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    Visión global del evangelio (IV)
    6
     

    Puntos fuertes y puntos débiles del movimiento evangélico

    Los líderes del movimiento evangélico moderno se están centrando en el evangelismo a expensas de otras prioridades bíblicas cruciales.

    FORO DE LíDERES CRISTIANOS AUTOR Greg Pritchard TRADUCTOR Joana Morales 23 DE MARZO DE 2015 17:14 h
    Iglesia evangélica. / Robert Murray

    Ante un amigo que ha perdido a un ser querido, me siento tentado de responder a su dolor dándole los tres mejores libros que hay acerca del problema del mal en vez de demostrarle mi amor llorando con él. ¿Por qué? Cada fortaleza tiene una debilidad. Mi formación como educador es una de mis fortalezas, pero tiene una debilidad asociada: tengo tendencia a pensar que todo problema necesita una solución educativa.



    Esto también se aplica al movimiento evangélico. Dos de sus puntos fuertes son:




    • Un compromiso apasionado por la comunicación del evangelio

    • Un liderazgo empresarial y orientado a los resultados



    Parte de la razón por la que el movimiento evangélico es vulnerable ante amenazas externas son sus puntos débiles no reconocidos. ¿Por qué ha sido vulnerable a la incredulidad europea (ateísmo y agnosticismo) que lo ha desarraigado en Europa y que es una amenaza en los países en vías de desarrollo? Para responder a esto, necesitamos examinar los puntos fuertes del movimiento evangélico, así como sus puntos débiles inherentes.1



     



    1) Los evangélicos tienen un compromiso apasionado por la comunicación el evangelio



    El movimiento evangélico es la fuerza más creativa y poderosa de evangelización y misiones en el mundo de hoy. En un discurso que dio en Alemania en 2011, el Papa Benedicto XVI dijo lo siguiente acerca del movimiento evangélico en los países en vías de desarrollo:



    “La geografía de la cristiandad ha cambiado drásticamente en los últimos tiempos, y está en proceso de cambiar aún más. A menudo, a la hora de hacer frente a una nueva forma de cristiandad que se extiende con un abrumador dinamismo misionero que puede incluso llegar a asustar, las principales denominaciones cristianas parecen estar perdidas. Este fenómeno mundial del que me hablan a todas horas obispos de todo el mundo nos plantea una cuestión a todos nosotros: ¿qué nos está diciendo a nosotros, para bien o para mal, esta nueva forma de cristiandad?”2



    El Papa y sus obispos estaban asustados. Han visto cómo los católicos se van multitudinariamente hacia las iglesias evangélicas en los países en vías de desarrollo. Los países latinoamericanos, baluartes católicos, han visto un movimiento masivo hacia el movimiento evangélico. En 1910, un 94% de la población de América Latina era católica. Sin embargo, hoy sólo el 69% de los adultos se identifican como católicos. Durante el mismo periodo, el porcentaje de protestantes subió de un 1% a un 19%.3



     



    Gráfico 1.



    Este gráfico4 muestra la tendencia general en América Latina, pero el movimiento evangélico ha progresado aún más en algunos países. Por ejemplo, el siguiente gráfico muestra el dramático trasvase del catolicismo al movimiento evangélico en Honduras.5



     



    Gráfico 2.



    En el siguiente gráfico vemos el increíble crecimiento del movimiento evangélico en todo el mundo en contraste con el acusado declive de la Iglesia Ortodoxa y del catolicismo romano6:



     



     



    Gráfico 3.



    ¿Por qué son mucho más efectivos los evangélicos en las misiones y el evangelismo?



    Los evangélicos han enfatizado correctamente como centrales el evangelio y la enseñanza bíblica de Jesús. J. I. Packer y Thomas Oden7 lo resumen diciendo que los evangélicos:




    • Enseñan con cohesión las escrituras canónicas.

    • Se centran en la historia Cristocéntrica de la redención, que es completa en sí misma y consistente.



    Los evangélicos tienen un deseo a menudo entusiasta por hablar a otros acerca del “evangelio” de Jesús: Él es el Hijo de Dios, dio su vida como sacrificio por los pecados del mundo, es el único mediador entre Dios y el hombre, y todo el mundo tiene que creer en Él para recibir salvación. El alcance de la creencia de cada persona en la singularidad del evangelio y su pasión por hablar a otros acerca de su fe y su conversión son el barómetro de su compromiso evangélico. En resumen: los evangélicos enfatizan sabiamente la Escritura, el evangelio y a Jesús, en contraste con la fusión ortodoxa con la cultura o la preocupación católica por la autoridad.



