PUBLICIDAD
 
viernes, 15 de noviembre de 2019   inicia sesión o regístrate
 
Protestante Digital

 
PUBLICIDAD
 
SÍGUENOS EN
  • Twitter
  • Facebook
  • Google +
  • Instagram
  • YouTube
  • Rss
 

  • Donar a Protestante Digital
  •  
    PUBLICIDAD
     
     



    7
     

    La tumba vacía

    Sin la experiencia del Sinaí no hay judaísmo; sin la experiencia de Pascua, no hay cristianismo.
    LA VOZ AUTOR César Vidal Manzanares 18 DE ABRIL DE 2014

    El Canto del Siervo contenido en el libro del profeta Isaías hablaba de que el personaje en cuestión, “tras haber puesto su vida en expiación” vería luz (Isaías 53, 10-11), es decir, volvería a vivir.

    Se trataba de una gozosa y esperanzada conclusión para un relato de sufrimiento y agonía cuyo protagonista era un judío fiel al que buena parte de su pueblo, descarriado en sus pecados, no comprendía e incluso había considerado castigado por Dios cuando lo que hacía era morir expiatoriamente por sus pecados.

    Sin embargo, a pesar de aquellas referencias, cualquiera que hubiera observado lo sucedido aquel viernes de Pascua en Jerusalén no hubiera albergado duda alguna de que la historia de Jesús –y con él, la de sus seguidores– había concluido. Las autoridades del Templo –y sus aliados entre los judíos– podían respirar tranquilas porque el peligro estaba conjurado. Todo había terminado. Quizá Pilato padecería la sensación de orgullo herido por no haber podido imponerse al sanhedrín, pero también el alivio de haberse quitado de encima un enojoso incidente e incluso una cierta satisfacción por ver restauradas sus relaciones con Herodes.

    Todo había terminado. Pero, sin duda, los que habían vivido aquella situación como un verdadero trauma eran los discípulos. Como señalarían dos de los seguidores de Jesús empleando términos medularmente judíos, “nosotros esperábamos que era él quien había de redimir a Israel y ahora ha sucedido todo esto” (Lucas 24, 21). De manera fácil de comprender, sus seguidores más próximos corrieron a ocultarse por temor a algún tipo de represalias. A fin de cuentas, ¿era tan absurdo que tras la ejecución del pastor cayeran sobre sus seguidores?. Así. de hecho, sólo algunas mujeres acudieron a sepultar a Jesús la tarde del viernes antes de que diera inicio el shabbat (Lucas 21, 55-56; Marcos 15, 47; Mateo 27, 61-66). Todo había terminado. Y entonces se produjo un cúmulo de acontecimientos que cambió – no resulta exagerado en absoluto decirlo así – la Historia de la Humanidad.

    Durante el shabbat, el cadáver del judío Jesús descansó en un sepulcro, no utilizado y excavado en la roca, propiedad de José de Arimatea, un hombre acaudalado. Al concluir el día de descanso prescrito por la Torah, María Magdalena, María de Santiago y Salomé compraron algunas hierbas aromáticas con la intención de ir a ungir al difunto al día siguiente (Marcos 16, 1). Sin embargo, cuando muy de mañana, el domingo, llegaron al sepulcro, las mujeres descubrieron que se hallaba vacío (Lucas 24, 1; Juan 20, 1; Marcos 16, 2).

    Inmediatamente, acudieron a informar de lo sucedido a los once y Pedro y el discípulo amado corrieron hasta la tumba para ver lo que había sucedido. El discípulo amado acertó a ver únicamente los lienzos que habían cubierto a Jesús y el sudario colocado aparte y, como relataría tiempo después, repentinamente, captó que las palabras del Maestro referidas a que se levantaría de entre los muertos tenían un sentido claro que acababa de cumplirse aquel domingo (Juan 20, 7-9). Por su parte, Pedro se quedó absolutamente pasmado por lo que se ofrecía ante sus ojos (Lucas 24, 12).

