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    Las razones de una diferencia (5)
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    La Reforma protestante...y la Ciencia

    Como en el mercado crediticio o la educación, las naciones donde triunfó la Reforma –más pobres y pequeñas– adelantaron de manera prodigiosa a las grandes potencias católicas.
    LA VOZ AUTOR César Vidal Manzanares 01 DE FEBRERO DE 2013

    Que la Reforma del siglo XVI fue la clave para entender la Revolución científica es una verdad histórica admitida en todas las áreas. La ha subrayado el historiador de la ciencia Thomas Kuhn enLa estructura de las revoluciones científicas; insistieron en ella filósofos como Whitehead y Schaeffer, pero, sobre todo, ha sido innegable para los que nos dedicamos a la Historia de manera profesional y no diletante. Como señaló H. Butterfield enThe Origins of Modern Science:"no sólo Inglaterra y Holanda sostienen una posición dirigente, sino esa parte de Francia que fue más activa en promocionar el nuevo orden fue la sección Hugonote o ex Hugonote, especialmente los Hugonotes en el exilio, los nómadas, que desempeñaron un parte importante en el intercambio intelectual que estaba tomando lugar".

    La razón era obvia. Una vez más se encontraba en el regreso a la Biblia como ha vuelto a recordar en una monografía extraordinaria –The Bible and the Emergence of Modern Science– Peter Harrison. El retorno a la Biblia –el tan denostado y mal entendido libre examen – permitió recuperar las insistentes referencias de Salomón para estudiar la Naturaleza; los repetidas llamados de los Salmos y los profetas para observar el cosmos y, sobre todo, el mandato recogido en el primer libro del Génesis (ese mismo donde se afirma que el hombre trabajaba antes de la Caída) de dominar y conocer la Creación. Ese retorno a las enseñanzas de la Biblia por encima de otras autoridades permitió emanciparse del Escolasticismo medieval que ya había dado todo lo que podía y, sobre todo, contemplar la Naturaleza como un objeto de dominio y conocimiento al que no se aplicaban las leyes de la teología sino las de una ciencia propia. Como ha señalado certeramente R. Hooykaas, "las ciencias modernas crecieron cuando las consecuencias de la concepción bíblica de la realidad fueron plenamente aceptadas. En los siglos XVI y XVII la ciencia fue extraída del callejón sin salida en que se había metido gracias a la filosofía de la Antigüedad y de la Edad Media. Se abrieron nuevos horizontes".

    Las consecuencias resultaron espectaculares. Ramus y Bacon rechazaron el método silogístico de la Escolástica medieval señalando que era inadecuado para la ciencia en la medida en que partía de nociones y no de los hechos de la Naturaleza. Palissy, Pare e Isaac Beeckman, el gran científico calvinista de Holanda, hicieron hincapié en un método científico que, con claras resonancias de los Salmos, partía de la observación de la Naturaleza. De hecho, Beeckman, que anunció el principio de inercia, se adelantó al mismo Galileo en obtener una deducción dinámica de la ley de los cuerpos que caen. Como señaló en su día Lewis Mumford en suTechnics and Civilization: "Fue un óptico holandés, Johann Lippersheim, quien en 1605 inventó el telescopio y así sugirió a Galileo los métodos eficientes que necesitaba para realizar observaciones astronómicas. En 1590, otro holandés, el óptico Zacharias Jansen inventó el microscopio compuesto, posiblemente también el telescopio. Un invento aumentó la perspectiva del macrocosmos; la otra reveló el microcosmos; entre ellas, los conceptos ingenuos de espacio que el hombre ordinario tenía quedaron totalmente deshechos".

    Como en el caso del mercado crediticio o en el de la educación, las naciones donde había triunfado la Reforma –más pobres y pequeñas a decir verdad – adelantaron de manera prodigiosa a las grandes potencias católicas por no decir a las ortodoxas. La supremacía protestante resulta tan aplastante que podríamos citar docenas de ejemplos de cómo sus científicos se convirtieron en precursores y paradigmas del avance científico.