    Los evangélicos tienen una pasión correcta por el evangelio. Estamos convencidos de que las historias bíblicas de la muerte y la resurrección de Jesús son el evento clave de la historia, la bisagra sobre la que gira toda la historia. Sabemos que somos pecadores necesitados de perdón, y que el resto del mundo también lo es, tanto si lo entienden como si no. Estamos dispuestos a dar nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestra vida para proclamar el evangelio. Este compromiso con el evangelio hace de los evangélicos el movimiento cristiano más activo en lo que se refiere a las misiones en el mundo.



    Los evangélicos también son diestros a la hora de contextualizar el evangelio sin un bagaje cultural innecesario. Entendemos que el evangelio tiene que ser relevante y utilizamos el lenguaje de nuestra audiencia para ser comunicadores efectivos. Imitamos a Pablo, que era como un griego para los griegos, y judío para los judíos. Intentamos eliminar las barreras culturales que no son necesarias para que alguien entienda y responda al evangelio.



    Debido a esta pasión y habilidad para comunicar el evangelio y a nuestra creatividad y perseverancia, los evangélicos somos capaces de cruzar fronteras nacionales y culturales para compartir el evangelio. Los últimos 200 años de misiones son la historia de los evangélicos llevando el evangelio a través de cientos de fronteras nacionales y culturales: evangélicos que amaban a su Señor y que estaban dispuestos a soportar enormes dificultades en su afán por transmitir el evangelio a todo hombre, mujer y niño del mundo.



     



    ¿Cuáles son los puntos débiles de este compromiso con el evangelismo?



    El evangelismo bíblico es una parte central de todo el consejo de Dios que enseña la Biblia. Pero igual que cualquier otra verdad bíblica, el evangelismo se puede enfatizar demasiado en detrimento de otras verdades. La prioridad del evangelismo se encuentra dentro de una enseñanza general de la Biblia, y no podemos dejar que se le reste énfasis. Pero el movimiento evangélico corre el peligro de enfatizar el evangelismo en detrimento de otras prioridades bíblicas: la enseñanza bíblica, el discipulado, la educación o las relaciones son sólo algunas. Déjenme tocar tres aspectos de este énfasis excesivo.



     



    a) Nos centramos en el evangelismo a expensas de amar a Dios y amar a la gente



    ¿Tiene el evangelismo una importancia crucial? Por supuesto, pero ¿acaso no es también importante amar a Dios y amar al prójimo? La enseñanza de Jesús acerca de los dos grandes mandamientos fue: “de estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mat. 22:40). Centrarnos en el evangelismo puede significar no dar prioridad a lo que el propio Jesús nos enseñó que es el resumen de toda la Biblia. Si nos centramos en el evangelismo sin equilibrarlo con el resto de la enseñanza bíblica, creamos una teología despareja, como un avión con una única ala.



    El Nuevo Testamento enseña constantemente que el propósito de la vida cristiana es la madurez espiritual. Pablo escribe: “enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Col. 1:28) y “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio” (1 Tim. 1:15), y exhorta a los creyentes a ser imitadores de él como él de Cristo (1 Cor. 11:1). Santiago incluso escribe que deberíamos recibir las pruebas con gozo, porque nos permiten ser “perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Sant. 1:4).



    Algunos argumentan que la Gran Comisión significa que deberíamos centrar todas nuestras energías en el evangelismo. Sin embargo, esta afirmación ignora el texto bíblico. Jesús nos enseñó a “hacer discípulos a todas las naciones” (Mat. 28:19). La Gran Comisión incluye el evangelismo, pero no se reduce sólo a eso. El proceso de formar discípulos para que crezcan en el amor a Dios y al prójimo es crucial para poder llevar a cabo la tarea de la Gran Comisión.



    Si nos centramos en el evangelismo a expensas de otras prioridades como por ejemplo la alabanza, el discipulado, una buena enseñanza de la Biblia, los grupos pequeños o la educación, corremos el riesgo de crear iglesias débiles e inmaduras. Eso es justo lo que ha pasado. Muchas iglesias evangélicas de crecimiento rápido que se centran en el evangelismo se han descrito muy bien como “iglesias de 1 km de largo pero ½ cm de ancho”.



     



    b) La priorización del evangelismo sin una enseñanza bíblica robusta es vulnerable al surgimiento de falsas enseñanzas.



