PUBLICIDAD
 
lunes, 12 de noviembre de 2018   inicia sesión o regístrate
 
Protestante Digital

 
PUBLICIDAD
 
SÍGUENOS EN
  • Twitter
  • Facebook
  • Google +
  • Instagram
  • YouTube
  • Rss
 

  • Donar a Protestante Digital
  •  
    PUBLICIDAD
     
     



     

    La esencia del anabautismo (II)

    Su compromiso con el pensamiento y modo de vivir del Reino los alejó de una fe individualista y de las estructuras eclesiásticas complejas.

    KAIRóS Y CRONOS AUTOR Carlos Martínez García 13 DE MAYO DE 2018 10:00 h
    Una mujer anabautista conducida a su ejecución.

    La comunidad de fe, como laboratorio del Reino, debe expresar los valores de quienes siguen a Jesús el Cristo. En la entrega anterior intenté resumir las implicaciones cristológicas y cristocéntricas que para el anabautismo tiene que Jesús es el centro de la fe. Hoy me ocupo de la comunidad de creyentes como foco de la fe cristiana.



    Palmer Becker, en La esencia del anabautismo. Diez rasgos de una fe cristiana singular, Harrisonburg, Virginia, Herald Press, 2017, desarrolla el segundo valor central de la fe cristiana desde una perspectiva anabautista y lo llama “la comunidad es el centro de nuestra vida”. La iglesia, explica, está conformada por quienes han experimentado “perdón vertical […] que proviene de Dios”. Si bien los anabautistas coincidían con Lutero en cuanto a la justificación mediante la fe en Jesús, por otra parte subrayaban que como resultado de esa justificación tendría que darse un cambio de vida. Es decir, manifestar en la vida cotidiana la nueva naturaleza de haber nacido de nuevo en Cristo. Para ellos y ellas la conversión, nuevo nacimiento, arrepentimiento, ser nuevas criaturas mediante el sacrificio salvífico de Jesús, implicaba necesariamente reflejar el carácter de Cristo en todo. A la salvación necesariamente debía sucederle el seguimiento de Jesús.



    Para los anabautistas, observa Becker, “Nacer de nuevo implicaba un nuevo comienzo […] Creían que la vida vuelve a comenzar cuando una persona rechaza viejas lealtades, abre su vida al Espíritu Santo y comienza una vida en obediencia a Jesucristo. El apóstol Pablo dice que cuando una persona comienza una relación con Cristo ‘todo lo viejo’ (pensamientos, actitudes, acciones y relaciones) ‘pasó’ y todo (pensamientos, actitudes, acciones y relaciones) ‘se hizo nuevo’ (2 Corintios 5:17). Esto se aplica tanto a los individuos como a la iglesia. Todas las visiones de la salvación incluyen la confesión y el perdón. Los cristianos anabautistas enfatizan la transformación que sucede mediante la confesión, el perdón y las nuevas relaciones” (p. 49).



    La comunidad de perdonados debe aprender a perdonar, acción que Palmer Becker llama “perdón horizontal”. Añade: “los creyentes que tienen una perspectiva anabautista reconocen que el perdón vertical de Dios es esencial para la salvación y que el perdón horizontal del prójimo es esencial para la comunidad”.



    El siguiente punto abordado por el autor es que “la voluntad de Dios se discierne en comunidad”. La de creyentes tiene que ser una comunidad hermenéutica, donde se estudian y disciernen las enseñanzas de la Palabra en clave cristológica y cristocéntrica con el fin de ponerlas en práctica. El de los anabautistas no era un acercamiento académico, aunque reconocían su valor, sino que privilegiaban la comprensión de las Escrituras para encontrar orientaciones éticas.



    En el siglo XVI los teólogos protestantes de distintas orientaciones doctrinales despreciaban y minimizaban al populacho anabautista, al que consideraban una banda de iletrados por no producir sofisticados sistemas ortodoxos. Para los anabautistas “a través del discernimiento comunitario, las personas de fe arriban a comprensiones corporativas de la voluntad de Dios para una situación particular. Si bien los eruditos pueden interpretar las Escrituras en términos generales, los anabautistas creen que las personas guiadas por el Espíritu que conocen las situaciones de la vida y el trabajo de unos y otros pueden comprender e interpretar mejor un pasaje de las Escrituras en una situación determinada” (p. 60).



    Desde sus inicios el anabautismo debió argumentar su óptica hermenéutica y contrastarla con la de distintas vertientes de la Reforma del siglo XVI. Fue así que los anabautistas suizos desafiaron las enseñanzas del reformador de Zúrich, Ulrico Zwinglio, y desobedecieron en 1525 el mandato del Concejo de la ciudad que ordenaba el bautismo de infantes. También confrontaron la hermenéutica de Thomas Müntzer, por un lado, y la de Martín Lutero, por el otro, ya que ambos defendían el uso de la espada para proteger su respectiva causa.



    La comunidad que ha sido perdonada y practica el perdón, que es un cuerpo de hombres y mujeres ejerciendo la interpretación de la Palabra, a través de la predicación, enseñanza mutua y diálogo, de la misma manera, agrega Palmer Becker, tiene que estar integrada por una membrecía que rinde cuentas entre sí. Dado que se toma en serio el sacerdocio universal de los creyentes, no hay cabida para liderazgos que exigen a los demás pero ellos no le dan explicaciones a nadie.



