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Jaume Llenas
11
 

Moderados o extremistas

El peligro de ser una iglesia de clase media, que adora el orden y la seguridad, se ha ido reafirmando en el cristianismo occidental.

LUEGO EXISTO AUTOR Jaume Llenas 27 DE JULIO DE 2018 11:44 h

MLK escribe su carta más famosa desde la cárcel de Birmingham (Alabama) el 12 de junio de 1963. Ha sido encarcelado por defender la igualdad de derechos y de trato entre negros y blancos. Está llevando a cabo, junto a la comunidad negra, una campaña de acción directa no violenta, que incluye marchas, sentadas, ocupación de restaurantes y de iglesias que segregan por color de la piel, etc. Estando allí ocho líderes religiosos (6 pastores, un sacerdote católico y un rabino judío) le escriben una carta que deciden hacer pública a través de la prensa en la que le acusan de extremista, de no tomar el tiempo suficiente para negociar, etc.



MLK dedica una gran parte de su carta, casi la mitad de sus 12 páginas, a analizar el papel de aquellos que él llama “los blancos moderados”. No dedica mucho tiempo al análisis de los segregacionistas radicales, sino de aquellos que parecen comprender las razones de los defensores de los derechos civiles y sin embargo no toman un partido claro, creen que por la propia evolución de la historia se llegará a un momento en que las demandas justas caerán por su propio peso. Es interesante el análisis del papel de los blancos moderados, porque nos permite ver un enfoque sobre el papel de la Iglesia. Responde a la pregunta: ¿Cómo es y cómo debería ser la Iglesia? Se podría resumir la postura de MLK como de desilusión, de frustración por lo que ahora es la Iglesia y el deseo de que la Iglesia retorne a su papel profético. Y no porque no ame profunda e intensamente a la Iglesia. Él no es uno de esos críticos que se sientan en la barrera a criticar. Echa de menos esa Iglesia que en otros momentos de la historia ha tomado otro papel. En este momento es más un termómetro que mide las tendencias de la sociedad, que un termostato que ejercía una poderosa influencia y que transformaba para bien.



Llega a identificar a los blancos moderados como el principal obstáculo para la consecución de los derechos sociales, un impedimento más grande que el de los supremacistas blancos. Los valores fundamentales de los blancos moderados son la preservación de la Ley y el Orden. La Ley y el Orden deben tener la función de hacer prevalecer la justicia, pero cuando fallan en esta función, la preservación de esa Ley y ese Orden en medio de una situación que es injusta, convierte a esa Ley y ese Orden en instrumentos preservadores de la injusticia. La Ley y el Orden no son los valores supremos, son instrumentos para un fin mayor. El valor supremo es la justicia. La Ley y el Orden existen para el bien, no para el mal. Insistir en la preservación de la ley, insistir en Romanos 13 como una justificación de que la Ley es el valor supremo a preservar, nos convierte en perpetradores del mal. En ocasiones la Ley y el Orden son un instrumento de los poderosos para someter a los débiles y a los oprimidos. Debemos obedecer a las autoridades aún cuando sean malas, pero no debemos obedecer el mal que mandan esas autoridades para no convertirnos en parte del mal que esas autoridades malas generan.



Temo que este peligro, que podríamos denominar el de ser una iglesia de clase media, que adora el orden y la seguridad, se ha ido reafirmando en el cristianismo occidental. Nuestra insistencia en el Orden va mucho más allá que nuestro escándalo por la injusticia. En nuestras iglesias evitamos cualquier discusión que pueda generar cualquier tipo de desacuerdo. Eso significa que debe haber un acuerdo básico en no mover nada. No mover nada cuando la situación de fondo está llena de injusticias nos convierte en una Iglesia que está muy lejos de los intereses y los métodos de Jesús. Jesús no era un cristiano de clase media, él no ha venido a traer paz sino conflicto. Luc 12:49-53  Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera encendido!  (50)  Pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!  (51)  ¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división.  (52)  Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres.  (53)  Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra. La declaración de misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret, en Lucas 4, se posiciona claramente por el pobre, el ciego, el oprimido, etc. Jesús está dispuesto a cuestionar el enriquecimiento de una clase sacerdotal con el comercio del templo, incluso cuando eso implique un enfrentamiento a muerte con la clase dominante. Definitivamente, la Iglesia promedio de nuestro país, la Iglesia promedio en el mundo occidental, es una iglesia que comparte los valores de la clase media, de orden y seguridad, más que una iglesia en el vértice que es un agente de transformación en cualquier lugar en el que se pueda ver una obra del diablo (1ª Juan 3: 8).