    ¿Qué ocurre cuando cultivas en un suelo fértil que tiene excelentes condiciones atmosféricas? Que florece. Pero todos los agricultores saben que sin precaución y trabajo duro, la mala hierba crecerá junto a los cultivos a un ritmo aún más rápido.8



     





    Esto siempre ha sido cierto. ¿Por qué tantas epístolas del apóstol Pablo confrontan diferentes falsas enseñanzas que estaban surgiendo en la iglesia primitiva, que crecía rápidamente? Porque a medida que las semillas del evangelio se esparcían y enraizaban, surgieron varios falsos maestros que crecieron rápidamente junto a ellas. Esto también pasa hoy. Muchos de los desafíos a los que se enfrenta la iglesia evangélica que crece rápidamente en todo el mundo son problemas teológicos en su base.



    La lista de Pablo de las características necesarias para los líderes sólo menciona una característica no espiritual o relacional: la habilidad de enseñar verdad y confrontar las falsas enseñanzas (1 Tim. 3:1-7, Tito 1:6-9). Pablo pone al mismo nivel las dos ideas: enseñar verdad y confrontar las falsas enseñanzas. No puedes hacer una si no estás haciendo la otra. J. I. Packer moderniza esta visión con su descripción de la tarea de un teólogo o pastor como la de una persona que trabaja en el tratamiento de agua retirando la contaminación teológica y entregando agua pura al pueblo de Dios.



    El problema es que el empuje agresivo de los evangélicos por el evangelismo suele crear una inclinación a utilizar cualquier cosa que pueda parecer adecuada desde un punto de vista pragmático para conseguir una mejor respuesta al evangelio. Pablo explica esta tentación inherente al ministerio de la evangelización en 2 Timoteo 4:3-4: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.



    Si no hay un compromiso absoluto con la enseñanza consistente de todo el consejo de Dios, no puede haber protección frente a las falsas enseñanzas. Es por esta razón que a la iglesia del siglo 2 se la conocía como “la Era de los Apologistas”. Sí, es cierto que explicaban persuasivamente a los no creyentes (griegos, romanos y judíos) por qué el evangelio es cierto, pero también confrontaban y rebatían falsas herejías. La obra “Contra las herejías” de Ireneo es una rica apologética teológica que resume el gnosticismo, lo analiza y lo critica bíblicamente, citando prácticamente todos los libros del Nuevo Testamento.



    La crítica teológica de las falsas enseñanzas es una parte fundamental del ministerio bíblico fiel en la iglesia evangélica actual. Las falsas enseñanzas siempre surgen como la maleza junto al grano de la verdad del evangelio. Si los líderes evangélicos no siguen el ejemplo del apóstol Pablo, corren el riesgo de permitir que las malas hierbas de la herejía ahoguen las semillas del evangelio.



    Podemos ver un ejemplo moderno de este tipo de distorsión de la verdad cristiana en la herejía del “evangelio de la riqueza y el bienestar” y su hermana la herejía de la idolatría de la realización personal. La realización personal es el objetivo principal de la mayor parte de la población mundial. En este contexto, es una gran tentación para los cristianos argumentar que el cristianismo es un modo de conseguir una vida más gratificante. El evangelio se convierte en un medio para la realización personal, y la iglesia se convierte en un lugar más que promete satisfacer los deseos emocionales.



    Pero el Señor no prometió en este mundo el tipo de realización personal que mucha gente busca en la actualidad. En el jardín de Getsemaní, nuestro Señor clamó: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (Mat. 26:38). El objetivo de una vida cristiana es la fidelidad, no la realización personal. No es malo desear ser feliz. Más bien, la cuestión es: ¿cómo afecta ese deseo de ser feliz a las decisiones que tomas? ¿Influye en la forma en la que le presentas el evangelio a los no creyentes? Desde una perspectiva bíblica, la realización personal es un regalo, no un objetivo.



     



    c) Nuestro método de evangelización a menudo suele determinar nuestro mensaje



    En diferentes épocas de la historia ha habido diferentes ideas, métodos y herramientas que han sido influyentes en diferentes culturas. A menudo, la iglesia cristiana ha adoptado y usado esas ideas y herramientas para su trabajo. Agustín de Hipona promovió ciertas ideas filosóficas que habían calado hondo en su cultura clásica:



    Si aquellos que son filósofos (…) han dicho cosas que son en verdad ciertas o que se ajustan bien a nuestra fe, no deben ser temidos; pero lo que han dicho les debe ser arrebatado como injustos poseedores y debe ser adaptado a nuestro uso”.9



    Agustín de Hipona comparó esta apropiación de herramientas culturales con el momento en que los israelitas tomaron el oro y la plata de Egipto siguiendo órdenes de Dios. Pero el peligro de esta adaptación cultural es que la iglesia y el mensaje cristianos a menudo han sido profundamente determinados por el uso de ideas y métodos culturales populares. Vemos que los evangélicos de hoy en día suelen usar herramientas culturales sin sentido crítico en sus intentos de comunicar el evangelio. Un ejemplo sería el uso que hacen del marketing algunos evangélicos para este fin.



