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Protestante Digital

 
Crítica al libro de John MacArthur
36
 

¿‘Fuego extraño’ o ‘Humo de prejuicios’?

"Fuego Extraño", John MacArthur, Grupo Nelson, 2014.
ACTUALIDAD AUTOR Mario Escobar Golderos 09 DE JUNIO DE 2014

Se esperaba que la última obra de John MacArthur levantara mucha polvareda y lo ha conseguido. Las palabras del polémico pastor no son nuevas, pero si su virulencia. Cuando el pastor MacArthur escribió su libro Los carismáticos en 1978, su pensamiento teológico ya estaba totalmente fijado, pero no su posición hacía los pentecostales.

El regalo de John MacArthur al movimiento pentecostal y carismático que este año cumple 114 años no ha podido ser más duro. El escritor y pastor norteamericano lleva décadas polemizando sobre los más diversos temas, en especial sobre la salvación y la encarnación de Cristo.

En los años ochenta, MacArthur fue el centro de una agria polémica sobre la salvación por medio de la Gracia, y la doctrina de la pérdida o no de la salvación. MacArthur en aquel momento defendía que la Gracia no podía sostenerse sin las obras, que la salvación se perdía. Sus enseñanzas mostraban una línea calvinista muy marcada. Poco tiempo después, MacArthur volvía a los medios cristianos por su polémica declaración sobre la sangre de Cristo, al afirmar que no “la hemorragia, pero si la muerte” es la que perdona pecados.

En su reciente libro, Fuego Extraño, MacArthur escribe un ensayo ligero sobre las doctrinas e historia del movimiento pentecostal y carismático.¿Por qué digo ligero? La razón es que a pesar del calado del tema y la amplia historia del pentecostalismo y carismatismo moderno, MacArthur simplemente mete a todos los movimientos, denominaciones y avivamientos en el mismo saco y los golpea con fuerza con el bate de “la sana doctrina”.

La tesis del libro señala desde el principio que todo el movimiento pentecostal y carismático es falso. Que no existen conexiones con ninguna tradición cristiana, que sus enseñanzas además de falsas son diabólicas y que sus ministros están viviendo en la herejía más absoluta. En el libro del escritor norteamericano no hay excepciones ni paliativas. Analicemos brevemente el texto.

La primera parte del libro se titula: Cómo enfrentar un avivamiento falsificado. Ya en las primeras líneas MacArthur ridiculiza e ironiza sobre el “Hablar en lenguas” y utiliza para arrancar su tesis, un artículo de un pastor pentecostal africano que describe un culto exaltado.

Tras esa breve introducción, que él toma como argumento válido, durante varios capítulos MacArthur toma varios casos de escándalos de predicadores y evangelistas pentecostales como muestra de lo falso de sus enseñanzas. MacArthur reúne una docena de anécdotas y las califica como práctica habitual del pentecostalismo: golpear a la gente para que sea sanada, abofetear enfermos, etc.. Después al autor se mete con TBN (polémica televisión neocarismática), la teología de la prosperidad y de la palabra de fe. Para acto seguido entrar en los beneficios económicos de los ministerios carismáticos y su presunta avaricia.

Esta parte continúa con una confusa y somera explicación del nacimiento del movimiento pentecostal. Para MacArthur lo sucedido en 1900 en el Seminario de Topeka, Arkansas, no pasa de ser una pantomima histérica, manipulada por Charles Parham. La descripción de Parham apenas es la caricatura de un pobre diablo, entre avaricioso y lascivo. MacArthur critica duramente la idea de Parham de que “las lenguas” eran idiomas humanos y que por eso serían útiles para evangelizar en lugares como África o Asia. Después describe a Parham como un estafador y sectario, además de racista.

La visión sobre William J. Seymour no es mucho mejor, pero al no encontrar el autor nada especialmente escabroso en su biografía, se limita a descalificarle como un fanático. En ambos casos, las fuentes de información de la época son medios de comunicación seculares o religiosos contrarios el naciente movimiento pentecostal y alguna biografía.