    A partir de ahí los acontecimientos se dispararon. En apenas unas horas María Magdalena (Marcos 16, 9-11; Juan 20, 11-18); las otras mujeres (Mateo 28, 8-10) y dos discípulos que iban camino de Emmaús (Lucas 24, 13-32; Marcos 16, 12-13) experimentaron distintas visiones del crucificado que se había levantado de entre los muertos. Todo ello sucedió antes de que también Pedro lo contemplara (Lucas 24, 34; I Corintios 15, 5) y de que los Once, ya en las primeras horas de la noche, atravesaran la misma experiencia (Juan 20, 19-25; Lucas 24, 36-43; Marcos 16, 14). Un par de décadas después Pablo realizaría un sumario de lo que fueron aquellos episodios que se extendieron todavía algunos días después del domingo de Pascua:

    Porque, en primer lugar, os he enseñado lo que asismismo recibí: que el Mesías murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que se apareció a Pedro y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los que muchos siguen vivos, aunque otros ya han muerto. Luego se apareció a Santiago; más tarde a todos los apóstoles. Y el último de todos, como si fuera un aborto, se me apareció a mi. (I Corintios 15, 1-9) .

    Lejos de proporcionarnos descripciones míticas y cargadas con elementos legendarios –como, por ejemplo, hallamos en el Talmud o en los Evangelios apócrifos– lo que nos ofrecen las fuentes es una sucesión puntillosamente veraz y teñida por la lógica sorpresa de lo que aconteció durante el curso de aquellas horas.

    Al respecto, no deja de ser significativo que haya sido un erudito judío, David Flusser, el que haya afirmado: No tenemos ningún motivo para dudar de que el Crucificado se apareciera a Pedro, “luego a los Doce, después a más de quinientos hermanos a la vez… luego a Santiago; más tarde a todos los Apóstoles” y, finalmente, a Pablo en el camino de Damasco (I Corintios 15, 3-8)

    Tampoco sorprende que otro estudioso judío, Pinchas Lapide, haya sostenido el mismo punto de vista subrayando además su carácter judío: Yo acepto la resurrección del Domingo de Pascua no como una invención de la comunidad de discípulos sino como un acontecimiento histórico…

    Lapide añadiría después en una monografía dedicada al tema:Sin la experiencia del Sinaí no hay judaísmo; sin la experiencia de Pascua, no hay cristianismo.Ambas fueron experiencias judías de fe cuyo poder irradiador, de manera diferente, tenía como objetivo el mundo de naciones. Por razones inescrutables la fe en la resurrección del Gólgota fue necesaria para llevar el mensaje del Sinaí al mundo.

    Se mire como se mire, la prueba más obvia de que se había producido un antes y un después se halla en la transformación radical experimentada por los hasta entonces aterrados seguidores del Crucificado. Aquellos acontecimientos cambiaron totalmente el rumbo del pequeño y atemorizado grupo. No sólo –como ya hemos indicado en otro lugar- permitió que sobreviviera, a diferencia de lo sucedido con otros colectivos surgidos en el seno del judaísmo y eliminados durante la gran guerra contra Roma (66-73 d. de C.). Además le proporcionó una extraordinaria vitalidad que, en apenas unos años, se desbordaría sobre las dos riberas del Mediterráneo cubriendo todo el orbe romano y traspasando incluso sus fronteras.