    Los líderes cristianos que usan el marketing identifican una audiencia a la que dirigirse e investigan cuáles son las necesidades que dicen tener, y a continuación enseñan porciones de ideas bíblicas que abordan las necesidades de esa audiencia. El marketing hace que la audiencia tenga el control, ya que moldea o crea productos para satisfacer las necesidades y deseos de la audiencia. Las partes difíciles o poco populares del mensaje cristiano se eliminan por un método publicitario.



    ¿Qué es lo que se queda fuera? Cualquier cosa que no aborde las necesidades de la audiencia, como por ejemplo la santidad de Dios. Paradójicamente, al intentar publicitar el evangelio, el propio evangelio se ha visto distorsionado. Se convierte en una gelatina espiritual que se moldea para adaptarse a las necesidades de la audiencia.



    Un ejemplo de este recorte publicitario es el entendimiento histórico evangélico de la ley de Dios. La convicción de que la ley precede al evangelio fue fundamental para la Reforma Protestante. Los teólogos protestantes clásicos han enfatizado pasajes como Romanos 3:20: “porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”. Los reformistas enseñaron que una persona no enseña el evangelio bíblico si no enfatiza cómo la ley moral trascendente de Dios llama a las personas a rendir cuentas.



    Wesley, Lutero y Calvino argumentaban que la auto revelación que proviene de ser confrontado con la ley santa de Dios es fundamental en el evangelio bíblico10. Como escribe J. I. Packer, “Nadie puede ver lo que es el pecado hasta que aprende lo que Dios es”.11



    La ley nos proporciona esta visión dual de la santidad de Dios y la naturaleza pecaminosa del hombre. La ley nos revela lo más profundo de nuestra alma y está diseñada para mostrarnos que no podemos vivir conforme a sus requisitos. La ley nos muestra nuestra motivación corrupta, nuestro egoísmo y la racionalización de nuestro razonamiento.



    La razón detrás de esta revisión de la ley moral de Dios es que el evangelio de muchos evangélicos sólo habla de lo mucho que Dios ama a los pecadores. Sin la visión de la santidad de Dios que aprendemos de la ley moral, no nos vemos a nosotros mismos con claridad, y no tenemos razones para arrepentirnos.



    Debemos rechazar esta imagen de publicitar el evangelio que ve a los apóstoles como aquellos que “abrieron ‘franquicias’ (iglesias locales) para seguir propagando el producto12. El evangelio no es un Big Mac, y Jesús no murió como primer paso de un plan de marketing. En esta mentalidad publicitaria se pierden la compasión y el amor del Jesús que lloró por Jerusalén. El amor de Dios y su santidad se oscurecen en un plan de marketing global. Es una distorsión moderna del evangelio.



    Cuando usamos estrategias de marketing para la evangelización, descuidamos otras áreas vitales de la fe bíblica como el discipulado y dejamos la puerta abierta a falsas enseñanzas. Este enfoque publicitario del evangelismo está relacionado con otro de los puntos fuertes del movimiento evangélico.



     



    2) Los evangélicos tienen un liderazgo empresarial y orientado a los resultados



    Los líderes evangélicos tienden a ser más empresariales y a estar más centrados en el contexto local o situacional. Podemos identificar necesidades rápidamente y crear estrategias nuevas y una práctica adecuada para un liderazgo innovador. Mover una burocracia pesada para responder a una necesidad o a una oportunidad no suele ser una estrategia rápida o buena en el ministerio ni en los negocios. En parte debido a que los evangélicos no están organizados bajo una única estructura organizativa, somos capaces de responder rápidamente a los problemas y de establecer nuevas estrategias e incluso nuevas organizaciones. Los líderes evangélicos valoran los resultados y priorizan la mayordomía y el pensamiento estratégico.



    Los evangélicos también son capaces de formar y encomendar nuevos líderes con más rapidez. Los evangélicos son capaces de equipar y desarrollar a personas relativamente jóvenes en posiciones de liderazgo significativo. El evangelismo está mejor equipado para identificar y formar con rapidez a líderes jóvenes y encomendarlos en influyentes ministerios.