    Me limitaré por obvias razones de espacio a algunos de los más importantes. Por ejemplo, Francis Bacon (1561-1626) que estableció el método científico y, a la vez, podía escribir obras de teología protestante. Por ejemplo, Johannes Kepler (1571-1630), piadoso luterano que revolucionó las matemáticas y la astronomía trabajando sobre la luz y las leyes del movimiento planetario alrededor del sol y que además escribía sobre teología. Su talento era tan extraordinario que los gobernantes católicos de Graz –mucho más sensatos que el español Felipe II – le insistieron en que siguiera en la ciudad. Por ejemplo, Robert Boyle (1627-1691) que no sólo enunció la ley de Boyle sino que fue el creador de la química moderna y uno de los fundadores de la Royal Society. Apasionado protestante, contribuyó económicamente, por ejemplo, a la traducción del Nuevo Testamento al turco. Por ejemplo, John Ray (1627-1705), botánico, zoólogo y apologista cristiano de cuya obra tomaría masivamente Linneo.

    Por ejemplo, Isaac Barrow (1630-1677), maestro de la óptica y de Isaac Newton, además de teólogo extraordinario en cuya elocuencia se inspiró William Pitt para sus discursos parlamentarios. Por ejemplo, Antonie van Leeuwenhoek (1632-1723), descubridor de las bacterias. Por ejemplo, Isaac Newton (1642-1727), el mayor científico de la Historia que destacó en áreas como la óptica, la mecánica y las matemáticas, pero que, a la vez, fue un magnífico economista y un notable autor de libros de teología, protestante, por supuesto. Por ejemplo, Carlos Linneo (1707-1778), al que debemos la taxonomía indispensable para el progreso de las ciencias naturales. Por ejemplo, Leonhard Euler (1707-1783), matemático, el más famoso de los científicos suizos y piadosísimo calvinista. Por ejemplo, John Dalton (1766-1844), fundador de la moderna teoría atómica y convencido cuáquero que abrió una escuela en un granero para hacer avanzar la alfabetización. Por ejemplo, David Brewster (1781-1868), investigador de la luz polarizada. Por ejemplo, Michael Faraday (1791-1867), cuyas obras sobre electricidad y magnetismo revolucionaron la física y de cuyo talento seguimos aprovechándonos hoy porque sentó las bases de adelantos como los ordenadores, el teléfono o las redes de internet. A él le preocupaba, sin embargo, mucho más vivir una existencia de acuerdo con los principios del Nuevo Testamento en el seno de una pequeña comunidad protestante. Insisto en ello: son sólo algunos botones de muestra.

    ¿Hubo científicos católicos en esa misma época en que la Europa de la Reforma conocía una revolución científica sin precedentes en la Historia de la Humanidad? Desproporcionadamente pocos cuando se comparan con el número de los protestantes y, sobre todo, sometidos a una trayectoria reveladora. Galileo (1564-1642) – que basó buena parte de sus avances en las obras de científicos calvinistas holandeses – fue juzgado y condenado por la iglesia católica. Se convirtió en un claro aviso para navegantes. Blaise Pascal (1623-1662) fue un hereje jansenista desde la perspectiva católica con una visión de las doctrinas de la gracia completamente reformada. Descartes (1596-1650) insistió una y otra vez en su ortodoxia católica e incluso subrayó que no iba a examinar las creencias religiosas – lo que no deja de ser una interesante declaración de principios que se comprende de sobra con el precedente represor de Galileo – pero, a pesar de todo, no conoció la libertad científica en tierras católicas. Pascal estaba convencido de que, en el fondo, era un ateo, pero, fuera lo que fuese, lo cierto es que pasó buena parte de su vida en la protestante Suecia mientras que sus obras –demasiado científicas – fueron colocadas en 1663 en elÍndice de libros prohibidospor el papa. Los tres casos constituyen una buena prueba de que la ciencia hubiera podido desarrollarse en naciones mediterráneas igual que en el norte de Europa... si hubieran abrazado la Reforma. Por el contrario, el hecho de continuar sometida la ciencia a autoridades eclesiásticas resultó nefasta para esas naciones.