Después de despacharse a gusto con los fundadores del pentecostalismo, MacArthur se dedica a meterse con Essek William Kenyon, creador de la doctrina de la Palabra de Fe. Para MacArthur es un carismático más, a pesar de que Kenyon no fue nunca pentecostal, siempre ministró como pastor y maestro de las Iglesias Bautista del Libre Albedrío, seguramente al escritor norteamericano le debió parecer que tan maña herejía debía provenir de los socorridos pentecostales.

MacArthur no se atreve a criticar “El Gran Despertar del siglo XVIII, de origen fundamentalmente metodista, aunque si comenta que sus excesos y emocionalismos fueron un lastre para el protestantismo. Primero critica en parte al evangelista Jonathan Edwards, gran predicador del siglo XVIII, pero luego utiliza sus enseñanzas sobre el avivamiento, para probar si los avivamientos pentecostales son o no de Dios.

Por alguna razón que escapa a mi comprensión, MacArthur se salta el segundo Gran Despertar y el Movimiento de Santidad, aunque ambos son la preparación al gran avivamiento pentecostal, especialmente el segundo caso. El Movimiento de Santidad fue concebido y apoyado sobre todo por las iglesias bautistas, metodistas y otros grupos fundamentalistas. La mayoría de los primeros pentecostales provenían de estos grupos. Tal vez la razón de MacArthur, para no hablar de estos dos movimientos sea no apuntar con su propia arma al pie de las iglesias fundamentalistas a las que pertenece, ya que de esa Movimiento de Santidad salieron todo tipo de líderes estrafalarios y surgieron tanto El Adventismo del Séptimo Día, como los Mormones o Los Testigos de Jehová.

En los siguientes capítulos, MacArthur utiliza el método de Edwards para juzgar si el carismatismo es fiable. Aquí comete el escritor estadunidense un nuevo fallo, ya que no distingue entre las diferencias de pentecostales, carismático, neopentecostales y neocarismáticos. Debe pensar el autor, que son todos lo mismo y que no merece la pena entrar en matices. Entre análisis y análisis doctrinal, el escrito airea todos los escándalos que ha encontrado sobre pastores pentecostales o carismáticos, ya sea abusos a menores, palizas a sus mujeres, engaños, robos o prácticas homosexuales.

Tras su análisis superficial, arbitrario y nada riguroso de la supuesta veracidad del batiburrillo de “carismáticos”, MacArthur ya se ve capaz de adentrarse en las doctrinas teológicas de los “herejes”. Por eso titula su segunda parte “Los dones falsos expuestos”.

El primer tema es el nuevo apostolado. Naturalmente, el autor vuelva a mezclarlo todo. No pone de manifiesto que esta doctrina surge de una visión neocarismática o la denominada Nueva Ola, de hecho el mismo Peter Wagner, fundador del movimiento, dice que no se considera pentecostal ni carismático. En muchos artículos y en mi libro Los Zapatos del Predicador, menciono las diferencias entre los cuatro grupos, por eso recomiendo al lector que los lea, para recibir orientación sobre el tema.

Peter Wagner crea en 1996, el Movimiento de la Nueva Iglesia Apostólica y vaticina la era posdenominacional. Wagner habla de cinco puntos, MacArthur ni los menciona, sobre el nuevo movimiento apostólico: las nuevas iglesias no son pentecostales ni carismáticas, son apostólicas, líderes indiscutibles, lideres autodidactas, la teología de la visión, adoración pasiva de los miembros y dirigida por el grupo de alabanza. Por tanto, MacArthur cree que todos los pentecostales, carismáticos son neoapostólicos, ignorando una vez más la realidad teológica de decenas de denominaciones y miles de iglesias.

Después entra a juzgar las ideas del don de profecía, como algo no vigente en la actualidad. MacArthur compara a los pentecostales con la Nueva Era, advierte del peligro de las profecías y para ello menciona a William Miller y Ellen G. White, los mormones o los Testigos de Jehová, todos ellos movimientos anteriores al pentecostalismo.