     



    ¿Cuáles son los puntos débiles del liderazgo empresarial y orientado a los resultados de los evangélicos?



     



    a) Los evangélicos medimos nuestra efectividad con cifras



    Anteriormente trabajé como director ejecutivo de una firma de inversiones. Para poder invertir, necesitas ser sabio y buscar ser un buen mayordomo a través de la efectividad y la estrategia.



    Los líderes evangélicos y las personas que ofrendan se centran en el evangelismo y cuentan el número de conversiones, bautismos y aperturas de nuevas iglesias para evaluar lo que hacen y qué ofrendar. La estrategia evangélica y el pensamiento filantrópico están dominados por los números y los resultados medibles.



    Creo que todo se hace con buena intención. Los inversores evangélicos que conozco son sinceros, con dones y fieles. Quieren ser buenos mayordomos e invertir sabiamente los recursos que el Señor les ha dado. Y lo que es importante, quieren evaluar de manera objetiva sus decisiones a la hora de ofrendar en vez de simplemente responder emocionalmente a un líder carismático o a una necesidad conmovedora.



    ¿Qué hay detrás de esta forma de pensar? La mayor parte de las personas que ofrendan lo hacen desde su experiencia personal como líderes empresariales. En los negocios, se nos enseña a evaluar el balance de la empresa. Podemos aprender mucho de un análisis detallado del estado financiero de una empresa. Si no lees esos documentos, no puedes entender la eficiencia real de la empresa, su efectividad o la rentabilidad de las inversiones.



    Pero la utilidad de las cifras tiene un límite. De hecho, no puedes medir las cosas más importantes de la vida. No puedes cuantificar el amor de una persona. No puedes medir empíricamente la madurez espiritual. No puedes medir el valor del discipulado que una persona tiene con otra. Los números son valiosos e importantes, pero no son lo único importante en la vida o en el ministerio.



    Otro elemento del falso pensamiento resultante de esta fijación con los números es la “Gran Comisión” de extender el evangelio hasta los confines de la tierra. Algunos parecen haber convertido la Gran Comisión en la “gran ecuación”, evaluando la efectividad de una estrategia sólo por el número de conversiones o bautismos que ha habido.



    Pero, ¿qué era la Gran Comisión?



    La llamada de Jesús era a “hacer discípulos”, no a “conseguir conversiones”. Sí, Jesús enseñó a grandes grupos y tenía un círculo más amplio de discípulos con los que pasaba tiempo, pero invirtió tres años principalmente en 12 apóstoles. Cuando Jesús les pidió que hicieran discípulos, les estaba enseñando a hacer lo mismo que hizo Él con ellos: invertir mucho tiempo en círculos más pequeños y crear relaciones intensas. Pero, siguiendo esa estrategia de centrarse principalmente en 12 personas durante 3 años, ¿habría podido Jesús conseguir las cifras necesarias para poder asegurarse una subvención de una típica fundación evangélica?



    No me malinterpreten. Los números son importantes, y son una de las herramientas que debemos usar para evaluar un ministerio. Pero sólo son una de las herramientas de debemos usar.



    Necesitamos los números para poder entender cómo ofrendar y cómo trabajar, pero también necesitamos utilizar métodos de investigación cualitativos. En pocas palabras: necesitamos conocer a gente, construir relaciones, hacer preguntas y ver con nuestros propios ojos.



     



    b) Los evangélicos subestiman la importancia de la Verdad en el desarrollo del liderazgo.



    Una visión bíblica del mundo es brutalmente honesta. Las Escrituras son un espejo que revela nuestros malos motivos y que rasga los tejidos de nuestras racionalizaciones. Nos desafía haciéndonos priorizar la educabilidad para que deseemos (incluso vehementemente) aprender a ser discípulos de Jesús en todas las áreas. Incluso necesitamos aprender de aquellos que no están de acuerdo con nosotros en nuestras creencias principales.



    Los evangélicos están en profundo desacuerdo con la Iglesia Católica Romana en dos de las principales convicciones cristianas: cómo somos salvos (sabemos que somos salvos sólo por la fe) y la autoridad (sabemos que las Escrituras son la única fuente de revelación y verdad). Algunos evangélicos son ingenuos en lo que respecta al abismo que separa a los evangélicos y al catolicismo romano. Pero incluso si entendemos lo lejos que está la fe bíblica del catolicismo, eso no significa que los católicos se equivoquen siempre. En el mismo discurso que cité antes, el Papa Benedicto criticó el crecimiento de la iglesia evangélica que está suplantando al catolicismo: “es una forma de cristianismo con poca profundidad institucional, poca racionalidad y aún menos contenido dogmático, y con poca estabilidad”. Tiene razón. El movimiento evangélico es débil institucionalmente, aún no tiene un desarrollo completo de su pensamiento teológico y a menudo es inestable. Por poner un ejemplo reciente, hubo una encuesta en EEUU que documentó que los ateos tienen más conocimiento religioso que los evangélicos.13