    Las consecuencias que esta situación tuvo para España y para otras naciones católicas fueron pavorosas y llegan hasta el día de hoy. En el siglo XVI, como siempre ha sucedido a lo largo de la Historia de las guerras, los adelantos técnicos – lo mismo sea la espada de hierro contra la de bronce o la legión frente a la Falange – eran esenciales para la victoria. Sin embargo, Felipe II, el monarca que ya había hundido varias ocasiones la economía nacional decidió, por añadidura, prohibir que los estudiantes españoles se matricularan en universidades extranjeras. España lo pagó muy caro en el campo de batalla. Cuando la Armada destinada a invadir Inglaterra para reimplantar el catolicismo se enfrentó con las naves inglesas, los españoles continuaban técnicamente en Lepanto. Los ingleses, sin embargo, a pesar de su inferioridad numérica y de su menor relevancia económica, no habían dejado de avanzar técnicamente. El resultado es sabido por todos. Sin duda, los marinos y los soldados españoles eran extraordinarios y derrocharon valor y sangre, pero combatían no sólo con los ejércitos enemigos sino con el fanatismo feroz de sus propios gobernantes.

    Por supuesto, entonces –como ahora – hubo quien se percató de lo que sucedía. En 1592, una década antes de la publicación de la Biblia de Reina-Valera, cuando el imperio español marchaba a su ocaso desangrado por guerras cuya única justificación aparente era el combate contra el protestantismo, el desastre sufrido por la fuerza de desembarco que debía invadir Inglaterra provocó uno de los primeros cuestionamientos de la política de España. Ginés de Rocamora, el procurador de Murcia, defendió, en clara armonía con aquellos principios, que España debía "sosegar a Francia, reducir a Inglaterra, pacificar a Flandes y someter a Alemania y Moscovia". No se le escapaba al triunfalista Rocamora lo audaz de su tesis, pero pronto echó mano de un argumento que, de nuevo según el enfoque de la Contrarreforma, debía disipar cualquier posible –y arriesgada – objeción. La causa de España era la de la iglesia católica y, por lo tanto, era la de Dios. Por ello, había que tener la absoluta convicción en que "Dios dará sustancias con que descubrirá nuevas Indias y cerros de Potosí, como descubrió a los Reyes Católicos de gloriosa memoria...". España era una nación elegida y, al realizar los designios de Dios, ya se ocuparía Éste de proporcionarle recursos. La ardorosa exposición de Rocamora encontró un templado contrapunto en Francisco Monzón, otro procurador que, quizá por representar a Madrid, conocía más a fondo el impacto que aquellas guerras estaban teniendo sobre la Capital y Corte. Para Monzón resultaba obvio que era absurdo seguir desangrando el imperio en pro de unos intereses que no eran los de la nación española sino los de terceros no pocas veces ingratos. Ante el argumento –aparentemente sólido – de que España estaba contribuyendo a facilitar la salvación y a impedir la perdición eterna de sus adversarios, Monzón no pudo dar una respuesta más escueta y, a la vez, convincente: "si ellos se quieren perder que se pierdan". Monzón no fue escuchado. España siguió dilapidando sus recursos –suena a historias recientes de fondos comunitarios o de subvenciones – y despertó arruinada porque el oro de las Indias no podía mantener la fiesta de manera perpetua.

    Y es que la Historia no se detiene para nadie y menos para los que se empeñan en mirar a un pasado idealizado en lugar de al presente y al futuro. Los mamelucos que habían vencido a los cruzados de san Luis comprobaron a finales del siglo XVIII que los triunfos de antaño no eran garantía alguna a la hora de enfrentarse con otros franceses, esta vez muy superiores técnicamente y mandados por Napoleón.