Al Hablar en Lenguas, MacArthur lo denomina “Lenguas Torcidas”. La calificación es muy poco respetuosa, ya que además de ofender a cientos de millones que tienen en el Hablar en Lenguas, un don dado por el Espíritu Santo, puede ofender al mismo Espíritu Santo, dador de esas lenguas especiales. MacArthur las califica de “cháchara sin sentido”.

Para ello, MacArthur utiliza palabras de San Agustín sacadas de contexto, ya que las menciona como si este estuviera mencionando que las lenguas fueron dadas únicamente para el principio de la iglesia, pero como MacArthur no ha leído a San Agustín desconoce que este mismo dice que utilizaba la imposición de manos para que los creyentes hablaran en otras lenguas. También el movimiento hugonote (Calvinista) tuvo estas prácticas, al igual que los Husitas, Moravos, etc. Lo mismo hace MacArthur con el tema de la sanidad y su supuesta vigencia en la actualidad.

La tercera parte, podría parecer estar escrita en tono más positivo, ya que trata sobre la verdadera obra del Espíritu Santo. Aunque al final, el autor norteamericano habla de los peligro de los continuacioncitas, que creen que en la actualidad siguen vigente los dones del Espíritu Santo tal y como están descritos en la Biblia. De esta manera, MacArthur termina con el último contendiente, los dudosos o abiertos, intentando mandarlo a la lona. No sólo es peligroso todo movimiento pentecostal y carismático, también la mera creencia de que las sanidades o los dones son posibles en la actualidad, ya que abre la puerta al malvado carismatismo.

El libro concluye con una selección de comentarios de padres de la iglesia en la que apoyar sus ideas, aunque estos textos estén, en muchos casos sacados de contexto.

Por desgracia, el libro MacArthur está repleto de prejuicios y generalidades. Un libro, que por otra parte era necesario para aclarar la confusión reinante, pero que más que aclarar añade más confusión.

Los principales fallos del libro son su falta de rigor y orden, la escasa fuente documental, que la mayoría de las veces no está contrastada. La cicatera utilización de los escándalos para extenderlos a todo el movimiento pentecostal y carismático. El trato negativo del pentecostalismo, al que no se le concede, al menos, su gran esfuerzo evangelístico en el siglo XX, su inmenso esfuerzo misionero, los cientos de mártires que ha dado a la causa del Evangelio y sigue dando en el mundo. Por no añadir su apuesta por los más pobres, la dignificación de la mujer en la iglesia y su desarrollo ministerial, la integración de las minorías étnicas, la reforma de la liturgia, la salvación de muchas denominaciones tradicionales que estaban literalmente extinguiéndose, el papel del pentecostalismo en la lucha contra la droga y otras adicciones.

MacArthur intenta desesperadamente dar en la línea de flotación del pentecostalismo, pero apenas logra desconchar la pintura. Una pena, ya que si hay algo que denunciar en la Iglesia del Siglo XXI es el peligro del materialismo, el conformismo y de un liderazgo muchas veces servil o dictatorial.

En el movimiento pentecostal hay de todo, bueno y malo, excelente y mediocre, la simple amalgama del ser humano en la eterna tensión entre servir a Dios o servirse a él mismo. Espero que este libro no vuelva a levantar los prejuicios y las barreras que hubo hacia el pentecostalismo los primeros cincuenta años de su historia. Los pentecostales son personas y se equivocan, pero de eso precisamente está compuesta la iglesia, de pecadores y yo el primero.
 

 


36
COMENTARIOS

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Jaime Willmores
27/08/2014
19:41 h
33
 
Alguien debía hacer esto hace mucho tiempo. No tan solo estoy leyendo este libro, sino que estoy de acuerdo con el contenido del mismo. En un mundo donde no hay verdades absolutas, y donde cada quien tiene la razón en lo que piensa, no era de esperarse que el evangelio fuera respetado por estas personas. NO HAY DOS EVANGELIOS, SOLO HAY UNO. Y Sí EXISTE UNA VERDAD ABSOLUTA, LA PALABRA DEL SEÑOR (LA BIBLIA). No se puede predicar otro evangelio que ese que Cristo predico. En cuanto al libro de MacArthur, creo que es una defensa valida y necesaria ante los distorsionares del evangelio. Lobos que viven de la fe de los que le siguen. Predicadores que solo buscan aumentar sus cuentas en los ban
 

Luis Sanchez
26/06/2014
22:27 h
32
 
Este artículo no tiene sustento en la Palabra de Dios.
 