    Dado que para los anabautistas la iglesia necesariamente es integrada por creyentes que voluntariamente deciden comprometerse con una comunidad de fe, entonces su “identidad […] estaba ligada a su visión del Reino. Ellos detectaban un marcado contraste entre el Reino de Dios y los reinos de este mundo. Su compromiso con el pensamiento y modo de vivir del Reino los alejó de una fe individualista y de las estructuras eclesiásticas complejas. Los ayudó a desarrollar fuertes conceptos de la vida en comunidad donde todos deben rendirse cuentas” (p. 73).



    Los anabautistas del siglo XVI, y sus descendientes, rechazaron la simbiosis Iglesia-Estado y objetaron a las iglesias territoriales. No compartieron la doctrina que afirmaba la existencia de territorios cristianos, sino enarbolaron una convicción distinta: que había cristianos viviendo en ciertos territorios. Por lo mismo las iglesias territoriales, fruto de la unión gobierno con determinada confesión, persiguieron con intensidad a los anabautistas que desarticulaban el modelo religioso/político.



    Recapitulando, a los tres rasgos esenciales del anabautismo consignados en la entrega pasada, hoy se suman otros tres, a saber: la comunidad de los perdonados ejerce el perdón entre sí, la comunidad es un espacio hermenéutico donde se discierne conjuntamente, con base en la Palabra, la voluntad de Dios, y la comunidad debe encarnar con todas sus consecuencias el principio del sacerdocio universal de los creyentes (mujeres y hombres).


     

     


    0
    COMENTARIOS

        Si quieres comentar o

     



     
     
    ESTAS EN: - - - La esencia del anabautismo (II)
     
    PUBLICIDAD
     
     
     
    AUDIOS Audios
     
    Orando por los cristianos perseguidos Orando por los cristianos perseguidos

    “Oramos con ellos, los que están sufriendo la persecución, para que puedan tener la fortaleza para seguir adelante”, expresa Ted Blake.

     
    Caminando por Libertad 2018: la trata, esclavitud de nuestro Siglo Caminando por Libertad 2018: la trata, esclavitud de nuestro Siglo

    Caminando por Libertad es una marcha contra la trata de personas, la esclavitud del Siglo XXI. Loida Muñoz explica en qué consiste.

     
    La raíz de la corrupción en España es moral: C. Vidal La raíz de la corrupción en España es moral: C. Vidal

    Tras los escándalos de títulos universitarios dados a políticos, César Vidal analiza la raíz de este mal en España. El origen, dice, está en la moral de la cultura católica.

     
    Prostitución: abolicionismo Prostitución: abolicionismo

    Jorge Rodrigo, de la asociación Esclavitud XXI, explica en qué consiste el modelo abolicionista para luchar contra la trata y rescatar a víctimas de prostitución.

     
    Vástagos de amor: cambiando la vida de un niño Vástagos de amor: cambiando la vida de un niño

    María Mercedes Páez relata su experiencia como madre de acogida y el programa de acogimiento familiar que desarrolla Aesvida.

     
    Cristianos solo de nombre: enfrentando el nominalismo Cristianos solo de nombre: enfrentando el nominalismo

    Jaume Llenas expone el reto que desde el Movimiento de Lausana se ha planteado, de alcanzar a las personas que están alejadas de la fe, a pesar de considerarse a sí mismos como cristianos.

     
    FOTOS Fotos
     
    15º Aniversario de Protestante Digital 15º Aniversario de Protestante Digital

    Fotos de la celebración realizada en Barcelona el 5 de octubre.

     
    Medio siglo de GBU, en fotos Medio siglo de GBU, en fotos

    Un repaso gráfico a la historia de GBU en nuestro país.

     
    Levantando “puentes para la inclusión” desde Riga Levantando “puentes para la inclusión” desde Riga

    El encuentro congregó unas 50 personas de 12 países.

     
    VÍDEOS Vídeos
     
    Toda la Biblia: Juan Toda la Biblia: Juan

    Este evangelio señala con claridad a Jesús como Dios hecho hombre.

     
    Castillo Fuerte es nuestro Dios Castillo Fuerte es nuestro Dios

    El himno de batalla de una Reforma que continúa en miles de corazones que se encuentran con la gracia que transforma vidas.

     
    Pablo Martínez: la palabra con gracia, sazonada con sal Pablo Martínez: la palabra con gracia, sazonada con sal

    El comunicador cristiano tiene retos, pero también buenas herramientas, para llevar a cabo su labor con palabras que sanen y construyan.

     
     
    Síguenos en Ivoox
    Síguenos en YouTube y en Vimeo
     
     
    RECOMENDACIONES
     
    PATROCINADORES
     

     
    AEE
    PROTESTANTE DIGITAL FORMA PARTE DE LA: Alianza Evangélica Española
    MIEMBRO DE: Evangelical European Alliance (EEA) y World Evangelical Alliance (WEA)
     

    Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.