Continuidad del martirio

Si a causa de su fidelidad en el seguimiento de Jesús a hombres y mujeres les fue arrebatada la vida, es indispensable que no sean borradas sus historias por el olvido.

02 DE AGOSTO DE 2015 · 15:29

Saludos en la Conferencia Menonita Mundial, en Harrisburg, Pennsylvania. / MWC,
Saludos en la Conferencia Menonita Mundial, en Harrisburg, Pennsylvania. / MWC

En la Conferencia Mundial Anabautista/Menonita dieron lugar a las narraciones del martirio. Entre tantas acrtividades y seminarios simultáneos, marqué hora y lugar donde se desarrollaría el taller Bearing Witness Stories Project (Proyecto de narraciones sobre dar testimonio), auspiciado por el Instituto para el Estudio del Anabautismo Global.

El taller fue coordinado por el historiador John D. Roth, de Goshen College y director de la Biblioteca Histórica de esta institución. Comenzó recordando que en el Nuevo Testamento hay referencias a testigos fieles que debieron pagar con su vida por seguir a Jesús. El caso más conocido es el de Esteban, descrito en el capítulo 7 de Hechos. Jacobo, hijo de Zebedeo, y uno de los primeros en seguir a Jesús, fue decapitado por órdenes del rey Herodes Agripa I (Hechos 12:1).

Tras las referencias neotestamentarias, el doctor Roth hizo un breve recorrido por casos de martirios sangrientos entre los siglos II al XVI. En esta última centuria se detuvo para dar más espacio a los anabautistas que padecieron cruentas persecuciones a manos tanto de autoridades católicas como protestantes. La mayoría de los asistentes al taller conocían tales historias, y las diásporas que provocaron en busca de territorios en los cuales pudiesen los anabautistas vivir libres de violencia en su contra.

 

Continuidad del martirio

La referencia bibliográfica obligada era, y la hizo John D. Roth, la enorme obra de Thieleman Jansz van Bragth, cuya versión inglesa se titula Martyrs Mirror: The Story of Seventeen Centuries of Christian Martyrdom, From the Time of Christ to A.D. 1660, y que alcanza casi 1200 páginas en formato grande. En español existe un compendio del volumen, El testimonio y el martirio de los cristianos indefensos (Gospel Publishers/Church of God in Christ (Mennonite), Moundridge, Kansas, 2000). También está en español la selección ilustrada con 23 de las 104 placas que tuvo la obra en su segunda edición (1685), editada por John S. Oyer y Robert S. Kreider, Espejo de los mártires: historias de inspiración y coraje, CLARA-SEMILLA, Bogota-Guatemala, 1997.

Thieleman Janz, holandés menonita, nació en 1625, en Dordrecht. Le llevó cinco años la investigación y la escritura del libro, el cual publicó en 1660, a los 35 años y murió cuatro años después. La obra de Thieleman Jansz se enriqueció en la edición de 1685, ya que incluyó 104 grabados de Jan Luyken. Esta es la edición que continúa reimprimiendose hasta ahora en su original holandés, y traducciones a inglés y alemán.

El espejo de los mártires contiene conmovedoreas narraciones de mártires anabautistas del siglo XVI, de hombres y mujeres. La viuda Anneken Jans sufrió encarcelamiento por ser anabautista, en un juicio recibió condena de muerte. El 24 de enero de 1539 fue ahogada en Rotterdam. En Ámsterdam, en 1571, Anneken de Vlaster, ama de casa, fue condenada a la pena capital. La ataron a una escalera, le llenaron la boca de pólvora y fue arrojada a la hoguera.

El libro de Thieleman se cierra en 1660, y el proyecto coordinado por John D. Roth quiere darle continuidad global a los múltiples casos de martirio existentes desde entonces. En consecuencia ha organizado varias reuniones internacionales para aterrizar la idea, desarrollar criterios y metodología a seguir en la recopilación y escritura de los casos. Información sobre esto se encuentra disponible en la siguiente página: http://www.martyrstories.org/

Los relatos de martirio le han estado llegando a John de distintas partes del mundo. Esto es muestra fehaciente de que las persecuciones no son flagelos que se quedaron en el siglo XVI, sino que tienen continuidad y los casos presentes tienen semejanzas con los sufridos en aquella centuria. Si el cuadro mental y acciones de los perseguidores actuales son coincidentes con sus ancestros, también lo son las convicciones y acciones pacíficas de los perseguidos que hoy se identifican con el mismo cuerpo de creencias que tuvieron los martirizados en el siglo XVI.

 

Continuidad del martirio

En el taller dieron una muestra de un libro que está anunciado para comenzar a circular en los primeros meses del 2016. Es el volumen coordinado por Charles E. Moore y Timothy J. Kiderling, y prólogo de John D. Roth, Bearing Witness: Stories of Martyrdom and Costly Discipleship (Dar testimonio: relatos de martirio y discipulado costoso). Los 33 casos que integran el libro van del siglo primero al veintiuno. Comienza con Esteban, cerca del año 34 y que antes dijimos se encuentra en Hechos 7, y concluye con lo acontecido en una iglesia nigeriana en el 2009. Cubre un amplio abaníco geográfico: Israel, Turquía, Italia, Túnez, Marruecos, Alemania, Holanda, Austria, Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Corea del Norte, Rumania, Colombia, Yugoslavia, Congo, Etiopía, Perú, Taiwán y Nigeria.

Es encomiable el proyecto de rescate histórico del martirio global que coordina John Roth. Porque si a causa de su fidelidad en el seguimiento de Jesús a hombres y mujeres les fue arrebatada la vida, es indispensable que no sean borradas sus historias por el olvido. La convocatoria es por recuperar la memoria, porque bien lo ha dicho Paul Ricour, tenemos “una deuda con el pasado, una deuda de reconocimiento con respecto a los muertos”.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Kairós y Cronos - Continuidad del martirio