PUBLICIDAD
 
miercoles, 23 de enero de 2019   inicia sesión o regístrate
 
Protestante Digital

 
Grandes mitos sociales del mundo moderno (26)
3
 

Rousseau: “debe forzarse al hombre a ser libre”

Rara vez estuvo la libertad tan amenazada como en estos pensamientos de Rousseau. No obstante, a Rousseau se le continúa considerando como el apóstol de la democracia.
CONCIENCIA AUTOR Antonio Cruz Suárez 07 DE ENERO DE 2013

Decíamos la pasada semana que si para Hobbes, como para los teólogos puritanos, el contrato social había sido una consecuencia inevitable de la maldad humana ya que los hombres primitivos habrían decidido pactar entre ellos con el fin de poder sobrevivir en un ambiente de guerra generalizada de todos contra todos, para Rousseau el hombre primitivo sería inocente pues no habría pecado original en él ni, por tanto, necesidad de ningún pacto social que lo librara de sí mismo.

La exigencia de tal contrato sólo se habría hecho manifiesta cuando el hombre empezó a experimentar los males de la sociedad y quiso recuperar la bondad de sus orígenes.

El mito de Rousseau es, por tanto, inverso al de Hobbes. Para éste, el contrato social se habría realizado en un pasado tan remoto que la investigación humana no tendría acceso a él. Para Rousseau, en cambio, el pacto se situaría en el futuro de la humanidad, en el momento en que el hombre fuera capaz de reconocer que la injusticia humana brota siempre de la sociedad. El mito rousseauniano pretende pues liberar al individuo de cualquier culpa o pecado original, acusando a la sociedad de todos los males existentes y situando su posible redención en un futuro mejor.

Para aproximar dicha redención, Rousseau proponía una modificación radical de la educación tradicional. A los niños y jóvenes no había que inculcarles los ideales de la civilización sino liberarles de ellos y sustituirlos por una vuelta a la naturaleza.

Crear un programa de “educación negativa” que inmunizara a los alumnos contra los múltiples perjuicios de la sociedad, no insistiendo en lo que es la verdad o la virtud sino, sobre todo, intentando preservarles de caer en errores y vicios; un sistema pedagógico que fomentara el aprendizaje por medio de las prácticas o los experimentos y que, en definitiva, despertara en los muchachos un pensamiento reflexivo e independiente.

En el Emilio escribió: “¿Queréis pues excitar y alimentar en el corazón de un joven los primeros movimientos de la sensibilidad naciente y orientar su carácter hacia la beneficencia y la bondad? No hagáis germinar en él el orgullo, la vanidad, la envidia, con la engañosa imagen de la felicidad de los hombres; no expongáis primero a sus ojos la pompa de las cortes, el fasto de los palacios, el atractivo de los espectáculos; no lo paseéis por los círculos, por las brillantes asambleas. No le mostréis el exterior de la buena sociedad sino después de haberle puesto en situación de apreciarla en sí misma. Mostrarle el mundo antes de que conozca a los hombres no es formarlo, es corromperlo; no es instruirlo, es engañarlo.” (Rousseau, 1998: 327).

Lograr que el hombre volviera a ser natural y bondadoso, como al principio, no significaba abandonarlo a su suerte en medio de los bosques para hacer de él un salvaje, sino educarlo en una “libertad bien guiada” que le motivara a vivir en medio de la sociedad pero sin dejarse arrastrar por el torbellino de pasiones negativas que anidaban en ella.

Su propuesta era, por tanto, la de una educación que promoviera un retorno a la naturaleza y al estado original de inocencia. Pero para alcanzar esta utopía no sólo había que cambiar la educación, también los gobiernos debían tender siempre hacia el bien general respetando la voluntad del pueblo. Rousseau estaba convencido de que los gobernantes no podían actuar como si fueran los amos de la población.

Tanto el soberano como sus consejeros tenían que ser conscientes de estar desempeñando el papel de funcionarios o empleados al servicio del pueblo. Cuando un gobierno degeneraba y se oponía a la voluntad general de sus súbditos, éstos podían derrocarlo por la fuerza:

“La revuelta que termina por estrangular o destronar a un sultán es un acto tan jurídico como aquellos por los que él disponía la víspera de las vidas y los bienes de sus súbditos. Sólo la fuerza lo mantenía, sólo la fuerza lo derroca; así todo ocurre según el orden natural,...” (Rousseau, J.J., Del contrato social, Alianza Editorial, Madrid, 1996: 284).

Rousseau no admitía ningún tipo de restricción respecto a los derechos o libertades de las personas porque, en su opinión, un hombre que no gozara de libertad no era un hombre. Sin embargo, cuando los individuos de un pueblo se asociaban, aunque perdían su “voluntad individual”, ganaban una libertad sin límites ya que adquirían “voluntad colectiva”.

Este último concepto es el que abre una profunda fisura en el pensamiento político del gran escritor francés. ¿Qué podía ocurrir si un hombre no estaba de acuerdo con tal voluntad colectiva? La respuesta de Rousseau es que a ese hombre se le debía, sin duda, matar porque era un disidente enemigo del Estado. ¿Qué pensar entonces de las distintas ideologías y de los diferentes partidos políticos? Pues que serían peligrosos y dañinos para el mantenimiento de la convivencia ya que suponían la lucha constante entre la voluntad particular y la colectiva.