EZEQUIEL JOB
16/06/2014
12:51 h
31
 
1Ts 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.
 

Juan Antonio Cortés
15/06/2014
08:20 h
30
 
Lo que deberíamos preguntar a los representantes de McArthur en España (la iglesia de León) si ellos consideran que los pentecostales españoles, las entidades como Betel, Remar, Reto, si las iglesias de Filadelfia, si las Asambleas de Dios, si las iglesias Bautistas renovadas son parte de esos herejes que menciona este neoinquisidor-perfilador de quién es un creyente y quién no.
 

Antonio
15/06/2014
08:20 h
29
 
He leído detenidamente el libro Fuego Extraño, y estoy de acuerdo con su autor en algunas cuestiones, en otras totalmente en desacuerdo. Tengo la impresión que se ha dejado llevar por opiniones y prejuicios de personas que ha vivido experiencias desagradables en el mundo pentecostal , (incluyo todas las tendencias) llevo mas de 35 en el evangelio y he visto cosas malas y cosas buenas tanto en los pentecostales como en los que no lo son; pero este señor, Mac Arturr, al meter a todo el mundo en el mismo saco, creo en mi humilde opinión que se ha pasado.
 

Erik Ramos
15/06/2014
08:20 h
28
 
Leyendo el libro los carismáticos de McArhur descubrí que si bien trató todos los textos que los pentecostales han 'malinterpretado' para usarlo para el ejercicio de los dones pasó por alto el último capitulo de santiago que a todas luces manda orar por los enfermos. Ni tocó este texto. ¿Por qué será? porque los milagros ya pasaron, dice
 

B. Lozano
12/06/2014
11:12 h
27
 
Si usted acusa con fuerza al pastor John MacArthur por su carácter polémico, que está lleno de prejuicios y que levanta polvareda, no parece que su aportación difiera mucho de lo que usted mismo reprocha al mencionado pastor. No hay que irse a muchas anécdotas que pueda comentar el pastor MacArthur para comprobar, por lo que estamos viendo en el contexto pentecostal que nos rodea, y con la evidencia de los hechos, que es exactamente así como él lo menciona. Si como usted afirma, el movimiento pentecostal cumple su 114 aniversario, entenderá que nos sorprenda por qué razón la Iglesia de Cristo haya podido vivir durante casi XIX siglos sin las doctrinas que ustedes aportan. ¡Menos mal que
 

felipe de jesus garcia
12/06/2014
11:12 h
26
 
No entiendo de qué se preocupa Mc Arthur: si sólo los escogidos ya son salvos y no pierden la salvación entonces que deje que el mundo ruede y no escandalice a los ingenuos. Digo....con todo el respeto necesario.
 

ikari
11/06/2014
23:32 h
25
 
Me permito hacer una diferenciación entre pentecostalismo evangélico y neopentecostalismo evangelico. En lo referente al neopentecostalismo evangelico es lo realmente preocupante. Tan sólo es necesario que una persona tenga carisma, se considere cristiano y tenga una Biblia para autoproclamarse pastor y echar a funcionar una iglesia. La mayoría de ellos, de escasa formación cultural, no pocas veces justifican sus carencias diciendo que ellos reciben 'la sabiduría que viene de Dios y no de las letras'. Así siguen supuestas revelaciones, sueños, realizan supuestos exorcismos y sanaciones. Los problemas familiares, laborales, economicos, sentimentales, etc, lejos de ser solucionados con criteri
 

ikari
10/06/2014
23:34 h
24
 
Perfectamente de acuerdo con John MacArthur . Me permito recomendarles queridos amigos leer el articulo 'El Traje Nuevo del Emperador', publicado en ésta revista - http://www.protestantedigital.com/ES/Tublog/articulo/18372/El-traje-nuevo-del-emperador - 'Todos podemos llegar a ser culpables de seguirle el juego a las falsas apariencias, a las mentiras disfrazadas de verdad' dice el referido artículo, donde complementa, en la misma linea autocritica de John MacArthur , los puntos de vista expresados por él.
 

