PUBLICIDAD
 
miercoles, 20 de marzo de 2019   inicia sesión o regístrate
 
Protestante Digital

 
PUBLICIDAD
 
SÍGUENOS EN
  • Twitter
  • Facebook
  • Google +
  • Instagram
  • YouTube
  • Rss
 

  • Donar a Protestante Digital
  •  
    PUBLICIDAD
     
     



    1
     

    El futuro de la fe cristiana

    En este tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente.

    CONCIENCIA AUTOR Antonio Cruz 24 DE ENERO DE 2015 22:48 h
    La ciudad de Chicago. / Ben Ford

    ¿Somos la última generación de cristianos de la historia? Esta pregunta tiene hoy, en pleno proceso globalizador, muchos motivos para ser formulada de manera coherente ya que si una sola generación, como podría ser la nuestra por ejemplo, dejara de educar en la fe a la siguiente, el cristianismo podría estar en peligro de extinción. En algunos países como España este peligro no es algo irreal, sobre todo si se tiene en cuenta la opinión de los jóvenes al respecto. Máxime cuando el tema religioso ha dejado prácticamente de tratarse en las escuelas y hoy casi resulta de mal gusto hablar en público o mantener conversaciones acerca de las creencias personales. La religión se ha recluido al ámbito de lo privado y esto está provocando que su práctica caiga en picado. De ahí que algunos pensadores se pregunten si somos los últimos cristianos.



    No creo que seamos la última generación cristiana de la historia porque Dios en su misericordia hacia la humanidad no dejará que se apague la luz que su Hijo Jesucristo encendió. Por fortuna, el futuro de la Iglesia depende de Dios y no del hombre y el Sumo Hacedor es capaz de confundir las mejores predicciones sociológicas fundadas en hechos, como ha sucedido a lo largo de la historia. Además, tenemos la promesa de Jesús, hecha a Pedro, de que las fuerzas del mal no prevalecerán sobre la Iglesia (Mt. 16:18). Sin embargo, esto no nos garantiza que la Iglesia llegará al final de los tiempos pujante, ni que vaya a mantenerse vigorosa en todos los lugares donde antiguamente tuvo una rica presencia.



    Por ejemplo, en Asia Menor (lo que hoy es Turquía) el cristianismo fue muy importante durante los primeros siglos y se extendió con fuerza. El apóstol Pablo realizó allí sus primeras misiones apostólicas. Los primeros concilios de la cristiandad se celebraron en aquellas tierras que vieron florecer grandes iglesias y en las que el reino de Dios se difundió rápidamente. Pero de pronto llegó la religión islámica y empezó el retroceso de las iglesias cristianas. De los 75 millones de habitantes que hoy tiene el país, sólo medio millón dice profesar la fe cristiana. El cristianismo pasó también a través del Imperio romano a Europa y de aquí al resto del mundo. No obstante, ¿acaso no está ahora también disminuyendo la fe en la vieja Europa, mientras que a la vez surge con fuerza en Latinoamérica y en otros continentes? Nada nos garantiza que en el futuro no vaya a ocurrir en Europa lo mismo que en Asia Menor. Por tanto, está perfectamente justificado preguntarse por el futuro del cristianismo en nuestros países occidentales.



    Si no queremos que tales augurios se hagan realidad quizá los cristianos debamos actuar en consecuencia y centrar más el mensaje evangélico en el significado último y en el propósito de la vida humana. Siempre se ha insistido en que el fin primordial de toda religiosidad evangélica es la relación personal con Jesucristo a través de la meditación en su Palabra y de la oración, pero hoy más que nunca debemos seguir poniendo el énfasis en el individuo, en la persona concreta, en sus dilemas individuales y familiares. El Evangelio da soluciones prácticas a toda problemática humana y muchas veces estas soluciones se consiguen a través del grupo de hermanos, del pequeño grupo fraternal con el que nos relacionamos frecuentemente en la iglesia. Es posible que el poder de atracción del cristianismo futuro dependa, en buena medida, de la creación de congregaciones donde las personas se sientan tratadas como en familia. Pequeños y abundantes oasis de amor cristiano en medio de enormes ciudades, por desgracia, despersonalizadas e inhumanas. Tenemos que pedirle a Dios sabiduría para acertar en la formación de estas iglesias que creen sensación de hogar y de seguridad fraternal. Lugares de culto donde además de ofrecer protección espiritual y material, exista espacio para la libertad del ser humano.