    Sin ningún género de dudas, los discípulos estaban convencidos sustancialmente de tres cuestiones fundamentales. La primera era que las Escrituras se habían cumplido de manera meticulosamente exacta. Efectivamente, Jesús era el mesías-siervo de Isaías (52, 13 - 53, 12). Como él, no había resultado atractivo para Israel y había sufrido el desprecio (Isaías 53, 2-3). Como él, había sido considerado como golpeado por Dios, aunque, en realidad, llevaba sobre si las aflicciones de Israel (Isaías 53, 4). Como él, había sido traspasado y herido llevando los pecados de Israel (Isaías 53, 5). Como él, había sido abandonado (Isaías 53, 6). Como él, se había mantenido en silencio semejante a una oveja llevada al matadero (Isaías 53, 7). Como él, había sido arrestado y sentenciado a muerte por la transgresión del pueblo (Isaías 53, 8). Como él, había sido destinado a morir con los delincuentes aunque, al final, su cuerpo reposara en la tumba de un rico (Isaías 53, 9). Como él, después de haber puesto su vida como sacrificio expiatorio, había “visto la luz” regresando de entre los muertos (Isaías 53, 10-11). Como él... porque Jesús era él. Y, por añadidura, no eran aquellas las únicas profecías mesiánicas que habían encontrado cumplimiento en su existencia. ¿Acaso no había entrado como el mesías de paz descrito por Zacarías montado en un asno (Zacarías 9, 9)? ¿Acaso no había sido vendido por treinta monedas de plata (Zacarías 11, 12-13)? ¿Acaso no lo habían contemplado mientras lo traspasaban (Zacarías 12, 10)? La respuesta no podía ser sino afirmativa.

    La segunda cuestión no era menos importante que la anterior. No se trataba sólo de que Jesús fuera el mesías-siervo y el Hijo de Dios como había quedado de manifiesto mediante el cumplimiento de las Escrituras. Es que además, su predicación era cierta. El Reino se había acercado como una extraordinaria oportunidad tan maravillosa como descubrir un tesoro enterrado o una perla de valor incomparable (Mateo 13). Se manifestaba tan gozoso como una boda maravillosa o un banquete lleno de alegría (Lucas 14, 15-24). Quedaba abierto a todos los pecadores que reconocieran que lo eran y que acudieran humildemente a Dios para recibir su perdón (Lucas 18, 10-14). Sobre Pedro el que había negado al Maestro, sobre los discípulos que lo habían abandonado, sobre los que no lo habían comprendido no tenía por qué pesar eternamente el estigma de la culpa. Jesús había derramado su sangre por todos ellos para dar lugar a un Nuevo pacto ya anunciado por los profetas (Mateo 26, 28 con Jeremías 31, 31-32). Sólo tenían que aceptar mediante la fe aquel incomparable ofrecimiento de Dios.

    Las fuentes históricas nos permiten ver hasta qué punto los discípulos vivieron de manera inefable aquella experiencia de perdón y restauración. En el caso de Pedro resultó además especialmente conmovedor dada su conducta durante la detención de Jesús (Juan 21, 9-25). Pero además nos dice mucho sobre la veracidad de los primeros escritos cristianos. En ellos no se pretendió –a diferencia de lo sucedido en otras épocas o grupos– idealizar a personajes como Pedro, Santiago o Juan. Por el contrario, se narró sin ambages lo bajo, cobarde y miserable de su conducta. Precisamente al comportarse de esa manera quedaba también expuesto el amor de Dios que se había manifestado en Su Hijo Jesús, ese amor que Judas no había querido recibir.

    Pero, en tercer lugar, los discípulos captaron que Jesús el mesías volvería para consumar su Reino. Con esa fe no intentaban autoengañarse para reparar el trauma de la crucifixión. En realidad, tan sólo seguían una línea de interpretación presente en el judaísmo –la referida al mesías que se manifestaría para ocultarse y regresar al final de los tiempos– y puesta de manifiesto en las enseñanzas de Jesús. Igual que lo que encontramos en otras fuentes judías como el Midrash Rabbah sobre Rut 5, 6 creían que el mesías se había revelado, luego se había ocultado de Israel y, al final, volvería a manifestarse. Como en el Midrash Rabbah sobre Lamentaciones comentando Oseas 5, 15 estaban convencidos de que el mesías había regresado a su lugar de habitación previo a venir a este mundo y que después regresaría. ¿Acaso no era eso lo que Jesús les había enseñado al hablarles de una limpieza de la cizaña al final de los tiempos? (Mateo 13, 36-43) ¿Acaso no era eso lo que Jesús les había enseñado al comparar el Reino con una red barredera? (Mateo 13, 47-50) ¿Acaso no era eso lo que Jesús les quería decir al referirse a su triunfo tras morir y regresar de los muertos? (Mateo 16, 27; Marcos 8, 38; Lucas 9, 26). No podía caberles la menor duda.