jenn
10/06/2014
22:23 h
23
 
¿Y es que no es cierto lo que dice John Macarthur del que el movimiento pentecostal/carismatico nos lleva a la confusion? Joel Osteen y Kenenth Copeland, dos de los cabezas del pentecostalismo actual alaban al papa y participan de su ecumenismo directo (sin hablar de sus respectivas teologias), benny hinn es el patron de las bellas artes del vaticano (sin hablar de sus falsas doctrinas y falsas profecias), del su affair (en roma!!) con 'otra evangelista' mientras estaba casado.. ¿que nos ofrece el pentecostalismo sino justificar el pecado y la confusion?.
 

Walter Norman
10/06/2014
22:23 h
22
 
Me parece muy valiente el hermano que escribe el articulo y bastante correcto en sus apreciaciones. Yo escribo desde Córdoba, Argentina y veo que todas las denominaciones, incluso las más conservadoras y celosas de la 'sana doctrina' están atravesadas por escándalos de todo tipo en su liderazgo. Poco favor le hacemos al evangelio al denunciarnos unos a otros y aun hacerlo por medio de libros, en vez de buscar ayudarnos unos a otros, y , parados en aquello que nos une, hacer frente al verdadero enemigo
 

Noemy Aguilar
10/06/2014
22:23 h
21
 
Me podria decir donde puedo comprar su libro Los zapatos del prdicador?
 

LEOPOLDO
10/06/2014
13:44 h
20
 
En el libro de los gálatas el apóstol Pablo (que por cierto si era apóstol) cuenta sin ningún problema como llamo 'hipócrita' al 'mismísimo' apóstol Pedro. Después en una de sus cartas, el apóstol Pedro, habla de la sabiduría que Dios le ha dado a Pablo. El mismo apóstol Pablo dice que después entrarán lobos. La biblia no ahorra esfuerzos en señalar las enseñanzas erróneas a lo largo de sus páginas. No se por que cada que hay una crítica, hacia alguna denominación, inmediatamente se rasgan las vestiduras. Tienen la piel muy delicada. Mi pregunta al autor de esta crítica, sería ¿en donde está la Biblia en su critica? vamos que si hubiera errores bíblicos en lo que dice MacArthur seria bueno
 

Juan Carlos Expósito
10/06/2014
13:44 h
19
 
A este libro, le veo una segunda intención: Aleccionar a todos los calvinistas, que últimamente están viviendo la experiencia pentecostal en sus propias vidas y en sus iglesias. Es como decirles -cuidado chicos, no se les ocurran ser como uno de ellos-. Yo mismo conozco algunas iglesias bautistas calvinistas, donde los dones del Espíritu Santo, tienen un marcado y vivido protagonismo y donde su alabanza y adoración, es llevada a cabo en otras lenguas. En fin espero que nadie se suicide por esto, aunque tampoco esto sería ningún problema según MacArthur, porque si eres un escogido, te irías directamente al cielo.
 

Paco Palomino
10/06/2014
13:44 h
18
 
Excelente artículo, aunque un observador más arriba dice que es necesaria una reflexión dentro del mundo pentecostal. Estoy de acuerdo, pero eso no da derecho a despellejar a dicho movimiento. A mi interesaría más saber: ¿qué ha motivado a Mac-Arthur a escribir ese libro? ¿Es un deseo de rescatar una sana doctrina o una especie de venganza personal contra algunos líderes de la iglesia pentecostal? Muy cierto, que hay que condenar muchos abusos de los así llamados neopentecostales en estos tiempos y de los así llamados: 'prosperidad y palabra de fe', pero me temo que cruzó la línea y me pregunto si no se encontrará a sí mismo blasfemando contra el Espíritu Santo..... Atribuir las obras de Dio
 