MLK destruye otro mito de la Iglesia de clase media, que es la inevitabilidad del progreso. Esta leyenda dice que si dejamos las cosas seguir su curso, inevitablemente se producirá una solución más justa. Lo cierto es que el tiempo es neutral y, con su paso, se pueden dar situaciones más justas o más injustas. No basta con dejar transcurrir el tiempo para que las cosas mejoren. Es en este contexto que MLK pronuncia una frase que ha sido citada (con mayor o menor acierto) en muchas ocasiones: En nuestra generación, no vamos a tener que arrepentirnos solo por las odiosas palabras y acciones de la gente de mala voluntad, sino también por el atroz silencio de las buenas personas. El progreso de la justicia se produce, de hecho, por el constante esfuerzo de aquellos que se arriesgan a tratar de traer la justicia. No en vano la Biblia evalúa el tiempo y dice que los tiempos en que vivimos son objetivamente malos. Si en esos tiempos malos no buscamos el Reino de Dios y su justicia las cosas no mejoran de por sí, sino que pueden empeorar. En palabras de MLK: siempre es un buen momento de hacer lo correcto.



MLK recibe por parte de sus críticos el calificativo de extremista. A la Iglesia institucional le parece extremista la acción directa no violenta. El calificativo que, al principio, le molesta acaba por convertirse en una seña de identidad. En lugar de una iglesia conformista, la Iglesia debe ser extremista. King se sitúa dentro de una larga lista de extremistas entre los que destaca el mismo Jesús. ¿Acaso no fue Jesús un extremista del amor: “Amad a vuestros enemigos; perdonad a los que os insultan; haced el bien a los que os odian y orad por los que sin piedad abusan de vosotros y os persiguen”? En esa misma tradición destaca al profeta Amós, Pablo, Lutero, Juan Bunyan, Abraham Lincoln y Thomas Jefferson. Acaba diciendo que el mundo necesita de esos extremistas creativos. La opción que todos enfrentamos es la de ser extremistas del amor o extremistas del odio o de la indiferencia. Esto genera una Iglesia que es defensora del statu quo, una iglesia inofensiva, que no es un escándalo para nadie. La Iglesia se ha convertido en un apoyo para los poderes establecidos, no es una amenaza para nadie, como lo fue en su origen. King hace una predicción sobre la Iglesia, que se está viviendo en nuestros tiempos: perderá su autenticidad, hará que se desvanezca la lealtad de millones de personas y terminará siendo considerada un club social irrelevante, carente de sentido en el siglo XX. Todos los días me encuentro con jóvenes cuyo desencanto por la actitud de la Iglesia se ha convertido en auténtica indignación ¿Está la Iglesia en nuestros tiempos siendo radical o es una Iglesia que muestra los valores tibios de la Iglesia de clase media? ¿Nos extraña que una iglesia así no cumpla con los propósitos para los que Jesús la envió y se vuelva prescindible?



King se queja de que la respuesta de la Iglesia fue: Estas son cuestiones sociales que nada tienen que ver con el evangelio. ¿No os parece que ésta sería la respuesta que recibiría en nuestros de nuestros contextos hoy en día?. La Iglesia, entonces y ahora, no ha identificado claramente cuál es su llamamiento y cuál es el evangelio. No ha visto que el evangelio tiene que ver con la misión que trajo a Jesús al mundo, la de destruir las obras del diablo. La Iglesia, entonces y ahora, tenía un evangelio reduccionista, basado en la salvación de las almas, pero sin repercusión en los efectos del pecado. El mal y el pecado se blindan, generan estructuras del mal para evitar ser destruidos y cuando la Iglesia se inhibe ha conseguido que quien los podía destruir, normalice su presencia. King identifica claramente que eso es el producto de la división sagrado – secular. En 1968, mucho antes que el término se volviera popular, King lo cita en su texto. Y he visto a muchas congregaciones consagrarse a una religión completamente de otro mundo, que hace una extraña y nada bíblica distinción entre el cuerpo y el alma, entre lo sagrado y lo secular. No ha cambiado mucho desde entonces en tantas Iglesias de nuestro país que siguen adoptando el paradigma de la división sagrado – secular.



King acaba con una frase de esperanza: Tal vez tenga que orientar mi fe hacia la Iglesia espiritual interior, esa Iglesia dentro de la Iglesia, y ver en ella la verdadera ekklesia y la esperanza para todo el orbe. De alguna manera esa es la verdadera esperanza, que Dios sigue levantando a su Iglesia dentro de la institución a la que llamamos Iglesia. Esa Iglesia real sigue siendo esperanza para la tierra.


 

 


11
COMENTARIOS

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Javier
31/07/2018
18:47 h
10
 
Lo uno no quita lo otro. Mi esposa y yo hemos fundado una asociación de bienestar y ayuda social y con una nano damos pan material y con la otra pan espiritual. Recordar que la persona es cuerpo, alma y espíritu. El Evangelio nos habla de atender esas tres necesidades por igual. De que vale dar un sólo un bocata al necesitado si no le das una esperanza en Cristo. Y de que vale dar un versículo si no le das un abrazo y un plato de arroz o un abrigo para calentarse. El equilibrio es lo ideal.
 