    Como en el caso de otras diferencias que nos colocaban en situación de gravísima inferioridad, el siglo XVIII fue testigo de algunos intentos infructuosos por corregir los males del pasado. El Padre Feijoó, por ejemplo, que admiraba a herejes como Bacon y Newton, protestó contra la superstición y abogó por una mentalidad científica que permitiera avanzar a la nación. Tenía toda la razón, pero no sirvió de nada. En España ya no quedaban herejes que quemar, pero basta examinar los grandes procesos inquisitoriales del siglo, comenzando por el de Pablo Olavide, para comprobar que los avisos a navegantes – navegantes ingenuos, bien intencionados y, por regla general, buenos católicos – tuvieron un efecto devastador.

    Algunas naciones que, como Francia, se desprendieron del armazón de la Contrarreforma en algún momento lograron recuperar, siquiera en parte, el tiempo perdido. Para el resto, los datos seguirían siendo estadísticamente espeluznantes. Según John Hulley, un economista del Banco Mundial, de todos los premios Nobel relacionados con la ciencia y otorgados entre 1901 y 1990 el 86% habían sido ganados por protestantes y judíos, en este último caso el 22%. La estadística sobrecoge.

    A día de hoy, y a diferencia de lo que sucede en una nación como los Estados Unidos, en nuestra España –como en Italia, Portugal o las naciones hispanoamericanas – el desdén por la ciencia, la desconfianza hacia la innovación y la esclavitud a esquemas mentales pasados continúan siendo terribles taras.

    A decir verdad, hoy nos seguimos topando con el mismo dañino fanatismo en los que niegan la realidad de la Historia, en los que señalan que "ellos más" cuando se habla de naciones que nos adelantaron hace siglos sin que hayamos conseguido igualarnos a ellas, en los que apelan a lo que se ha hecho "toda la vida", en los que miran con desprecio a los que cuestionan sus prejuicios y, de manera muy especial, si son miembros de minorías "diferentes" y en los que observan por encima del hombro a los partidarios de la innovación porque para algunos de ellos hasta aprender inglés resulta de conveniencia discutible. Es posible que se crean la esencia de la raza, de una España elegida por Dios, pero sólo forman parte de la legión de fanáticos que han encadenado a esta nación –y a otras – al atraso durante siglos.

    Pero, volviendo a nuestro tema, en sucesivas entregas, tendremos ocasión de ver cómo no acaban en lo expuesto nuestras diferencias con otras naciones.

    POST-SCRIPTUM
    Sin duda, en el último medio siglo España ha avanzado en el terreno de la ciencia y lo mismo podría decirse de otras naciones sociológicamente católicas. Sin embargo, no cabe engañarse. Seguimos sin tener una sola universidad entre las ciento cincuenta primeras del mundo y nuestros Premios Nobel siempre discurren en el terreno de lo literario. De los científicos, uno, Cajal, era un descreído anti-católico y otro, Ochoa, lo logró en Estados Unidos. Los paralelos con Portugal, Italia e Hispanoamérica saltan a la vista.

    Quizá algunos se consuelen pensando en nuestros logros futbolísticos. Otros soñamos con la época en que nuestras naciones puedan abrazar las enseñanzas de la Biblia y recuperar el tiempo perdido.
     

     


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    COMENTARIOS

        Si quieres comentar o

     

    José Luis Medina Rosales
    07/02/2013
    17:42 h
    26
     
    (Comet. 23) Amigo Domingo, tengo la mente lo suficiente abierta para aceptar una posición intermedia entre D. Cesar Vidal y Pablo de Felipe, aunque este último es discutible. Pero usted, ¿cuando va a ver mas allá de su 'nihil obstat'?,
     