Ángel
10/06/2014
13:44 h
17
 
(continuación comentario de Ángel) En los aspectos negativos que señala acerca del libro de MacArthur, sobre su persona y sobre sus enseñanzas tengo que decirle con mucho respeto que difiero radicalmente y sospecho que sufre de una miopía severa a la hora de interpretar dichos asuntos. En mi opinión el libro es excelente y el hermano que lo ha escrito merece todo nuestro respeto por cuanto a lo largo de los muchos años de servicio cristiano ha demostrado no solamente un testimonio intachable en lo personal sino que además ha manifestado un profundo amor hacia las Escrituras y un probado conocimiento serio y riguroso de las mismas (véase su dilatada y extensa obra escrita y predicada) Por
 

Josías
10/06/2014
08:53 h
16
 
Muy buen artículo. Si MacArthur hubiera cristicado con esa fuerza a los predicadores de la prosperidad y mercaderes de la fe y los falsos shows que se hacen estaría bien pero en su ataque se ha llevado a casi todos que no sean estrictamente duros, a neopentecostales, pentecostales, carismáticos, continuistas, cuatelosos y hasta a los que piensas que puede existir una mínima posibilidad de milagros o prefecías. También me duele que cuando trataron de decirle que hiciera una diferencia, que resaltara las cosas positivas que ha traido el movimiento y que aclarara que no todos son así él fue enfático en que practicamente no hay salvos entre ellos y que no hay NADA que se pueda sacar de ese movim
 

VLADIMIR MOSCOSO VILLALBA
10/06/2014
08:53 h
15
 
¿Línea Calvinista? ... ¿De que estas hablando? En los años ochenta, MacArthur fue el centro de una agria polémica sobre la salvación por medio de la Gracia, y la doctrina de la pérdida o no de la salvación. MacArthur en aquel momento defendía que la Gracia no podía sostenerse sin las obras, que la salvación se perdía. Sus enseñanzas mostraban una línea calvinista muy marcada ....
 

lectora
10/06/2014
08:53 h
14
 
De acuerdo con el comentario de Maia. El comentario es sesgado y parcial. Lo que MacArthur escribe es verdad, ha incidido en los excesos y los extremos que han desembocado en el actual dominionismo. Y como tal es un libro que analiza una visión concreta de algo, al igual que hay libros que relatan las maravillas del pentecostalismo, que también son verdad.
 

Manolo Lagoa
10/06/2014
08:53 h
13
 
hace un tiempo me sorprendí cuando alguien no pentecostal al hab lar de este libro reconocía que en esta ocasión a Mc Arthur se 'le había ido la pinza', pero es que ahora al leer este artículo estoy escandalizado. Me congrego en una buena iglesia bñiblica de Asambleas de Dios, soy verdadero creyente junto a muchos otros pentecostales, intento filtrar todo a la luz de la infalible e inmutable Palabra de Dios, y no hago cosas extrañas. Así que me parece demencial un ataque tan furibundo como el de Mc Arthur. Por supuesto que en el pentecostalismo probablemente haya cosas incorrectas, pero como ocurre con otras iglesias evangélicas.
 

LUIS GOMEZ
10/06/2014
08:53 h
12
 
Mario:Me has dejado helado.¿Tu también?.Damos por bueno que con las ofrendas de personas mayoritariamente humildes,se compren jets,coches de lujo..Callamos cuandon se venden oraciones de prosperidad,de sanidad incuso para niños con Sindrome de Down.De verdad que ME QUEDO CON EL DOMINICO QUE VENDIA BULAS
 

Ángel
10/06/2014
08:53 h
11
 
Estimado articulista creo que está haciendo sonar su propia flauta (opinión personal) de forma absolutamente desafinada por el prejuicio, el desconocimiento riguroso y el injusto tratamiento que plantea en referencia al libro 'Fuego Extraño' y a su autor John MacArthur. Y lo digo porque yo mismo conozco en profundidad las enseñanzas de MacArthur, he leido el libro que intenta destrozar y además conozco por experiencia personal por más de veinte años el movimiento pentecostal desde su interior y desde ciertas posiciones de liderazgo, por lo tanto también yo como usted puedo dar mi apreciación sobre el tema que nos ocupa, con la salvedad del espacio limitado con el que cuento. En los aspectos
 