    La religiosidad de hoy, se quiera o no reconocer, debe pasar por la experiencia afectiva y emocional. Por supuesto que no hay que olvidar la doctrina, el estudio bíblico y la racionalidad de la fe, pero sería un grave error marginar la libre expresión de los sentimientos y las emociones personales en los cultos y las celebraciones cristianas. En esta época del feeling (sentimiento) el cristianismo sin experiencia sensible, sin fe cálida, no parece tener mucho atractivo. Por eso la conversión, como experiencia que hace vibrar el corazón y supone un arrepentimiento capaz de cambiar el estilo de vida, continúa siendo imprescindible en el inicio de la vida cristiana.



    Está bien manifestar interés por lo doctrinal y lo institucional pero actualmente necesitamos un cristianismo más sensible a los problemas humanos, una fe que sea más solidaria con el hombre. La denuncia de los innegables excesos que se cometen en nuestra sociedad en temas relacionados con el sexo, la familia, el culto al cuerpo o la moralidad pública es menester mantenerla, pero no podemos ser menos sensibles a otros asuntos que también degradan al ser humano y atentan contra su dignidad, como son la idolatría del sistema, el dios del mercado, el consumo, la discriminación o la mercantilización de los medios de comunicación. El cristianismo tiene hoy la responsabilidad de desenmascarar todas aquellas falsedades del mundo global que humillan al ser humano. Creer en la resurrección de Jesucristo significa aceptar que hay solución a todos los problemas generados por el pecado, que hay un futuro para el hombre y que ese futuro ha empezado ya a través del mensaje de Jesús. El cristianismo está empapado de esperanza para todo aquél que se acoge a la cruz de Cristo. Por esto, si las iglesias protestantes actuales desean recuperar su atractivo sociocultural deben ser críticas, ilustradas, actualizadas, tolerantes, no dogmáticas, tener la suficiente sensibilidad hacia lo personal y estar preparadas para presentar defensa reflexiva de su fe en Jesucristo.



    La nueva sensibilidad espiritual del ser humano de la globalización pasa por la valoración del símbolo religioso y de la estética en el culto y en la celebración. Frente a tanto nuevo misticismo, esoterismo, gnosticismo y paganismo como hoy se detecta por doquier, en religiosidades como la Nueva Era que promueven una especie de reencantamiento del universo, el cristianismo debe promover un redescubrimiento de los signos evangélicos. Hay que recuperar la frescura de la celebración de la Mesa del Señor con todas sus connotaciones, no sólo del sacrificio de Cristo en la cruz sino también de renovación de la esperanza en su regreso glorioso. Conviene darle al bautismo cristiano su verdadero valor doctrinal y no restarle importancia cultica o reducirlo a puro trámite casi privado. La recuperación de la liturgia que practicaban los cristianos primitivos es algo que puede enriquecer el culto actual y evocar sugerentes imágenes en la mente del ser humano de hoy, tan sensibilizado por la cultura de la imagen y los medios audiovisuales. Debemos aprender a valorar en su justa medida el lenguaje de los signos y del cuerpo.



    Asimismo será menester empezar a recuperar esa presencia más globalizadora y misteriosa de Dios en la creación. Desgraciadamente el hombre se ha portado siempre como un tirano para el mundo natural que al principio se le confió. El cristianismo tiene que descubrir de nuevo el amor y la sabiduría de Dios en toda la creación no humana y empezar a predicar la protección de los sistemas ecológicos naturales, a través de la remodelación y el equilibro del desarrollo. El ser humano que acepta a Jesucristo como salvador personal debe asumir también su responsabilidad de ser colaborador del creador en el mundo natural, del que es mayordomo y administrador.



    Ante todo esto es pertinente cuestionarse acerca de cómo deberán ser los cristianos del siglo XXI. Aquellos que tendrán que ser capaces de afrontar todos estos retos pastorales y estos serios interrogantes para la fe. En primer lugar, creo que serán personas con una experiencia de Dios. Muy pronto, será imposible creer en Dios, sin tener algún tipo de experiencia personal con él. La fidelidad a la oración es una cuestión de vida o muerte para el creyente. En el futuro, desaparecerán los creyentes intelectuales que no estén curtidos por la oración a solas, que es la que da fuerzas para vivir contracorriente. A la vez, deberán ser personas que vivan la radicalidad evangélica. La principal tragedia del cristianismo fue que, de la noche a la mañana, se convirtió en la religión oficial de un gran imperio. Las persecuciones y las catacumbas fueron pronto tan sólo un recuerdo en los libros de historia. Y aconteció lo que Max Weber llamó: “el retorno de los revolucionarios a la vida cotidiana”. Aquellas palabras de Jesús acerca de “cargar con la cruz” para ser discípulos suyos (Mt. 10; Lc. 14), es como si ya hubieran dejado de tener sentido, y hoy encontramos mucha gente que ni cree ni deja de creer. Sin embargo, esta situación no puede prolongarse por más tiempo. En el tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente. Los creyentes que sean poco o nada practicantes, se convertirán en indiferentes casi sin darse cuenta y serán arrastrados por la corriente general.



