Los evangélicos en Italia, ante elecciones generales sin esperanza de cambios

Desde la Alianza Evangélica Italiana lamentan que el pluralismo religioso no se encuentre en la agenda de ninguno de los partidos. La campaña, en cambio, se ha centrado en el discurso sobre la inmigración con fuertes matices xenófobos.

Jonatán Soriano

ROMA · 27 DE FEBRERO DE 2018 · 12:48

El Parlamento italiano.,
El Parlamento italiano.

Europa pone a prueba su destino en las elecciones generales del próximo domingo, 4 de marzo, en Italia. El discurso contra la inmigración ha protagonizado la campaña electoral hasta ahora. Algo que no le ha resultado difícil a la coalición de centroderecha liderada por el octogenario Silvio Berlusconi, y compuesta por los partidos Forza Italia, la Liga y Hermanos de Italia. Berlusconi ha prometido expulsar a 600.000 de los 630.000 extranjeros que residen en el país. “Sólo el 5% tiene derecho a permanecer como refugiados. El resto son una bomba social preparada para explotar porque viven de la delincuencia” ha manifestado Berlusconi.

El que fuera primer ministro de Italia entre 1994 y 1995, 2001 y 2006, y 2008 y 2011, es un uno de los mejores posicionados para ganar estas elecciones, según las encuestas. Aparte de su discurso contra la población inmigrante y crítico respecto a la Unión Europea, ha prometido un Ministerio de la Tercera Edad y aumentar la esperanza de vida hasta los 125 años, según relata la revista Contexto. “No creo que la promesa de Berlusconi de expulsar a 600.000 personas pueda ser real”, asegura el vicepresidente de la Alianza Evangélica Italiana, Leonardo De Chirico. “Ninguno de los partidos tiene la cultura de tratar este asunto ni tampoco políticas que implementar al respecto”, remarca.

La realidad es que si el 20% de los italianos posee el 60% de los recursos, la situación del otro 80% no tiene que ver con los inmigrantes, que representan el  0,07% de la población. Pero Berlusconi puede ganar las elecciones porque está prometiendo una pensión mínima de 1.000 euros., reducción de impuestos o la liberación de tasas por la compra del primer coche y de la primera casa”, explica la periodista argentina Verónica Rossato, miembro del equipo de Protestante Digital y residente desde hace poco en Italia.

 

Berlusconi, durante una tertulia, sosteniendo un cartel en el que se lee: Repatriación de los inmigrantes clandestinos. / V.Rossato

“TIENEN EL DEBER DE PROTEGER LA VIDA HUMANA”

La situación política en Italia parece estancada desde hace tiempo. Así lo demuestra un comunicado que la Alianza Evangélica Italiana preparó para las elecciones de 2008 y que, 10 años después, la institución sigue difundiendo como vigente. “En un país que no ha conocido reforma ni revolución aún estamos luchando con la falta de las bases de la democracia; el pluralismo y la responsabilidad. La falta de la cultura y la influencia evangélica es uno de los factores clave que explican el modo depresivo de los políticos italianos”, señala De Chirico.

El primero de los diez consejos que la Alianza marcó en su comunicado para los evangélicos italianos a la hora de votar, dice que “aquellos que ejercen responsabilidades científicas, políticas y administrativas tienen el deber de proteger la vida humana en todas sus formas y en todas sus fases y, al mismo tiempo, de proteger activamente los derechos humanos”.

Un planteamiento que se ve puesto en riesgo con los matices xenófobos que le han dado al discurso sobre la inmigración los partidos convencionales y el crecimiento de elementos neo-fascistas, que también participan en las elecciones y que podrían conseguir representación parlamentaria, como Casa Pound o Forza Nuova. “La cuestión de la inmigración es una herida abierta para el pueblo italiano, que se siente invadido por las personas que llegan de fuera y descuidados por el gobierno porque, teniendo en cuenta la crisis económica, piensan que las autoridades sostienen a los extranjeros y los italianos son los que se resienten”, dicen Pía Bevacqua e Iván Arrieta, dos misioneros argentinos afincados Gangi, Sicilia. “Los candidatos usan este tema latente para hacer más vulnerable al pueblo italiano pero nada cambiará, como no cambia desde hace años, sino que sacan de esto un provecho económico como nación que integra la comunidad europea y que la mayoría de las personas, italianas y extranjeras, no perciben”, reiteran.

Cabe recordar que el actual primer ministro Paolo Gentiloni, de un Partido Demócrata (centro-izquierda) que no augura buenas previsiones de cara al domingo, firmó a principios de 2017 un acuerdo con Libia para frenar el flujo migratorio en la parte central del Mediterráneo y rubricó en noviembre un fondo de 200 millones de euros para que más personas se quedasen en África y no llegasen al continente europeo. Al menos por las fronteras italianas. El mayor pacto contra la inmigración que se ha hecho en el continente, aparte del de la Unión Europea con Turquía. Una acción que, lejos de mejorar la situación, contribuye al esclavismo y al tráfico de personas que se da en el país del norte de África, según Naciones Unidas, donde siguen llegando personas de todo el continente para cruzar el Mediterráneo.

Y es que el contexto político italiano sigue muchos de los patrones que se están repitiendo en Europa, como por ejemplo en Alemania, donde la extrema derecha ya es tercera fuerza en el Bundestag, o en Austria, donde forman parte del gobierno al pactar con los conservadores. “Europa todavía no ha decidido qué quiere ser y hacer. Tenemos una misma moneda pero no una identidad ni una visión de futuro y, en esta incertidumbre, el miedo al extranjero se convierte en una especie de chivo expiatorio”, defiende De Chirico.

 

“LOS EVANGÉLICOS VOTAN A LO LARGO DEL ESPECTRO POLÍTICO”

Un escenario, el italiano, en el que cuesta identificar una opción concreta como favorita o conveniente para el colectivo evangélico residente en el país. De hecho, desde la Alianza Evangélica Italiana manifiestan que “los evangélicos no votarían a los democristianos (Berlusconi) pero que tienden a votar a lo largo del espectro político”.

Desde la institución lamentan, tal como explican, que todas las formaciones ignoren el pluralismo, la libertad religiosa y la responsabilidad y aseguran que, pase lo que pase el domingo, tocará esperar “otros muchos años” para ver cambios sustanciales en una mejora de las condiciones de las minorías en la vida pública del país. “El Movimiento 5 Estrellas nunca habla de estas cuestiones y el Partido Demócrata no ha hecho nada para mejorar la situación”, denuncia el vicepresidente de la Alianza, Leonardo De Chirico.

La iglesia tampoco se libra de su parte de responsabilidad en la situación. De Chirico critica que “la falta de cultura evangélica comienza en las iglesias evangélicas” y que todavía no se ha absorbido el documento del Pacto de Lausana, que urge a los cristianos a combinar misión y responsabilidad social. “Es difícil para las iglesias elaborar un pensamiento cristiano y valores políticos al mismo tiempo y, aunque se dan cuenta de que tenemos un problema, hay pocas herramientas para manejarlo”, afirma De Chirico. “Todavía estamos en la fase de alfabetización en lo que concierne al pensamiento y la cultura evangélicas”.

 

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