    Liberal
    09/02/2013
    09:47 h
    25
     
    Dice CV: 'Cajal, era un descreído anti-católico'.Alto ahí. No está nada claro eso de que fuera anti-católico.Que en ocasiones criticara a los católicos no lo convierte en anticatólico.Y tampoco era muy anticatólico el ambiente y la cultura y la formación que mamó.De hecho pesar de sus dudas de fe era persona creyente.Traigo una cita: “Nacido en el seno de una familia católica, se casó por la iglesia con una católica ferviente, Silveria Fañanás, con la que tuvo siete hijos, que fueron bautizados y recibieron la comunión. Aunque probablemente no fue un católico practicante, parece no encontrar nada que se acerque a Dios tanto como esa religión.” De Libertad Digital. (20/05/2009) Alfonso Carras
     

    José Luis Medina Rosales
    07/02/2013
    12:56 h
    24
     
    (Comet. 23) Amigo Domingo, tengo la mente lo suficiente abierta para aceptar una posición intermedia entre D. Cesar Vidal y Pablo de Felipe, aunque este último es discutible. Pero usted, ¿cuando va a ver mas allá de su 'nihil obstat'?,
     

    Domingo
    06/02/2013
    23:42 h
    23
     
    Sr. Medina Rosales, mejor lea ambos articulos, gira sobre un mismo punto. Bendiciones.
     

    Petronio
    06/02/2013
    23:43 h
    22
     
    Por cierto, con permiso, otro: Francisco de Vallés, médico personal de Felipe II, se le considera creador de la Anatomía-Patológica Para su obra se apoya en los hallazgos anatómicos que encuentra en la disección de cadáveres humanos, osea en la observación de la naturaleza.Vallés en su obra “De Sacra Philosophia” (1587), realiza una glosa de los textos bíblicos que se refieren a cuestiones médicas y científicas.¿Será que conocía bien la Biblia a pesar de no ser luterano?
     

    Petronio
    06/02/2013
    23:42 h
    21
     
    Me ha encantado el artículo de De Felipe.Es la mejor respuesta a este post.Estando ya familiarizados con la monserga propagandística de CV, y después de unas cuantas visitas por P+D, uno no esperaba que pudiera haber evangélicos como De Felipe.Recomiendo a todos que lo lean.Interesante, certero, riguroso e intelectualmente honesto.
     

    Saul Mendez Ortiz
    06/02/2013
    11:02 h
    20
     
    Albert Einstein, utilizando una figura y refiriéndose a esta controversia, entre ciencia y religión dijo: “La religión sin ciencia es ciega y la ciencia sin religión es coja”. También: “Quiero conocer los pensamientos de Dios… Lo demás son sólo detalles”
     

    José Luis Medina Rosales
    06/02/2013
    01:22 h
    19
     
    (Coment.18) Al final de mi comentario anterior falta lo siguiente: 'Que muchos de esos conocimientos fue herencia de los grandes pensadores judiíos y árabes, sobre todo en el campo de la literatura, filosofía, matemáticas, medicina y astronomía'. El término que usted se adjudica de 'revolución' me parece exagerado, toda vez que la verdadera revolución en el avance de todas las ciencias fue a partir de La Reforma. Por supuesto nadie ha pretendido identificar la ciencia en exclusiva con el protestantismo, pero si este movimiento vino a romper la camisa de fuerza del oscurantismo de la etapa anterior abriéndonos de par en par las puertas de las libertades del pensamiento religioso, cientí
     

    Domingo
    05/02/2013
    13:43 h
    18
     
    Sr. Medina Rosales, el artículo de De Felipe me ha permitido ser mas amplio en mis criterios. La revolución cientifica, es la suma de diversos y complejos factores que mal se podría imputar a un solo factor de influencia social. Dice en unos de sus párrafos: 'Pero de ahí a identificar a la ciencia sólo con el protestantismo, y al catolicismo sólo con el oscurantismo y la persecución de la ciencia, hay un salto que no deberíamos dar, porque es falso', y sigue su crítica: 'se han buscado los científicos protestantes más relevantes y, del lado católico, sólo aquellos que hayan tenido algún conflicto con la iglesia católica como institución'. Como subsidio le recomiendo el enlace de mi comentari
     