    Por último, creo que los cristianos del futuro serán individuos que constituirán congregaciones de contraste, abiertas a los demás. Para mantener la fe en un clima de desdén, de desprecio, de amenaza o de indiferencia religiosa, los cristianos del siglo XXI deberán estar integrados en iglesias vivas. No se trata de crear un submundo evangélico dentro de la sociedad, con sus medios de comunicación, sus partidos políticos y servicios de todo tipo, como algunos defienden. La sal debe mezclarse con los alimentos, así como el fermento con la masa. Pero sí será necesario disponer de pequeñas comunidades cristianas que contrasten con la sociedad, en las que exista fe compartida, calor humano, relación fraternal, apertura a los forasteros, respeto a las creencias de los demás, etc. Y que, además sepan dispersarse en la sociedad para dar testimonio de su fe. Conviene tener en cuenta que el cristianismo nunca será un fenómeno de masas, sino algo minoritario. Por supuesto que hay que evangelizar y aspirar a una iglesia lo más numerosa posible, porque Jesús quiso que intentáramos “hacer discípulos a todas las gentes”, pero lo que importa no es tanto el crecimiento numérico de la Iglesia, sino la implantación del reinado de Dios sobre la tierra. El fermento no tiene por qué ser muy abundante. Lo que se requiere es que tenga capacidad para hacer fermentar la masa.


     

     


    1
    COMENTARIOS

        Si quieres comentar o

     

    EZEQUIEL JOB
    25/01/2015
    01:57 h
    1
     
    En este tema enfoca un cristianismo de "iglesia" y de "oración". Sin embargo, de acuerdo a la doctrina Bíblica, el verdadero cristianismo se enfoca a una FORMA DE VIDA PERSONAL mas que a una vida de Iglesia, la cual básicamente debe ser HONESTA y de AYUDA AL PRÓJIMO, ya que condicionan la respuesta de Dios a la oración (1Ped3:7)(Prov21:13). Bíblicamente dos o tres personas ya son consideradas iglesia de Cristo(Mat18:20), jamás los apóstoles mandaron a construir "iglesias" con nuestras manos.
     



     
     
    ESTAS EN: - - - El futuro de la fe cristiana
     
    PUBLICIDAD
     
     
     
    AUDIOS Audios
     
    “La complejidad del ADN es reflejo de una mente inteligente” “La complejidad del ADN es reflejo de una mente inteligente”

    Antonio Cruz explica de qué forma los últimos avances en la investigación científica apuntan a la figura de un creador, presentando su libro ‘A Dios por el ADN’ en el programa ‘La noche en vela’ de RNE.

     
    “Casiodoro es uno de los grandes reformadores” “Casiodoro es uno de los grandes reformadores”

    Andrés Messmer explica la importancia de la Confesión de Fe escrita por Reina, quien también tradujo la Biblia al castellano en el siglo XVI.

     
    La situación de los evangélicos en Murcia La situación de los evangélicos en Murcia

    Una conversación con Ángel Zapata y Jonatán Espinosa sobre el papel de las iglesias evangélicas en la Región de Murcia, durante el encuentro Idea 2019 celebrado allí.

     
    Tiberíades, nueva red de poetas y críticos literarios cristianos Tiberíades, nueva red de poetas y críticos literarios cristianos

    Conversamos con Alfredo Pérez Alencart sobre este nuevo proyecto, que aglutina a poetas y críticos literarios de ambas orillas del Atlántico.

     
    “Que Venezuela vuelva a ser el país próspero que siempre fue” “Que Venezuela vuelva a ser el país próspero que siempre fue”

    Luis Troconis y Mena Giuliano nos cuentan su historia: por qué salieron de Venezuela, cómo viven la situación crítica que atraviesa el país en la distancia, y cómo ha sido su acogida en España.

     
    “No estamos en contra de ningún grupo, sino contra la imposición” “No estamos en contra de ningún grupo, sino contra la imposición”

    Julio Pérez entrevista a Christian Rosas y Samuel Justo, de la plataforma ConMisHijosNoTeMetas que comienza su andadura en España.