Julio Pérez
10/06/2014
08:53 h
10
 
La fobia que caracteriza al señor Mac Artur con los pentecostales y el pentecostalismo es digna de ser estudiada. Es muy cierto que en el pentecostalismo existen corrientes teológicas realmente preocupantes y descabelladamente erróneas (y fuera del pentecostalismo también), pero también es cierto que el pentecostalismo bíblico y equilibrado (y esto no quiere decir miedo a la acción del Espíritu) ha rescatado importantes y poderosas verdades de la Palabra de Dios que estaban recluidas en el olvido y atenazadas por la incredulidad. El cesacionismo que promueve Mac Artur tendría que ser censurado por cualquier teólogo temeroso de Dios, porque esta aseveración es tan aberrante, como arrancar pag
 

Noe Sorto
10/06/2014
08:53 h
9
 
Yo difiero en algunas cosas con el pastor MacArthur, pero admiro su valentia al confrontar muchos falsos ministros, que ni siquiera el liderazgo pentecostal se atreve a revisar y a denuncia,r tantas atrocidades que se comenten justificandolas como obras del Espiritu Santo. Yo recibo esa critica de libro en el sentido de auto evaluarnos con la Palabra de Dios.
 

J. A. da Maia
09/06/2014
18:21 h
8
 
Señor articulista, no parece que su artículo carezca de subjetivismo, y si de rigor. Me gustaría aaber donde encontró ud. una critica a J. Edwards en ese libro. Decir que este autor escribe falto de rigor y profundidad es desconocer su obra, cosa que evidencia al decir que en algún momento de los ochenta defendió que la salvación se perdía. Echo de menos apoyo bíblico a su crítica feroz de este libro, que evidentemente, si lo ha leido, a afrontado con total parcialidad.
 

Oscar
09/06/2014
18:21 h
7
 
Exelente artículo, gracias.
 

Mario Lopez
09/06/2014
18:22 h
6
 
Excelente articulo. No entiendo porque el pastor MacArthur señalo solo los errores del pentecostalismo. Definitivamente le falto rigor en su investigación. Sabemos que antes que Crisostomo estuvo Gregorio de Nacienzo infiriendo que los dones de revelación solo eran para la era apostólica. También la mayoria de eruditos del cristianismo primitivo manifiestan que el movimiento Montanista de Frygia no eran en si herético. Lo interesante es que no señala a Tertuliano como hereje ya que el padre de la iglesia latina se 'convirtió' a los Montanistas. Tiene muchos errores que deben de ser respondidos con un tono mas bajo que su libro y conferencia. Bendiciones.
 

Enrique
09/06/2014
18:21 h
5
 
MacArthur ha entrado 'como un elefante en una cacharrería'. Una pena que un autor tan prolífico y versado no haya querido distinguir lo positivo del movimiento pentecostal. El peligoro de 'arrojar al bebé de la bañera junto al agua sucia'
 

Enrique
09/06/2014
09:09 h
4
 
MacArthur ha entrado 'como un elefante en una cacharrería'. Una pena que un autor tan prolífico y versado no haya querido distinguir lo positivo del movimiento pentecostal. El peligoro de 'arrojar al bebé de la bañera junto al agua sucia'
 