    José Luis Medina Rosales
    05/02/2013
    11:03 h
    17
     
    (Coment.15) Estimado D. Domingo, tenemos que volver hablar otra vez de ese periodo reconocido por muchos historiadores como el comienzo de la Era Moderna por lo que significó de libertad para el pensamiento del hombre: LA REFORMA. Desde luego, tenemos que hablar de un antes y un después de ese periodo porque es ahí donde está el 'quid' de la cuestión diferencial entre catolicismo y protestantismo. Eso que usted dice que la 'revolución' científica nace y desarrolla de la mano de las escuelas catedralicias y universidades, es una verdad a medias, ya que el conocimiento impartido bajo el absolutismo inquisitorial del catolicismo de entonces, era de exclusivo patrimonio de una clase eclesiá
     

    Domingo
    04/02/2013
    16:14 h
    16
     
    Al Señor de Felipe, humildemente permitame felicitarlo. Mucho he leido los articulos de CV en realción a éste tema, como así tambien las contestaciones opuestas que ha recibido. Y me veo obligado a establecer categorías: http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/2105/Buscando-la-huella-protestante-en-la-ciencia es por lejos la mejor contestación que ha recibido César Vidal, e ilustra de una manera perfectamente accesible al lector no calificado sobre éstos temas. Y que ironías tiene el destino, lo que considero la mejor crítica al protestante César Vidal es de un protestante, Pablo de Felipe y no menos irónico me parece que no lo encontré en un medio católico o no confesional, l
     

    Domingo
    04/02/2013
    16:14 h
    15
     
    Lo mio es Sr. Medina Rosales, poco y de menor calidad que lo escrito por otros historiadores, teologos, periodistas etc. criticando ácidamente los 'estudios cientificos' de César Vidal expuestas en ésta serie ya con mucha anterioridad. Amigo, es innegalble que la revolución cienfica nace y se desarrolla de la mano de las escuelas catedralicias y de las universidades, ambas creaciones de la Iglesia, mucho antes del protestantismo. Al nacer la corriente contestataria protestante, estás habian llegado a un estimable grado de desarrollo. No se enoje, simplemente opine ... es un ejercicio saludable.
     

    Petronio
    04/02/2013
    12:12 h
    14
     
    Paracelso fue otro símbolo de la ciencia moderna en el renacimiento.Médico genial y extravagante puso patas arriba toda la tradición hipocrática anteponiendo la observación de la naturaleza y la experimentación por encima de la tradición académica hipocrática.Se le considera padre de la química médica porque fue el que aplicó por primera vez la 'alquimia' al servicio de la medicina práctica.Pues bien, Paracelso no era protestante ni quiso subirse al carro de los reformadores, dejando por el contrario constancia al final de su vida en su testamento de que se consideraba miembro de la Iglesia Católica.
     

    Pablo de Felipe
    04/02/2013
    02:06 h
    13
     
    Este artículo continúa el sesgado argumento del de 8/7/2010 que critiqué en: http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/2096/En-busca-del-origen-de-la-ciencia y http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/2105/Buscando-la-huella-protestante-en-la-ciencia. Tristemente, esta nueva versión muestra algo más de erudición, pero no más sabiduría. Es una defensa del protestantismo que nos hace un flaco favor porque no es plenamente fiel a la verdad y demuestra poca ecuanimidad.
     