Por tanto, el Estado rousseauniano que no legitimaba a los partidos de oposición, ni contemplaba la voluntad individual, podía convertirse pronto en una caricatura del estado totalitario.

Lo cierto es que rara vez estuvo la libertad tan amenazada como en estos pensamientos de Rousseau.

No obstante, a Rousseau se le continúa considerando como el apóstol de la democracia. Aunque, eso sí, de una democracia radical y totalitaria ya que como él mismo escribió: “el hombre debe ser forzado a ser libre”.

El gobierno menos malo para ese estado utópico que él proponía sería el de una aristocracia elegida por el pueblo, en la que los más preparados dirigieran a la multitud, “siempre que se esté seguro de que la gobernarán para el beneficio general, y no para el suyo propio”.

Pero lo cierto es que, como se verá, las ideas de Rousseau contribuyeron paradójicamente, a pesar de sus anhelos de libertad y democracia, a cortar la cuerda de la guillotina durante la Revolución francesa.
 

 


3
COMENTARIOS

    Si quieres comentar o

 

Esteban Soto. Protestantólogo.
12/01/2013
13:22 h
3
 
En desacuerdo con las primeras frases. Para los puritanos, inspirados por el pensamiento de Calvino, el origen del hecho político no radica en ninguna mejora humana al interior de la segunda naturaleza asumida tras la caída. Procede de un interés de Dios por la preservación de la raza humana.El hombre caído no puede consigo mismo. Dios ofrece un pacto a un pueblo en concreto, pre anunciado en el Génesis con alcance para toda la humanidad.
 

Alfonso Chíncaro (Perú)
10/01/2013
00:11 h
2
 
Es contradictorio, pero es verdad: En ese forzar al hombre a ser libre, una de las primeras cosas que se trata de eliminar es la conciencia. Al final el hombre se convierte en esclavo de sus impulsos. Perder los límites es perderse uno mismo sin moverse de su sitio.
 

luis gomez
09/01/2013
00:50 h
1
 
Rosseau tuvo cinco hijos que dio a la inclusa
 



 
 
ESTAS EN: - - - Rousseau: “debe forzarse al hombre a ser libre”
 
PUBLICIDAD
 
 
 
AUDIOS Audios
 
Periodismo evangélico en una Europa poscristiana Periodismo evangélico en una Europa poscristiana

Joel Forster repasa los retos para los cristianos en el continente europeo y la labor que realiza desde hace cuatro años Evangelical Focus para conectar evangelio y sociedad.

 
Un sello que hace historia Un sello que hace historia

José Luis Fernández Carnicero explica las actividades programadas este mes de enero en Ourense para celebrar la emisión del sello de la Biblia del Oso y la Reforma Protestante.

 
La Inquisición española, ¿leyenda negra? La Inquisición española, ¿leyenda negra?

Ante una nueva edición del libro “Artes de la Santa inquisición Española”, Emilio Monjo nos explica su importancia, la relación con Casiodoro de Reina, y confronta los desvaríos históricos que se han realizado en los últimos meses en torno a la historia de la España del XVI.

 
#Forum18: ¿Cómo vas a brillar? #Forum18: ¿Cómo vas a brillar?

Samuel Escobar, Israel Montes, Ester Caballero y otros nos dan su valoración y qué se llevan para aplicar tras asistir a un evento cuyo lema fue ‘Brillando como estrellas’.

 
Jaume Llenas: fin de etapa en la AEE Jaume Llenas: fin de etapa en la AEE

Conversamos con Jaume Llenas sobre la Alianza Evangélica Española, su presente y futuro, tras 17 años en la secretaría general.

 
Alianza Solidaria: Ayuda a Venezuela Alianza Solidaria: Ayuda a Venezuela

Conocemos más de cerca el proyecto de alimentación a la infancia que lleva adelante esta entidad evangélica en Venezuela.

 
FOTOS Fotos
 
15º Aniversario de Protestante Digital 15º Aniversario de Protestante Digital

Fotos de la celebración realizada en Barcelona el 5 de octubre.

 
Medio siglo de GBU, en fotos Medio siglo de GBU, en fotos

Un repaso gráfico a la historia de GBU en nuestro país.

 
Idea2018, en fotos Idea2018, en fotos

El encuentro celebrado en Palma de Mallorca reunió a evangélicos de todo el país para conversar sobre convivencia, misión e interculturalidad.

 
VÍDEOS Vídeos
 
Toda la Biblia: Gálatas Toda la Biblia: Gálatas

Nuestra vida no depende de nuestras tradiciones o costumbres, sino de la dependencia de Dios.

 
Mi testimonio Mi testimonio

¿He conocido de verdad a Jesús? ¿Cómo saber si soy salvo? Sofía Oliver nos cuenta su historia.

 
Mi último día Mi último día

Un corto de animación que recrea la perspectiva de uno de los ladrones crucificados junto a Jesús.

 
 
Síguenos en Ivoox
Síguenos en YouTube y en Vimeo
 
 
RECOMENDACIONES
 
PATROCINADORES
 

 
AEE
PROTESTANTE DIGITAL FORMA PARTE DE LA: Alianza Evangélica Española
MIEMBRO DE: Evangelical European Alliance (EEA) y World Evangelical Alliance (WEA)
 

Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.