Observador
09/06/2014
09:09 h
3
 
Pero es muy sana una crítica actual del movimiento Pentecostal. No es bueno generalizar, pero obviamente todos los movimientos, carismáticos, neocarismáticos,etc. parte de una teología común. En una época en la que no comulgar con la teología carismática parece condenarte a las tinieblas de la marginación, viene bien leer un libro como el comentado. Parece que si una iglesia no tiene una línea carismática es fría, apagada, no cree en el Espíritu Santo, etc. También los Pentecostales deben hacer una reflexión de por qué han salido tantos grupos sectarios, herejes (como la Pentecostal Unida, que hablan en lenguas, pero desechan la Trinidad) y francamente extravagantes. Lo que es la vida,
 

tadeo
09/06/2014
09:09 h
2
 
Excelente, este escrito...respeto mucho a MacArthur por su dominio de la historia de la Iglesia, su exégesis, hermenéutica y todo lo demás, pero le falta desesperadamente un encuentro con El Señor, creo que estos ataques contra la iglesia son productos de resentimientos, pugnas, tradicionalismos y fundamentalismos heredados....Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos, es más, la Iglesia trabaja bajo el Ministerio del Espíritu con gloria, el cual es superior al ministerio que separó el mar en dos....
 

Galo Nómez
09/06/2014
09:09 h
1
 
Los avivamientos tienen sus aspectos positivos, que están a la vista. Pero también los hay negativos. Se trata de movimientos que en sus inicios son puramente emotivos, carentes de una reflexión teológica o intelectual contundente. Si bien en algunos casos se ha prestado atención a poco andar a la necesaria cuota de racionalidad -lo cual a la larga ha sido la causa de la generación de los frutos más provechosos- en otros casos no ha ocurrido así y la consecuencia ha sido la formación de falsas doctrinas y de sectas destructivas. Así, en la Reforma surgieron los unitarios; de las concentraciones del sXIX emergieron grupos como los mormones y los testigos, y de las manifestaciones contemporáne
 

Rafa
27/11/2019
13:35 h
36
 
Jhon MacArthur, tiene todo mi respeto al igual que todos sus seguidores y devotos. Yo he estado durante años en Iglesias, donde se cree que los pentecostales son predicadores del diablo. Las preguntas que uno debe hacerles: ¿Por qué estas denominaciones van a la baja?¿Por qué ha crecido tanto el pentecostalismo?¿A cristo le importa las doctrinas o ser un hacedor de la palabra?¿Cuanto dedican al evangelismo?¿Mi público entienden mis sermones?¿demasiado intelectual? Yo acabé yéndome. Bendiciones
 

Ferriverao
09/10/2018
23:14 h
35
 
La verdad soy de los que piensa que la biblia es la Verdad absoluta por lo tanto, si, como cristianos serios nos enfocamos a orientar nuestra fe en la suficiencia de las escrituras, creo que ella no se contradecirá en dirigirnos a lo verdadero y a los errores de los movimientos, pues ella los mostrará evidentemente.
 

Ferriverao
09/10/2018
23:09 h
34
 
Dios los bendiga a todos, yo considero que el libro es muy edificante a pesar de todo lo que menciona Mario Escobar, las generalidades las entiendo pero considero MacArthur hizo una evaluacion biblica lo mas exhustiva posible, lo que si me gustaria ver son los argumentos del pentecostalismo fundamentandolo en la biblia, para ver si su fe es tan concisa y verdadera como dicen, porque al final lo que me enamora de la teologia reformada, es su enfasis puro y absoluto en la Palabra de Dios.
 



 
 
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Instantáneas del fin de semana de la Alianza Evangélica Española en Murcia, donde se desarrolló el programa con el lema ‘El poder transformador de lo pequeño’.

 
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Héroes: una mujer admirable Héroes: una mujer admirable

Una reflexión sobre el encuentro de Jesús con la mujer sirofenicia, que fue una de las primeras voces en reconocerle como Hijo de David.

 
El informativo #18: Los británicos ya no ven inmoral la pornografía ni las drogas El informativo #18: Los británicos ya no ven inmoral la pornografía ni las drogas

La pornografía y las drogas son cada vez más aceptadas por la población británica. Las relaciones homosexuales, la eutanasia y el aborto son otros aspectos cuya percepción moral también ha cambiado en el Reino Unido durante los últimos 30 años.

 
Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia

Madrid acoge el min19, donde ministerios evangélicos de toda España conversan sobre los desafíos de la infancia en el mundo actual.

 
 
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