    Gran parte el movimiento evangélico del mundo enfatiza las emociones en detrimento de la mente. En nuestro énfasis por experimentar el nuevo nacimiento y un amor piadoso por Dios, a menudo los evangélicos no valoramos la importancia de la verdad, la educación y el conocimiento. En particular, no hemos aprendido la sabiduría del pensamiento cristiano, la historia de 2000 años de reflexión en las Escrituras.



    Pero, ¿por qué escogió el Señor a Pablo “para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes”? (Hechos 9:15). Al menos en parte, Pablo fue elegido porque estaba bien formado intelectualmente. Pablo era tan culto que Festo exclamó “Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco”. Pablo era capaz de comunicarse con los griegos como un griego más, y con los judíos como judío, porque su formación era amplia y meticulosa.



    En nuestro intento de desarrollar el liderazgo rápidamente y de hacer frente a necesidades, a menudo hemos disuadido a líderes emergentes de perseguir una educación teológica robusta. Muchos evangélicos creen que el “entorno académico” es seco, abstracto, arcaico e inútil en contraposición el sentido común pragmático, que es real, con los pies en la tierra, relevante y práctico.



    (Debería hacer una pausa en esta discusión para subrayar que hay una sospecha legítima en muchas mentes evangélicas acerca del efecto de la educación teológica superior. Los seminarios han adquirido la reputación de recibir jóvenes cristianos entusiastas y vibrantes a los que convierten en intelectuales orgullosos e inútiles cuando acaban sus estudios. La broma evangélica de los predicadores que se gradúan en cementerios es una verdad hiriente).



    Sin embargo, Pablo no era un modelo de seca ortodoxia aprendida en una clase, o de un vacío enfoque académico. Los mejores evangélicos han imitado a Pablo y combinado su apasionado amor por Dios con su amor por la verdad. Estamos llamados a amar al Señor con todo nuestro corazón, toda nuestra alma, toda nuestra mente y todas nuestras fuerzas.



    Como ya hemos revisado, la prioridad de los líderes del Gran Avivamiento era el evangelismo, pero fallaron a la hora de formar intelectualmente a los líderes evangélicos. Esto llevó a un desarraigo del movimiento evangélico inglés por causa de los movimientos intelectuales del siglo 19.



     



    Gráfico 4.



    Como un negocio que retrasa las inversiones a largo plazo para poder mostrar dividendos trimestrales, un enfoque pragmático del movimiento evangélico premia el éxito inmediato. Si queremos levantar una nueva generación de apóstoles como Pablo que comuniquen persuasivamente el evangelio y lo defienda ante varias herejías, harán falta una educación y una orientación intensivas. El desarrollo de líderes sólidos, maduros e imitadores de Cristo que puedan liderar nuestras iglesias, organizaciones y denominaciones bien vale la inversión de tiempo.



     



    c) Debido a que los evangélicos se centran en un liderazgo empresarial, a menudo no somos buenos a la hora de trabajar colaborativamente y de compartir recursos.



    ¿Cuántas veces lo hemos visto? Emerge un nuevo líder que empieza un ministerio nuevo o una estrategia sin darse cuenta (o al menos sin que le importe) que el problema ya lo están tratando media docena de ministerios fieles y efectivos. Esta réplica de ministerios evangélicos no tiene visión de cooperación o colaboración. A todos los efectos prácticos, ese ministerio nuevo es un negocio espiritual que compite con otros ministerios.



    ¿Cómo establece una estrategia un ministerio evangélico típico? Siguiendo el pensamiento estratégico empresarial clásico, aclara una necesidad, establece una visión y pone en marcha una estrategia para conseguir esa visión. En un modelo empresarial no hay lugar para compartir prácticas adecuadas y para alentar y servir a otros. Cada ministerio con visión empresarial es un silo aislado, un feudo ciego a muchas de las necesidades y prioridades del reino.



    Intentamos gestionar nuestras iglesias y organizaciones con las mejores herramientas y principios de gestión, y por defecto no seguimos el rico modelo bíblico de liderazgo. ¿Qué hay de la enseñanza bíblica de “servíos los unos a los otros”, “exhortaos los unos a los otros” y “amaos los unos a los otros”? Nuestras estrategias y métodos de liderazgo suelen ser un pálido reflejo de las técnicas de gestión del mundo en vez de un entendimiento bíblico rico y profundo del liderazgo.