     
    Periodismo evangélico en una Europa poscristiana Periodismo evangélico en una Europa poscristiana

    Joel Forster repasa los retos para los cristianos en el continente europeo y la labor que realiza desde hace cuatro años Evangelical Focus para conectar evangelio y sociedad.

     
    Un sello que hace historia Un sello que hace historia

    José Luis Fernández Carnicero explica las actividades programadas este mes de enero en Ourense para celebrar la emisión del sello de la Biblia del Oso y la Reforma Protestante.

     
    FOTOS Fotos
     
    Idea2019, en fotos Idea2019, en fotos

    Instantáneas del fin de semana de la Alianza Evangélica Española en Murcia, donde se desarrolló el programa con el lema ‘El poder transformador de lo pequeño’.

     
    15º Aniversario de Protestante Digital 15º Aniversario de Protestante Digital

    Fotos de la celebración realizada en Barcelona el 5 de octubre.

     
    Medio siglo de GBU, en fotos Medio siglo de GBU, en fotos

    Un repaso gráfico a la historia de GBU en nuestro país.

     
    ‘Los poetas y Dios’, 15ª edición ‘Los poetas y Dios’, 15ª edición

    Algunas fotos del encuentro de poesía espiritual celebrado los días 2 y 3 de noviembre en Toral (León). Fotos de Jacqueline Alencar.

     
    Levantando “puentes para la inclusión” desde Riga Levantando “puentes para la inclusión” desde Riga

    El encuentro congregó unas 50 personas de 12 países.

     
    Las diversas capacidades de Mefi-Boset Las diversas capacidades de Mefi-Boset

    El ministerio Mefi-Boset lleva 20 años trabajando el tiempo de ocio y apoyo a las familias de personas con discapacidad intelectual en Terrassa y Barcelona. Algunas imágenes de este curso que acaba.

     
    La Biblia a través de la historia La Biblia a través de la historia

    Una exposición recorrerá Galicia este año 2017 mostrando la historia de la Biblia y su importancia para la Reforma Protestante.

     
    VÍDEOS Vídeos
     
    Algo huele mal Algo huele mal

    Una historia de malos olores de la que extraemos una importante lección.

     
    Toda la Biblia: 2ª Tesalonicenses Toda la Biblia: 2ª Tesalonicenses

    La segunda venida de Cristo da esperanza al creyente en medio del sufrimiento.

     
    “El reto es mantener nuestra identidad, con valentía y convicción” “El reto es mantener nuestra identidad, con valentía y convicción”

    Ante el clima de confrontación y “la laminación de los valores cristianos”, la Alianza Evangélica debe ser capaz de reflexionar y actuar, expresa Xesús Manuel Suárez, nuevo secretario general de la entidad.

     
    Andrés Reid: la predicación bíblica Andrés Reid: la predicación bíblica

    ¿De qué forma pueden las iglesias compartir un mensaje escrito hace 2000 años a la nueva generación? Hablamos con uno de los impulsores de Taller de Predicación en España.

     
    “La iglesia tiene que enfocarse en la misión de Dios” “La iglesia tiene que enfocarse en la misión de Dios”

    Al cerrar su etapa como secretario general de la Alianza Evangélica Española, Jaume Llenas comparte algunas reflexiones sobre el presente y futuro de los evangélicos en España.

     
    “Es urgente renovar la praxis del ministerio a la infancia” “Es urgente renovar la praxis del ministerio a la infancia”

    Conversamos con Javier Martín, coordinador de min19, sobre la necesidad de dar espacio e importancia a los niños, tal y como hizo Jesús.

     
    Loida Muñoz: La iglesia, agente transformador Loida Muñoz: La iglesia, agente transformador

    ¿De qué forma la iglesia puede transformar su entorno? Conversamos con la directora de A21 en España.

     
    “La iglesia puede ser pequeña, pero no es débil” “La iglesia puede ser pequeña, pero no es débil”

    Conversamos con Marcos Zapata, presidente de la Alianza Evangélica Española, sobre el desarrollo del encuentro Idea2019 y los desafíos que los evangélicos enfrentan en el presente.

     
     
    Síguenos en Ivoox
    Síguenos en YouTube y en Vimeo
     
     
    RECOMENDACIONES
     
    PATROCINADORES
     

     
    AEE
    PROTESTANTE DIGITAL FORMA PARTE DE LA: Alianza Evangélica Española
    MIEMBRO DE: Evangelical European Alliance (EEA) y World Evangelical Alliance (WEA)
     

    Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.