchar el mensaje y, por tanto, a cambiar de vida. Pero la Radio no se desalentaba y seguía gritando en la soledad de su frecuencia. Y pasaban los días. Y la Radio seguía emitiendo. Y parecía que nadie escuchaba. Al fin, alguien muy en su papel de economista teórico, se acercó a la Radio y le preguntó: “¿por qué sigues emitiendo?; ¿no notas que nadie está dispuesto a cambiar?”; “¿que el tema de Dios es una flatus vocis?”; “sigo emitiendo –dijo la Radio- porque si me callara, ellos me habrían cambiado a mí”.



    La moraleja de esta inventada fabulilla, creo “Desde el Corazón” que es fácil de comprender y necesario reflexionar: no se debe trabajar meramente porque esperemos un fruto inmediato o a largo plazo, sino ante todo, porque es nuestro deber, porque creemos en lo que estamos diciendo. Es lógico, que todo el que proclama una idea lo haga para que esa idea penetre en sus oyentes; pero el que se desanima porque su mensaje no sea oído o seguido, es que no tiene suficiente fe en lo que piensa y en lo que hace. La utilidad, el puro fruto, no puede ser el único baremo de nuestras acciones. Y, sobre todo, si esos frutos se esperan de inmediato, se está uno ya preparando para el desaliento.



    Cambiar el mundo, por lo demás, es cosa muy difícil, y en ocasiones, el sembrador no llega a ver el fruto de su siembra, porque en el mundo son rápidos los cambios de las modas, de los programas informáticos, de los ideales políticos, de todo lo accidental, mientras que los corazones cambian a cámara lenta, con freno y a veces con marcha atrás. Esto lo puede entender cualquiera que contemple con ojos de reflexión cuán lentamente se cambia para bien; cuánto nos cuesta a todos evolucionar hacia la madurez, la moral más justa, hacia la paz del alma y la espiritualidad genuina.



    Pero todo esto no acalla al verdadero profeta de las ondas ni al auténtico trabajador cristiano. Porque no se es ni auténtico ni verdadero si no se tiene perseverancia, paciencia y fidelidad. Qué sabiduría la del rey poeta cuando escribía: “no te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán”. Es decir: les llegará su hora.



    La Radio de la fabulilla siguió, no solamente proclamando la necesidad de cambio; si no podía alcanzar toda la ciudad, trataría de llegar con su mensaje a su cercano vecindario; y como los años le dieron madurez, añadió a la “parrilla de su programación” un ampliado mensaje: “Señor, si no podemos cambiar el mundo, la ciudad, el vecindario, danos la gracia de cambiar nosotros mismos”.



    Y se notó que se maduraba. Porque este mundo está lleno de reformadores, de políticos que incluso usan el lenguaje bíblico de la regeneración, que anuncian la necesidad de cambios, pero que no se reforman a sí mismos. ¿Cómo ser pacifistas si no se respira paz?; ¿cómo hablar tanto de libertades si no se es espiritualmente libre?; ¿cómo cantar y hablar tanto del amor si no se ama?; ¿cómo anunciar que hay que educar a los niños en ciudadanía, si el propio currículo es paupérrimo en conducta y valores absolutos?; ¿qué sentido tiene hablar tanto de justicia y democracia si son términos carentes de ética y se defienden con discursos agresivos e injustos?; ¿cómo esperar respeto de los hijos si cada vez, el respeto familiar es más extraño?; ¿cómo hablar tanto de la importancia de la cultura si cada día somos –y Roberto Carlos lo canta: “yo quisiera ser civilizado como los animales- menos civilizados?”.



    Yo me temo que muchas de nuestras peticiones de cambio del mundo no sean sino una coartada para esquivar nuestro fracaso a la hora de cambiarnos a nosotros mismos y que un alto porcentaje de las acusaciones que hacemos a los demás no sean otra cosa que un autoengaño para no mirarnos en el espejo de nuestra propia mediocridad.



    Además, un excelente modo de que cambiemos a los que nos rodean es conseguir que nuestro cambio irradie. Un hombre en paz consigo mismo no necesita hablar de la alegría, porque le saldrá por todas sus palabras. Un cristiano con verdadera fe en sus ideas las predicará casi sin abrir los labios, simplemente viviendo.