    EZEQUIEL JOB
    04/02/2013
    02:06 h
    12
     
    DIOS ES EL DUEÑO DE LA CIENCIA Y DE LA INTELIGENCIA, Y LO DA A QUIENES VIVEN UNA VIDA AGRADABLE DELANTE DE ÉL. (Ec 2:26). ESPAÑOLES, SALGAN DE LA IDOLATRIA QUE ES UNA ABOMINACION DELANTE DE DIOS. ACÉRQUENSE A CRISTO. Ecl 2:26 Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. Éxo 35:30 Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; Éxo 35:31 y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, Éxo 35:32 para proy
     

    EZEQUIEL JOB
    04/02/2013
    02:06 h
    11
     
    Soy latinoamericano, he comprendido que Dios ha usado a los españoles contra nuestros ancestros por sus costumbres horrorosas (sacrificios humanos, homosexualismo, canibalismo, idolatria (adoraciones al Sol y la Tierra o Pachamama), etc. Esto ha pasado incluso con Israel, cuando ellos dejaron a Dios, El señor levantó a los Babilonios contra Israel y los hicieron prisioneros y exiliados por 70 años. España se ha apartado de Dios al instaurar la Santa Inquisición y perseguir a los cristianos, la doctrina cristiana no enseña a matar, sino a amar y soportar al prójimo. La Solución para España no son los cristianos, sino CRISTO mismo, el mismo Dios que estuvo con Lutero y con los grandes hombre
     

    Petronio
    04/02/2013
    02:06 h
    10
     
    Y qué decir de Vesalio, autor de 'De humani corporis fabrica' obra de gran influencia e importancia para la anatomía humana, y que dedicó al emperador Carlos V.Vesalio se doctora en la universidad de Padua, tras formarse en París.LLegó a ser médico de la corte de Carlos V y luego de Felipe II.Vesalio basó sus influyentes estudios en la 'observación de la naturaleza' por encima y a costa de nociones galénicas previas.¿Será que conocía bien la Biblia a pesar de no ser luterano..?.
     

    Petronio
    04/02/2013
    02:06 h
    9
     
    Sorprende que no le dé importancia a Copérnico, que fue un piadoso católico y que fue verdaderamente clave para cambiar la cosmovisión de entonces.Fue la Iglesia Católica la que hizo posible su formación y sus estudios, así como sus publicaciones.Es cierto que dio lugar a controversias y posteriores problemas pero eso era cosa lógica y normal, y también al protestantismo de entonces le costó y mucho aceptar el heliocentrismo.De todas formas, Copérnico nunca dejó de ser un devoto católico con una formación enormemente influenciada por la Iglesia Católica.
     

    Petronio
    04/02/2013
    02:07 h
    8
     
    Para empezar cito a Hannam: «el término “revolución científica” es otra de esas etiquetas históricas prejuiciosas que no explican nada. Usted podría llamar a cualquier siglo desde el XII al XX, una revolución en ciencia».En cualquier caso no deja de ser curioso que hable de ello CV porque precisamente la revolución científica surge al calor del renacimiento italiano, poco protestante por tanto.El motor intelectual del que se derivó el progreso científico fue el desarrollo de Universidades en Italia al amparo de las nuevas clases mercantiles que se enriquecieron con el gran volumen de comercio en torno a las Ciudades-Estado como Génova, Florencia o Venecia.
     

    Juan-Antonio
    04/02/2013
    02:07 h
    7
     
    Hay que añadir entre esos ilustres científicos católicos al venerable(!) Camilo Borghese, más conocido como Pablo V quien ratificó la condena emitida por la inteligentísima 'Santa Inquisición' contra Galielo Galilei... ah!, pero dejemos para otro espacio aquellos papas que fueron más allá de la Ciencia común y destacaron en las Ciencias Ocultas siendo expertos en brujería y hechicería... Salud, Domingo.
     

    José Luis Medina Rosales
    03/02/2013
    04:25 h
    6
     
    (Coment. 1) Que raro que al presbítero D.Domingo (¿..? se le haya olvidado incluir en su larga lista , algún que otro bombero, albañiles, carpinteros etc. ¡Pare ya, hombre, de estar acechando con su 'tirachinas' al eminente escritor D- Cesar Vidal¡. Da la impresión de que entre otras de sus lindezas, aparte de boicotear este medio, es su obsesión por atacar la brillante pluma de esta muy querida persona. ¡Sera verdad que la envidia es cochina y ciega a las personas!. Decididademente, ¡USTED ES UN CASO PERDIDO!.
     