    Para ellos, la Historia de Israel adquiría ahora un nuevo significado. Dios había cumplido ciertamente Sus promesas, las recogidas en la Torah y en los neviim, y lo había hecho de manera claramente identificable, siguiendo la revelación entregada a Su pueblo. De esa manera, no sólo quedaba anunciada la redención largamente esperada por los hijos de Abraham, sino también la destinada a las naciones, a los goyim que podrían tener parte en el mundo por venir, el inaugurado por Jesús el judío, hijo de Abraham, hijo de David e Hijo de Dios.

    (Tomado de César Vidal, Jesús el judío, Barcelona, Plaza y Janés, 2010)
    Acerca de este pasaje, véase C. Vidal, Pablo, el judío de Tarso, Madrid, pp. 246-7.
     

     


    5
    COMENTARIOS

        Si quieres comentar o

     

    Marisa Martínez
    23/04/2014
    13:47 h
    5
     
    La biblia dice que cuando todavía ellos de gozo, no le creían, les pidió algo de comer, para que vieran que no era un fantasma. Le dieron parte de un pez asado y un panal de miel (Lucas 24:41-43) Qué momentos tan maravillosos! Gloria a Dios en las alturas, Él es el alfa y la omega, el principio y el fin! Aleluya! Entonemos cánticos en su nombre y unámonos al coro celestial!
     

    Marisa Martínez
    23/04/2014
    13:47 h
    4
     
    Con la resurrección de Cristo el curso de la humanidad ha cambiado. Nadie ha sido capaz de hacer lo que Él hizo. Nadie ha vencido a la muerte y al pecado. Me emociono pensando en la alegría de las mujeres al verle de nuevo, el asombro de los discípulos de Emaús, la alegría y asombro del resto de los discípulos.
     

    luis alberto
    22/04/2014
    00:14 h
    3
     
    Un dato muy interesante que es bueno anotarlo. Dice la Escritura que San Juan corrió más rápido que San Pedro. Al llegar San Juan primero (el amor) deja pase a San Pedro (primado) para que ENTRE. Una vez dentro del sepulcro vacío, San Pedro ENTRA San Juan.
     

    Judá
    19/04/2014
    23:05 h
    2
     
    Es importante entender por qué los judíos no creen en Jesús. El propósito no es despreciar otras religiones, sino plantear y clarificar la posición judía. Cuanta más información haya para escoger, la gente podrá tomar mejores decisiones acerca de sus vidas espirituales. Los judíos no aceptan a Jesús como su Mesías porque: Jesús no cumplió las profecías mesiánicas. El cristianismo contradice la teología judía. Jesús no cumplió con los requisitos de Mesías. Los versículos bíblicos referentes a 'Jesús' son traducciones incorrectas. La creencia judía se basa en una revelación nacional. 1. Jesús no cumplió las profecías mesiánicas ¿Qué es lo que el Mesías tiene que lograr? La Biblia dice
     

    Enrique Montenegro
    19/04/2014
    23:05 h
    1
     
    Gracias Cesar por esta excelente descripción histórica del cumplimiento profético de las Sagradas Escrituras. Hoy cuando nos reunimos (pocos o muchos) en su nombre, podemos decir con total seguridad: ¡Esta aquí, pues ha resucitado! Mientras celebramos diariamente u ocasionalmente su nombre, y esperamos su retorno, no olvidemos que hay más de 1.500 millones de personas en el mundo que nunca han escuchado acerca de él. Sin duda alguna, ese es nuestro gran desafío, cumplir con nuestra misión de anunciar al mundo que sus deudas para con Dios, fueron pagadas.
     