    Por ejemplo, normalmente los evangélicos no crean estrategias para fomentar la colaboración, para compartir prácticas adecuadas o para formar redes que sirvan y equipen a líderes de otras organizaciones. Pero deberíamos hacerlo. Hay una gran necesidad de colaboración y coalición.



     



    Conclusión



    ¿Qué podemos aprender de esta visión general de los puntos fuertes y los puntos débiles del movimiento evangélico?



    El movimiento evangélico es un poderoso movimiento de misiones en todo el mundo porque sus líderes tienen un compromiso apasionado con la comunicación del evangelio y están liderando de forma innovadora organizaciones dinámicas y empresariales.



    Pero igual que John Wesley cuando lideró el Gran Avivamiento, los líderes del movimiento evangélico moderno se están centrando en el evangelismo a expensas de otras prioridades bíblicas cruciales. El resultado es una iglesia que tiene un kilómetro de largo, pero medio centímetro de ancho. Al mismo tiempo, los líderes evangélicos no siempre tienen una buena formación teológica y no tienen el discernimiento bíblico necesario para identificar y analizar la incredulidad europea que está infectando sus culturas, ni para detectar y confrontar falsas enseñanzas o falsos modelos de ministerio. Igual que la iglesia inglesa en el Gran Avivamiento, la iglesia evangélica en los países en vías de desarrollo es vulnerable a las olas de incredulidad que están infectando sus culturas con un virus espiritual mortal.



    Empezamos nuestra exposición de esta serie de artículos sobre la “visión global del evangelio” con una visión panorámica del movimiento evangélico y la sorprendente noticia del crecimiento del movimiento evangélico en los países en vías de desarrollo y su simultánea disminución en Europa. Después explicamos por qué Europa es tan influyente a nivel global y cómo la incredulidad europea es la religión con mayor crecimiento y el mayor oponente a nivel mundial del evangelio. Esto nos llevó a evaluar por qué la cristiandad europea se había visto tan profundamente debilitada por la incredulidad para usarlo tanto como una lección para los evangélicos europeos como un aviso para los evangélicos en los países en vías de desarrollo. Hoy hemos revisado los puntos fuertes del movimiento evangélico junto con sus correspondientes puntos débiles para poder entender mejor por qué el movimiento evangélico ha sido tan vulnerable a la incredulidad europea.



    Pero, ¿cómo debemos responder a estas realidades globales? ¿Cuál es el camino que debe seguir el movimiento evangélico en el mundo? ¿Qué podemos hacer?



    Vuelvan la semana que viene y examinaremos esas preguntas vitales.



     



    1 Parte del texto de este blog está extraído directamente o adaptado de mi libro Willow Creek Seeker Services: Evaluating a New Way of Doing Church. Grand Rapids: Baker Books, 1996.



    2 “Discurso del Papa Benedicto XVI.” (23 de septiembre de 2011). http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/en/speeches/2011/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20110923_evangelical-church-erfurt.html



    3 Pew Research Center. “La religión en América Latina: un cambio generalizado en una región históricamente católica” (13 de noviembre de 2014), 26. http://www.pewforum.org/files/2014/11/Religion-in-Latin-America-11-12-PM-full-PDF.pdf



    4 Pew Research Center. “El porcentaje de católicos desciende en América Latina; los protestantes y las personas sin afiliación religiosa aumentan” en “La religión en América Latina: un cambio generalizado en una región históricamente católica” (13 de noviembre de 2014), 26. http://www.pewforum.org/files/2014/11/PR_14.11.13_latinAmerica-overview-18.png



    5 Pew Research Center. “La religión en América Latina: un cambio generalizado en una región históricamente católica” (13 de noviembre de 2014), 14, 27. http://www.pewforum.org/files/2014/11/Religion-in-Latin-America-11-12-PM-full-PDF.pdf



    6 David B. Barrett. World Christian Encyclopedia: Second Edition, Volume 1. New York: Oxford University Press, 2001.



    7J. I. Packer y TC Oden. One Faith: The Evangelical Consensus. Downer’s Grove, Ill. : InterVarsity Press, 2004, 162-3.



    8 John Walter. “Las malas hierbas no se irán”(3 de agosto de 2010). https://www.flickr.com



    9 Agustín de Hipona, La doctrina cristiana.



    10 Este tema se trata en profundidad en mi libro Willow Creek Seeker Serviceson, páginas 261 a 265. Estas son las fuentes originales del material sobre Lutero, Calvino y Wesley:



    Ewald M. Plass, comp., What Luther Says, vol. 2. Saint Louis: Concordia, 1959, 757-8.