    Sergio de Lis
    02/02/2013
    16:42 h
    5
     
    Y, además, los que se sacrificaron para alcanzar la licenciatura, y con ello emplear sus dones y conocimientos adquiridos, no tienen apenas otra opción que emigrar a países que les ofrezcan lo que el nuestro no puede. Esta España, siempre tan desdichada...
     

    Cesar Medina Gónzalez (estudiante de teología).
    02/02/2013
    16:42 h
    4
     
    Estimado escritor: Es notorio reconocer su entusiamo y desenfreno a la hora de apologizar sobre la causa protestante. Me llena de admiración y orgullo su destreza y agilidad a la hora de esgrimir la argumentación histórica. Reconozco que no le 'leo' todo lo que pudiera o quisiera, pero cada vez que lo hago me lleno alegría y gozo, sabiendo a pies juntillas que estamos ante un verdadero y autentico hijo de Dios. Vaya por delante mi admiración y respeto. Dios le bendiga.
     

    Galo Nómez
    02/02/2013
    16:42 h
    3
     
    No se debe menospreciar a los Nobel literarios ni el trabajo intelectual efectuado más allá de la ciencia tradicionalmente reconocida como tal. Muchos escritores y artistas latinoamericanos significaron un avance en el nivel sociológico de sus países de origen, y en buena parte porque se opusieron a los planteamientos tanto coyunturales como trascendentales impuestos por el catolicismo. Como Gabriela Mistral, agnóstica y proclive al budismo, quien llevó adelante varios sistemas educativos en América. De hecho ha sido la férula del romanismo la que por estos pagos ha mantenido muy por debajo el desarrollo de, por ejemplo, la filosofía.
     

    Domingo
    02/02/2013
    16:46 h
    2
     
    Notable, ya que una universisas española figura en el lugar 155, CV llama la atención que no está entre las 150 mejores. Así tambien cabe destacar la presencia de universidades francesas, canadienses, alemanas, belgas, irlandesas (es decir de mayorías católicas) y de universidades católicas norteamericas y de otros paises, dentro del ranking en posiciones privilegiadas. No he visto universidades relacionadas a confesiones protestantes. Creo que mis aportes son suficientes como crítica a éste artículo. Estudio cienfifico o propaganda. Sinceramente, CV hace poco favor a la ciencia histórica protestante.
     

    Domingo
    02/02/2013
    16:46 h
    1
     
    Insisto, el método cientifico-histórico de CV hace agua por todos los costados. Creo que exponer una larga lista de cientificos protestantes no es buen método para sustentarse, pues se podría contraponer con tan solo la lista de cientificos españoles, físicos, naturalistas, matematicos, médicos, antropólogos, juristas, geologos,astrónomos etc: Manuel Martínez de la Escalera y Pérez de Rozas, Ángela Ruiz Robles, Ildefonso Sánchez del Río , Rafael Altamira y Crevea , Leonardo Torres Quevedo, Eugenio Izquierdo de Rivera y Lazaún , Serafín de Uhagón, Abraham ibn Ezra , Abraham Zacuto , Domingo de Orueta y Duarte, Hipólito Ruiz López; José Celestino Mutis, entre otros muchos. Critíco de CV que
     

    Breogan
    06/03/2018
    01:14 h
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    "Por ejemplo, Robert Boyle (1627-1691) que no sólo enunció la ley de Boyle sino que fue el creador de la química moderna". Señor: Soy de ciencias. Cuando estudié dicha ley se llamaba "ley de Boyle-Mariotte" ya que ambos formularon, de forma independiente, dicha ley sobre la presión, volumen y temperatura (constante) de un gas. Por qué elimina al señor Mariotte?, ¿tal vez porque éste último era una Abad católico?. No quiero calificar ni a Vd, ni a César Vidal, al que he dejado de escuchar.
     



     
     
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