     
     
    ESTAS EN: - - - La tumba vacía
     
    PUBLICIDAD
     
     
     
    AUDIOS Audios
     
    España tras el 10N: César Vidal España tras el 10N: César Vidal

    Análisis de los resultados de las elecciones generales en España tras la votación del pasado 10 de Noviembre.

     
    Kanye West, elecciones, Día de la Reforma: 7 Días 1x05 Kanye West, elecciones, Día de la Reforma: 7 Días 1x05

    El rapero Andrés Pérez visita nuestro podcast para comentar la conversión al cristianismo de Kanye West y su disco ‘Jesus is King’.

     
    Chile, marchas por la libertad y Suiza: 7 Días 1x04 Chile, marchas por la libertad y Suiza: 7 Días 1x04

    Esta semana en 7 Días, la crisis política y social en Chile, las marchas por la libertad y contra el tráfico humano de A21 y la presencia evangélica en el parlamento de Suiza después de las elecciones federales.

     
    La indispensable formación en atención familiar La indispensable formación en atención familiar

    “La sociedad cambia a pasos agigantados”, explica Juan Varela, director de un curso de consejería y orientación familiar en el que, basados en la Biblia y de la mano de las ciencias, se enseñan principios prácticos.

     
    Unamuno y Mackay: el balcón y el camino Unamuno y Mackay: el balcón y el camino

    El teólogo Samuel Escobar explica la amistad entre el misionero escocés y el escritor vasco, y la influencia del Unamuno en el pensamiento teológico contemporáneo.

     
    FOTOS Fotos
     
    Min19: Infancia, familia e iglesias Min19: Infancia, familia e iglesias

    Algunas imágenes del primer congreso protestante sobre ministerios con la infancia y la familia, celebrado en Madrid.

     
    X Encuentro de Literatura Cristiana X Encuentro de Literatura Cristiana

    Algunas fotos de la entrega del Premio Jorge Borrow 2019 y de este encuentro de referencia, celebrado el sábado en la Facultad de Filología y en el Ayuntamiento de Salamanca. Fotos de MGala.

     
    Idea2019, en fotos Idea2019, en fotos

    Instantáneas del fin de semana de la Alianza Evangélica Española en Murcia, donde se desarrolló el programa con el lema ‘El poder transformador de lo pequeño’.

     
    15º Aniversario de Protestante Digital 15º Aniversario de Protestante Digital

    Fotos de la celebración realizada en Barcelona el 5 de octubre.

     
    VÍDEOS Vídeos
     
    Héroes: un profeta extraordinario, el amigo del novio Héroes: un profeta extraordinario, el amigo del novio

    Una reflexión sobre Juan el Bautista y la manera en la que Dios lo utilizó para cambiar el transcurso de la humanidad.

     
    El informativo #18: Los británicos ya no ven inmoral la pornografía ni las drogas El informativo #18: Los británicos ya no ven inmoral la pornografía ni las drogas

    La pornografía y las drogas son cada vez más aceptadas por la población británica. Las relaciones homosexuales, la eutanasia y el aborto son otros aspectos cuya percepción moral también ha cambiado en el Reino Unido durante los últimos 30 años.

     
    Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia

    Madrid acoge el min19, donde ministerios evangélicos de toda España conversan sobre los desafíos de la infancia en el mundo actual.

     
    31 de octubre, Día de la Reforma 31 de octubre, Día de la Reforma

    El movimiento que se inició con Lutero se extendió por todo el mundo, cambiando la historia para siempre.

     
     
    Síguenos en Ivoox
    Síguenos en YouTube y en Vimeo
     
     
    RECOMENDACIONES
     
    PATROCINADORES
     

     
    AEE
    PROTESTANTE DIGITAL FORMA PARTE DE LA: Alianza Evangélica Española
    MIEMBRO DE: Evangelical European Alliance (EEA) y World Evangelical Alliance (WEA)
     

    Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.