    John Calvin. Institutes of the Christian Religion. ed. John T. McNeil, Philadelphia: Westminster Press, 1960, 369.



    Albert C. Outler, ed., John Wesley. New York: Oxford University Press, 1964, 60.



    11, J. I. Packer. A Quest for Godliness. Wheaton, Ill.: Crossway Books, 1990, 169.



    12 George Barna. Marketing the Church. Colorado Springs: Navpress, 1988, 33.



    13 Pew Research Center. “Encuesta acerca del conocimiento religioso de EEUU.” (28 de septiembre de 2010). http://www.pewforum.org/2010/09/28/u-s-religious-knowledge-survey/


     

     


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    EZEQUIEL JOB
    26/03/2015
    23:45 h
    5
     
    El autor ha expresado: "Si queremos levantar una nueva generación de apóstoles como Pablo que comuniquen persuasivamente el evangelio y lo defienda ante varias herejías, harán falta una educación y una orientación intensivas","Pablo fue elegido porque estaba bien formado intelectualmente". No estoy de acuerdo en esto, porque Apóstoles ya no habrán, y solo se han levantado 12 por voluntad de Dios, nosotros nada que ver, es una visión demasiado carnal, lo que habrá serán "discípulos" de Jesucristo
     
    Respondiendo a EZEQUIEL JOB

    Pepico
    27/03/2015
    21:52 h
    6
     
    Estoy con usted, Don Ezequiel. Decir que "Pablo fue elegido porque estaba bien formado intelectualmente" me parece erroneo. Él explicó: "mi palabra y mi predicación no fué con persuasivas palabras de sabiduría, sino con demostración de espíritu y poder, para que vuestra fe no sea en sabiduría de hombres, sino en poder de Dios" (1Co 2:4,5 Besson), y: "Nuestra aptitud proviene de Dios. Él nos capacitó para que seamos ministros de su nuevo pacto." (2Co 3:5,6 NTV). Esto no excluye el estudio bíblico
     

    Pablo Quezada S.
    24/03/2015
    15:36 h
    4
     
    De alta intensidad estratégica: la formación espiritual de los niños, adolescentes y jóvenes que asisten a nuestras iglesia. No hay maestros con formación específica. Hay ministerios que atienden algunos flancos pero no cubren todo el espectro. Propongo que de manera mancomunada (interdenominacionalmente) se organicen cursos de 15 días en vacaciones, por tres años consecutivos, con materias como síntesis bíblica, homilética, sicología, metodología, etc. Un desafío para los seminarios teológicos.
     

    Óscar Margenet Nadal
    24/03/2015
    09:36 h
    3
     
    Radiografía innegable: ¿Cuáles son los puntos débiles del liderazgo empresarial y orientado a los resultados de los evangélicos? a) Medimos nuestra efectividad con cifras; b) Subestimamos la importancia de la Verdad en el desarrollo del liderazgo; c) A menudo no somos buenos a la hora de trabajar colaborativamente y de compartir recursos. El Señor nos libre de pensar, hablar, escribir y publicar compitiendo con los demás, como hacen los esclavos del sistema neoliberal que domina el mundo.
     

    Protestantólogo
    23/03/2015
    23:45 h
    2
     
    Un tema entre los débiles: la excesiva "clericalización", el clero se encarga de todo, ahogando la iniciativa de los laicos; 2º: una exposición bíblica rigurosa pero sin asiento en la realidad, en el contexto receptor, muchos predicadores leen lo justo "quien sólo conoce Inglaterra poco sabe de Inglaterra"; 3º: Muchos líderes son maestros, no administradores ni pastores, deberían potenciar a quienes tienen visión y don en esta área; 4º: la mayoría de los laicos somos "domingueros", es lo cómodo.
     

    Pepico
    23/03/2015
    21:44 h
    1
     
    ¿Por qué ha sido vulnerable [el movimiento evangélico] a la incredulidad europea? pregunta el autor. En mi opinión, como europeo, una razón importante ha sido que la gente, al aumentar su educación, especialmente desde la 1ª Guerra Mundial, ha conocido la historia de hipocresía, doble moral y mezcla con la política de las principales iglesias (católica, luterana, reformada, etc.). Se han hartado del derramamiento de sangre y las contiendas en nombre de Dios a lo largo del s. XX.
     



     
     
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