Luis14
30/07/2018
h
6
 
El "evangelio" social quita el enfoque que unicamente pertenece a Cristo. No comprendo la razón por la que usted hace referencia a MLK jr, que a pesar de ser de importancia social en un momento clave, sabemos que no era un cristiano ortodoxo en cuanto a su teología.
 
Respondiendo a Luis14

jorgevaron
01/08/2018
17:05 h
11
 
Excelente comentario Luis14#6. Los nuevos "cristianismos", aquellos donde el Cristo de la revelación bíblica está siendo reemplazado por muñecos conceptuales con rostro político, se están adueñando de las iglesias europeas razón por la cual la gente, muchos de ellos buscadores sinceros de Dios, han comenzado a abandonar sus salones. Las estadísticas demuestran lo dicho.
 

Javier
28/07/2018
18:11 h
4
 
Ser extremistas quizá no sea el término adecuado. Sería mejor ser cristianos radicales.El extremismo se va a los extremos, falto de equilibrio, y no es bueno. El radical va a las raíces del asunto y produce fruto.Tanto en la sociedad como en la iglesia hay muchos extremismos. En mi opinión, la clave de una Iglesia que impacta esta en el ser de sus miembros y esto llevará al buen hacer. Se necesitan cristianos sabios y llenos del E.S para hacer la obra de Dios (Hechos 6:3)
 

Chpablos
28/07/2018
11:19 h
3
 
Querido Jaume, la lectura de tu reflexión me ha llevado a considerar lo que dice el Apóstol Pablo: «Porque me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado» (1 Co. 2:1-5) y su conexión con Fil. 2:13: «Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad». Estos son los valores que no pueden generar ‘una iglesia defensora del statu quo...’. Porque la iglesia estará cumpliendo la misión a la que ha sido llamada. Saludos
 

MigueCG
28/07/2018
08:02 h
2
 
No Sr. Llenas. No vamos a involucrarnos en el evangelio social por muy buenos argumentos que exponga. Seguiremos arraigados en Cristo, en la centralidad del evangelio de Cristo, proclamando la salvación de Cristo, y dando la gloria por siempre a Cristo. Dos comentarios más. Sobre el profeta Amós es una denuncia divina de la injusticia humana, no una denuncia humana. Sobre King, la iglesia es un club irrelevante cuando se involucra en lo que usted propone y pierde la mirada en la Cruz.
 
Respondiendo a MigueCG

Noa Alarcón
29/07/2018
09:17 h
5
 
¡Hola! Pues para hacer eso que dices ya puedes agarrar un rotulador bien gordo y empezar a tachar partes del evangelio que no quieras mirar. Porque si hiciéramos caso a tus palabras, ¿qué hacemos con Mt 25? Desgraciadamente, hay una corriente doctrinal que enseña lo que tú dices, que el evangelio social "ofende al evangelio", pero en el fondo se trata de ideología política disfrazada de teología, y de una teología muy "cogida con pinzas", como dicen en mi pueblo. Un saludo.
 
Respondiendo a Noa Alarcón

josuedejuan
30/07/2018
21:57 h
9
 
O lo que hay que borrar son las interpretaciones tradicionales que se han fomentado en las iglesias, manipulando por ejemplo Mateo 25 al gusto del populismo eclesial, involucrando a la Iglesia en proyectos que no pertenecen a ella. El "tuve hambre y me dísteis de comer..." tan manipulado para hacer "evangelismo social".
 
Respondiendo a josuedejuan

MigueCG
30/07/2018
16:28 h
8
 
Hola Noa! No es mi intención borrar ni una letra de nuestras biblias ni de las 5 Solas. No hablé de "ideología política disfrazada". Para que no quepa duda, claro que apoyo y me comprometo con el pobre, inmigrante, o desamparado. Pero insisto que la "iglesia" social que plantea el Sr. Llenas se aleja de Cristo en su mensaje central: Es nuestro Mediador, Redentor y Salvador de todos los que le aman sinceramente. Está centralidad en el evangelio social queda muy al margen.
 
Respondiendo a MigueCG

Luis14
30/07/2018
15:18 h
7
 
Mt 25:40 no alude a las personas necesitadas en general, sino mas bien a los emisarios de Cristo en específico. Como puedes ver en Mt 25:34 donde elogia especificamente a "los de su derecha" por como recibieron a sus emisarios. Es necesario añadir que la razón por la que el evangelio social presenta una afrenta es que este no centra el efoque en Cristo. No digo que las cuestiones sociales no sean importantes mas estas están desligadas del glorioso evangelio de Jesucristo.
 

Juan Angel
27/07/2018
14:14 h
1
 
Justicia generosa, de Tim Keller, gran libro. Quiera Dios que se produzca un cambio en la dirección que apuntas, Jaume. Y si es al estilo que nos mandó Jesús "sin tocar trompeta delante de ti", mucho mejor. Un abrazo.
 



 
 
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