    Está bien, claro, preocuparse por la marcha del mundo. Siempre que no sea un álibi para dispensarnos de cultivar nuestro propio mundo. Porque el día que nuestro “pequeño mundo” mejore, ya habremos empezado a mejorar el país.


     

     


    2
    COMENTARIOS

        Si quieres comentar o

     

    Earendil
    08/07/2018
    17:39 h
    2
     
    Genial. Genial. Genial. Articulazo. Muchas gracias Roberto. Es una profunda verdad que explicas perfectamente desde esa fabulilla. No hace falta señalar a esta u otra doctrina. A estos últimos aquellos políticos. A esta o aquella forma de cultura, país o ideología. Has profundizado en lo importante. Una de las cosas que me acercaron al Dios y que recordaré toda la vida no son las veces que asistía los domingos al rollazo del culto...sino una vez que mi madre me abrazo cuando yo merecía su odio
     

    Javier
    08/07/2018
    16:02 h
    1
     
    Muchas gracias Roberto. Ha sido de mucha bendición y ánimo para mi ministerio desértico.
     



     
     
    ESTAS EN: - - - Cambiar el mundo
     
    PUBLICIDAD
     
     
     
    AUDIOS Audios
     
    Orando por los cristianos perseguidos Orando por los cristianos perseguidos

    “Oramos con ellos, los que están sufriendo la persecución, para que puedan tener la fortaleza para seguir adelante”, expresa Ted Blake.

     
    Caminando por Libertad 2018: la trata, esclavitud de nuestro Siglo Caminando por Libertad 2018: la trata, esclavitud de nuestro Siglo

    Caminando por Libertad es una marcha contra la trata de personas, la esclavitud del Siglo XXI. Loida Muñoz explica en qué consiste.

     
    La raíz de la corrupción en España es moral: C. Vidal La raíz de la corrupción en España es moral: C. Vidal

    Tras los escándalos de títulos universitarios dados a políticos, César Vidal analiza la raíz de este mal en España. El origen, dice, está en la moral de la cultura católica.

     
    Prostitución: abolicionismo Prostitución: abolicionismo

    Jorge Rodrigo, de la asociación Esclavitud XXI, explica en qué consiste el modelo abolicionista para luchar contra la trata y rescatar a víctimas de prostitución.

     
    Vástagos de amor: cambiando la vida de un niño Vástagos de amor: cambiando la vida de un niño

    María Mercedes Páez relata su experiencia como madre de acogida y el programa de acogimiento familiar que desarrolla Aesvida.

     
    Cristianos solo de nombre: enfrentando el nominalismo Cristianos solo de nombre: enfrentando el nominalismo

    Jaume Llenas expone el reto que desde el Movimiento de Lausana se ha planteado, de alcanzar a las personas que están alejadas de la fe, a pesar de considerarse a sí mismos como cristianos.

     
    FOTOS Fotos
     
    15º Aniversario de Protestante Digital 15º Aniversario de Protestante Digital

    Fotos de la celebración realizada en Barcelona el 5 de octubre.

     
    Medio siglo de GBU, en fotos Medio siglo de GBU, en fotos

    Un repaso gráfico a la historia de GBU en nuestro país.

     
    Levantando “puentes para la inclusión” desde Riga Levantando “puentes para la inclusión” desde Riga

    El encuentro congregó unas 50 personas de 12 países.

     
    VÍDEOS Vídeos
     
    Toda la Biblia: Juan Toda la Biblia: Juan

    Este evangelio señala con claridad a Jesús como Dios hecho hombre.

     
    Castillo Fuerte es nuestro Dios Castillo Fuerte es nuestro Dios

    El himno de batalla de una Reforma que continúa en miles de corazones que se encuentran con la gracia que transforma vidas.

     
    Pablo Martínez: la palabra con gracia, sazonada con sal Pablo Martínez: la palabra con gracia, sazonada con sal

    El comunicador cristiano tiene retos, pero también buenas herramientas, para llevar a cabo su labor con palabras que sanen y construyan.

     
     
    Síguenos en Ivoox
    Síguenos en YouTube y en Vimeo
     
     
    RECOMENDACIONES
     
    PATROCINADORES
     

     
    AEE
    PROTESTANTE DIGITAL FORMA PARTE DE LA: Alianza Evangélica Española
    MIEMBRO DE: Evangelical European Alliance (EEA) y World Evangelical Alliance (WEA)
     

    Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.